La coincidencia en la cartelera de muy buenas exposiciones y de excelentes funciones de música clásica animó hace unos días a Turisme de Barcelona a liarse la manta a la cabeza y compartir la buena noticia con el Madrid cultural. Para ello, directores de auditorios, museos y otros agentes culturales viajaron a la capital y okuparon, en nombre de la cultura, la sala más noble del Círculo de Bellas Artes.
El impacto fue mayor del que suelen tener este tipo de incursiones promocionales en Madrid, aunque es cierto que, en este caso, se jugaba casi en casa, porque la institución centenaria de la calle Alcalá es hoy una embajada oficiosa de la Barcelona más abierta.
Bajo la iniciativa de compartir con los madrileños las notables propuestas artísticas y musicales de los próximos meses subyacía la idea de corregir un desequilibrio que preocupa a los programadores barceloneses: mientras el público internacional sigue respondiendo a las iniciativas culturales de la ciudad, el del resto de España no parece haber recuperado el mismo interés que tenía por Barcelona antes del proceso independentista y de la pandemia.
Un nubarrón se insinúa en el horizonte: el fin de la cocapitalidad, si gobierna el PP
Sin embargo, hay datos de esta misma semana que indican que este déficit de interés hacia la cultura de la capital catalana por parte de las otras comunidades está en vías de corregirse. Los aportan observatorio anual de la cultura que elabora Fundación Contemporánea / La Fábrica, con sede en Madrid, un estudio basado en la opinión de 443 profesionales del sector cultural público y privado de todo el país.
Según este observatorio, la calidad e innovación de las propuestas culturales de Madrid en 2025 han sido votadas por el 90,0% de los encuestados, frente al 85,3% obtenidas por Barcelona, el 71,5% de Bilbao y el 62,5% de València. Para valorar en su justa medida este dato es necesario acudir a la serie histórica, que nos dice que la distancia entre Barcelona y Madrid, de 4,7 puntos porcentuales, es las más corta desde 2012.
La peor valoración de Barcelona por parte de los profesionales de toda España se registró en 2018, cuando la distancia con la capital española se disparó hasta más de 20 puntos y Bilbao casi se colocó en el segundo lugar de las urbes mejores valoradas. Pero, con algún altibajo, la brecha se ha ido cerrando año tras año. De hecho, en 2025, la percepción de la calidad cultural de Madrid registró una ligera caída y la de Barcelona, un notable ascenso.
¿Seguirá esta evolución hasta el punto de que Barcelona recupere el primer puesto que ocupó en el 2009? Quizás no sea relevante plantearse esta valoración en términos de competencia y liderazgo. Porque lo que nos dice también el estudio es que está mejorando de forma sostenida la percepción que se tiene de la vida cultural de ciudades como Bilbao, València, Sevilla o San Sebastián, en detrimento de las dos grandes capitales. Y eso no es de ningún modo una mala noticia. Formar parte de un sistema virtuoso de ciudades innovadoras fortalece a las metrópolis globales.
De todas formas, Barcelona haría bien en intensificar esta apertura cultural hacia el resto de España para estar mejor posicionada en un escenario hipotético de futuro en el que el turismo internacional se resintiera de la convulsión geopolítica.
Sin minusvalorar un riesgo que se atisba en el horizonte y sobre el que ya expresan su preocupación en privado algunos responsables de instituciones públicas: una eventual cancelación del convenio de cocapitalidad cultural y científica que –con intermediación municipal– aporta más de 20 millones de euros anuales al sector cultural barcelonés.
¿Qué tendría que suceder para que decayera esta financiación? Exactamente lo mismo que sucedió en 2011: que el PP volvió a gobernar España (se trata del escenario más verosímil, según las encuestas) y liquide de un plumazo una bicapitalidad que nunca ha sido del agrado ni de los nacionalistas españoles ni de los catalanes.
El CCCB, primer catalán en el ranking
La clasificación de las propuestas culturales del 2025 que más sedujeron al propio sector en el conjunto de España la lidera el Centro de Arte Reina Sofía por delante del Museo del Prado (primero en el 2024) y Zinemaldia de San Sebastián. Aunque la nota global de Barcelona y Catalunya es elevada, hay que desplazarse hasta el octavo lugar para encontrar una propuesta barcelonesa: el CCCB (CaixaForum lo precede con sus exposiciones en toda España). En el lugar decimotercero aparece el Macba.
El liderazgo de Filmin
La plataforma catalana Filmin se sitúa en el primer lugar de la clasificación de cultura digital del observatorio de Fundación Contemporánea / La Fábrica, revalidando así el liderazgo del 2024. La mezcla bajo la etiqueta de cultura digital de propuestas muy dispares impide hacerse una idea de la percepción que tiene el propio mundo cultural sobre esta área. Así, la contribución al arte digital que hacen festivales como Mira o Sónar+D queda relegada frente a iniciativas de digitalización de instituciones más clásicas.
¿Sevilla o Málaga?
Fue en el 2013 cuando Málaga pasó por delante de Sevilla en el ranking de calidad e innovación cultural (siempre según la percepción de los profesionales culturales del conjunto de España). Después de un breve período en el que fueron intercambiando posiciones, la ciudad de la Costa del Sol consolidó su ventaja, hasta hoy. Pero la diferencia entre las dos ciudades andaluzas es hoy menor de lo que venía siendo en los últimos años. ¿Recuperará Sevilla su liderazgo cultural?

