La “señora de la tristeza”, como fue apodada en su momento la escritora Anita Brookner (Londres, 1928-2016), recibió una inesperada alegría cuando contra todo pronóstico obtuvo el premio Booker en 1984 por Hotel del Lago; ese año se esperaba que ganara El imperio del sol de JG Ballard, pero en su lugar se coló una de las habituales protagonistas de las novelas de Brookner, una mujer triste, propietaria de una vida solitaria, seria y previsible, y sin embargo capaz de una decisión que ella misma calificaría de “inmadura”, sorprendiéndonos a todos, comenzando por ella misma. Hablamos de la protagonista de la novela, pero la descripción se podría aplicar a la autora, salvo por ese acto de “inmadurez”, una condición que Brookner evitó toda su vida.
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