A Keko le gusta dibujar “atmósferas turbias, siniestras y las historias escabrosas que suelen acompañar esa estética”, pero también, añade, reflejan “el humor algo retorcido, pero humor al fin y al cabo, que las puede hacer menos tétricas”. Esa atracción le viene de sus preferencias infantiles por “las películas en blanco y negro -la tele en color no llegó a casa hasta los 80-, en aquella España también en blanco y negro donde los tebeos que eran en color eran un lujo”, evoca el autor de la visionaria ‘4 botas’, sobre un retorno del fascismo. Aquel trabajo, Premio a mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona 2002, es uno de los que ahora reúne en el megavolumen casi 400 paginas ‘Todo al negro’ (Norma Editorial), un recopilatorio de su trayectoria en solitario (de 1985 a 2012), unas 30 historietas.
Es una edición cuidada que llega ahora a librerías con más de dos de meses de retraso después de que el avellutado y lujoso material negro utilizado para la portada diera algunos problemas tras la primera salida de imprenta. El libro cuenta con prólogo de Álvaro Pons y Noelia Ibarra, codirectores de la cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM-Universidad de València, acertadamente titulado ‘Mirar al abismo de una mancha de tinta’. Relata Keko, nombre artístico de José Antonio Godoy, que para un daltónico como él, “el mundo de los colores es un infierno”. La “asfixiante” ‘4 botas’ es, sin embargo, una pequeña excepción, pues puntualmente utiliza el rojo, “para señalar como con una varita dónde quiero que mire el lector”. Es una fórmula que también utilizada en cómics en los que ha trabajado con guionista, como las historias ‘noir’ de la ‘Trilogía del Yo’junto a Antonio Altarribacon las que, asumió, amplió “el campo de batalla” y accedió a nuevos lectores que no conocían su trabajo. Hasta ese momento se había “movido un poco en los márgenes de eso tan desagradable que se llama artista de culto; desagradable porque si te quedas ahí, implica morirte de hambre”, sonríe. El bitono, añade, “es el color de los pobres. Lo usabas cuando no había presupuesto para editar en color”.
Página de ‘Todo al Negro’. / Keko
“Cuando trabajo con guionistas me someto con total y absoluta humildad a lo que estoy contando. Intento darlo todo”, añade el coautor, con Carlos Portela, del no menos negro ‘Contrición’ (Premio al mejor cómic de género negro en el Festival de Angulema), que se acerca al mundo de los pedófilos.
Obsesiones e influencias
“Cuando trabajo en historias propias no me siento más cómodo, porque ‘mis cosas’ afloran en ellas incluso involuntariamente. Y si cuento cosas mías siento más pudor. Me siento más expuesto y tengo miedo de que descubran algo de mí mismo a través de lo que cuento. ‘4 botas’ es mi obra más autobiográfica”, confiesa. “En ella cuento mi vida a través de las cosas que me gustan y plasmo mis obsesiones e influencias, los tebeos, los automóviles, la cultura pop americana…”. “Los artistas cabalgamos a hombros de gigantesy los míos eran los de bajo presupuesto: historias de serie B, el cine negro, la literatura del siglo XIX de la época victoriana -donde bajo la fachada del progreso, la civilización se ocultaba en monstruos como Doctor Jekyll y Hyde o ‘El corazón de las tinieblas’, de Joseph Conrad. Al levantar alfombras encuentras bichos…”. Y, además de terror, lujuria, asesinos y fantasmasen ‘Todo al negro’ hay clásicos reinterpretados, como ‘La isla de los perros’ o ‘La protectora’, con ecos de los monstruos de Bram Stocker y Henry James.

Página de ‘Todo al Negro’. / Keko
Keko, que en los años 80 empezó a publicar en revistas como ‘Metal Hurlant’ o ‘Madriz’, recuerda cómo cambió “de lo analogico y manual a lo digital”. “Entré con miedo y pensando que sería incomprensible, pero me abrió un mundo de posibilidades. Pero ‘boom’ de la soja y me gusta hacer cosas a mano, como el abocetado, que escaneo y luego salto a la paleta gráfica. Así que mantengo el ancla”.

Página de ‘Todo al Negro’. / Keko
“Soy inquieto, me gustan los tebeos y me dedico a hacerlos, pero no siento pasión por dibujar sino por contar historias. Sufro dibujando”, admite Keko, para quien “el dibujo debe formar un todo, una comunión, con la historia que relatas”. Revela que trabaja en una historia propia, “de espías y cosas de la serie B, amores raros y en la que saldrá algún perro” (esa inquietante constante en su obra: “me han mordido varias veces”…). “Por fin he podido malvivir del cómic”, concluye.

‘Todo al Negro’
Keko
norma
392 páginas. 48 €
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