La reciente entrega de los premios Grammy, con el estentóreo e histórico triunfo de Bad Bunny, aupado por su tajante discursohabía caldeado mucho el ambiente para la esperada intervención en el medio tiempo de la Super Bowl, que, sin problema, se convirtió en la latina California en el Súper Tazón, tal como indicaba un letrero luminoso del estadio de los San Francisco 49ers.
Y Benito Antonio Martínez Ocasio, alias Bad Bunny, no dejó pasar la ocasión para convertirse en un gran líder, no solo de los hispanos que residen en Estados Unidos sino de toda la comunidad latina mundial. Vestido de punta en blanco, aprovechó al máximo sus 13 minutos con un potente espectáculo en el que invocó la unidad del continente americano, representada por un cuerpo de baile desfilando con banderas, con la de Puerto Rico como punta de lanza. Así, su espectáculo, más que por la calidad musical, fue determinante por lo que supuso de reivindicación lingüística, cultural y de orgullo latino.
Como era de esperar, en su propuesta no faltaron los guiños al reguetón clásico ya un perreo que no se hizo dueño de un estadio con mayoría de público blanco; Mientras, los letreros se iluminaban con la frase “lo único más poderoso que el odio es el amor”. Un amor y un respeto que mostraría agasajando a los que le han precedido, como su paisano Ricky Martin, que hizo una sentida versión de Lo que le pasó a Hawaiiun aviso a navegantes en el que involucró también a Lady Gaga, que sin duda en apuntarse a todos los saraos, convertida para la ocasión en diva latina poniendo sabrosura a morir con una sonrisasu premiado dueto con Bruno Mars.
En la fantasía tropical de Bad Bunny, con un escenario lleno de exuberante vegetación y rincones queridos, destacaron las versiones reducidas de sus grandes éxitos, un BAILE INoLVIDABLE que reivindica el cimbreo como el mejor lazo de unión –a las antípodas de la repugnancia que dijo sentir el impresentable presidente estadounidense– y el final con el popurrí de las imprescindibles DtMF y CAFÉ CON RONentre fuegos de artificio y desfile de banderas recorriendo el Levi’s Stadium.
Fue significativa la interpretación de NUEVAYoLen la que agasajó a un símbolo nuyorican del que habla la letra de la canción, La Toñita, para que le sirviera una copa entre otros invitados famosos como Karol G o Pedro Pascal. Tampoco fue superflua la repesca de El apagona modo de canción protesta. Poco tiempo le bastó a Bad Bunny para decir mucho. Y es que, tal como habían bromeado sus fans días antes del gran evento deportivo, parecía que los equipos de fútbol americano eran los encargados de amenizar la espera de la Benito Bowl.
