Jalisco y Guanajuato eran un territorio fantasma, un laberinto de sombras de la propia sombra. «Parecía la época del Covid o el apagón en España», dicen los toreros que se encuentran al otro lado del charco. «Pasamos mucho miedo, la policía gritaba que iban a … matar a civiles». Lo cuentan el sevillano Daniel Luque y su apoderado, Rui Bento Vasques, en el corazón del caos del domingo en México. Hasta los más valientes querían meterse debajo de una cama. El recital sobre el miedo de Juncal se palpaba, con toda su colección de sinónimos: «Temor, recelo, rescoldo, aprehensión, cuidado, sospecha, desconfianza, cerote, medrana, pánico, cangui, canguelo, julepe, jindama, pavor, mieditis, espanto, terror, susto, horror y repullo». El eco se extendía como un ciprés. Alargado, tenebroso. La muerte del capo Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), activó el código rojo y sumió a México en un temblor general, con Guadalajara como la ciudad más afectada por la ola de violencia: bloqueos en carreteras, incendios, tiroteos y saqueos.
Precisamente en la plaza Nuevo Progreso de la capital de Jalisco se anunciaba el pasado domingo una de las corridas de toros más esperadas de la campaña azteca, en la que participaba Luque, pero en este clima de asedio los eventos culturales y deportivos se desplomaron como fichas de dominó: espectáculos silenciados, vidas suspendidas… Y el festejo, lógicamente, se canceló.
Luque, el sevillano que ve toro por todos lados, se topó con uno con más guasa que ninguno. «Parecía una película, yo creía que no podía ser verdad lo que estaba pasando, que era un mal sueño», relata a ABC. Explica su apoderado, también torero, que la noticia les pilló «en la frontera de Guanajuato y Jalisco»: «Había mucha policía militar y con metralletas y nos advirtieron del peligro y del corte de carreteras. No sabíamos bien qué hacer y, afortunadamente, tuvimos la suerte de podernos dar la vuelta y regresar a León, donde habíamos toreado la tarde antes». Cerca se encontró también el matador gaditano Pérez Mota, hermano de Juan Contreras -de la cuadrilla de Luque-: «Había tanto militar, objetivo de los narcos, que lo mejor era irse de allí. Tuvimos suerte».
A la fortuna se refiere también Luque: «Nos cogió en mitad del camino y pudimos regresar a León y metros en el hotel, aunque era todo una incertidumbre». Rui Bento, que acompañará esta temporada a Daniel -su representante oficial es Antonio Barrera- ahonda en la «dura» jornada: «Fueron momentos muy difíciles. Cuando estábamos en el hall viendo si quedaban habitaciones -había de sobra, pues la mayoría de la gente había huido-, pasaron unos policías voceando que la gente no saliera de sus casas, que iban a matar a civiles». Impresionan sus palabras al otro lado del charco. Como las del matador de Gerena: «Escuchar que podía matar civiles asustaba mucho; no veas las caras que teníamos todos». Al quite el mentor: «Rápidamente nos fuimos a un salón interior para no estar tan cerca de la calle». Fue tal la estampida que en el hotel La Estancia «no quedaron ni los cocineros, no había para comer». Los hombres de la empresa mexicana de la FIT tranquilizaron a los españoles y el ganadero Bernaldo de Quirós les invitaron a cenar al otro lado de la ciudad: «Al principio no queríamos ir, pero finalmente cruzamos en diez minutos León, que estaba vacío, como en el Covid, y echamos un buen rato en la cena, ya más calmados».
Pero era imposible borrar lo vivido. Luque se encerró en su habitación para dormir, «con la cortina hasta echada», una anécdota que le contaba a miguel angel perera -«si me pasa a mí, me meto debajo de la cama»-. Otros optaron por una pastilla tranquilizante para conciliar mejor el sueño y despertar de la pesadilla. «Sin embargo, todo era verdad, aunque quiero recalcar que a los toreros en México se nos trata estupendamente, con mucho respeto, y dentro de un tiempo lo contaremos como una anécdota».
«Parecía una película, un mal sueño, pero era verdad. Vivimos momentos muy duros y las calles quedaron desiertas»
Su intención es volar este martes a España: «Estamos esperando que nos den buenas noticias para poder viajar de León a Querétaro, de ahí a Ciudad de México y tomar el vuelo este martes a España», comenta Luque. Habla el apoderado: «Ayer vimos una foto de un avión incendiado que era impresionante». El jefe de filas prefiere ya no ver más vídeos de catástrofes. «Cuando volvimos de la frontera de Jalisco hasta León, yo les decía que si nos paraban y quemaban los chismes (trastos de torear) era lo de menos, que lo importante era salir vivos y que nosotros no éramos objetivo», dice.
Aviso de la suspensión de la corrida de toros en Guadalajara, en la que accionaba el sevillano Daniel Luque.
(ABECEDARIO)
No solo se suspendió la corrida de Nuevo Progreso: «Aviso importante. Se informa al público en general que la corrida de toros programada para hoy, 22 de febrero, en la plaza de toros Nuevo Progreso de Guadalajara, queda suspendida hasta nuevo aviso. Debido a causas de fuerza mayor, hechos totalmente ajenos a la organización, no es posible llevar a cabo el evento en la fecha prevista. Agradecemos su comprensión», anunciaba la empresa. También se canceló la novillada de León, donde había accionado el día antes el propio Luque en una tarde en la que salió. a hombros con San Román después de cortar una oreja a su segundo toro y otra al de regalo.
mortal y rosa
Tardarán tiempo en olvidar el 22-F en el que paralizó su vida, en el que hasta los más valientes se asustaron. Hoy tranquilizan a los suyos, dicen que están bien y piensan en su regreso a México, «un país extraordinario», incluso antes de abandonarlo. A la espera de que la paz se vista de luces, volverán y encenderán velas a la Guadalupana.
«Pueden matar civiles», retumba ahora en la memoria reciente de un México que ha sido tantas veces llanto. Los toreros también sienten miedo. Su sangre también es mortal y rosa.
