La Sagrada Familia sigue su consolidación como uno de los grandes monumentos turísticos del mundo. La basílica de Gaudí atrajo en 2025 a 4,9 millones de visitantes, con una recaudación de recaudación 134,5 millones de eurosque sirvieron para financiar hasta en … un 96,9 por ciento las obras de construcción. Estas cifras sufren un ligero incremento respecto al año pasado y certifican la consolidación del templo como gran atracción turística de la ciudad. «El impacto social, cultural y espiritual de la Sagrada Familia sigue creciendo. El índice de satisfacción del público que nos visita llega al 9,25 de 10, lo que muestra la excelente experiencia que se sienten al entrar en la basílica», asegura Xavier Martínez, director general de la Junta Constructora.
En 2025, la construcción siguió su ritmo acelerado en el que está instalada desde que hace quince años, con la visita del Papa, el incremento exponencial de visitantes posibilitó una mayor inversión. Sólo en 2025, por ejemplo, se construyó la base del terminal de la torre de Jesucristo y se colocaron los primeros brazos de la cruz, que culminaron la construcción en sus 172,5 metros de altura. Además, se avanzó en la construcción del tramo del claustro de la calle Provenza y la capilla de la Asunción llegó a los ocho metros, de los 30 que acabará por tener. Por último, se restauró el campanario de Matías en la fachada del Nacimiento. «Cuando el interior de la torre de Jesucristo esté acabado y los visitantes puedan subir, podremos aumentar el número real de visitantes. Ahora mismo es imposible crecer más», asegura Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora.
Hay que tener en cuenta que por cada persona que entra a la basílica, hay al menos tres más que no entran, con lo que el impacto de la Sagrada Familia para la ciudad es absolutamente brutal. Si la próxima visita del Papa en el mes de junio vuelve a incrementar la petición de entradas a la basílica, la Junta Constructora estudiaría ampliar horarios. «Si eso sucede, es una posibilidad, alargar la jornada para dejar más espacio, pero todavía es pronto para anunciarlo», afirma Camps. Lo que no quiere el patronato de la Sagrada Familia es aumentar el público y que su satisfacción empeore al estar más masificado, lo que implica problemas de movilidad una vez dentro del templo.
Un año más, los estadounidenses fueron el público más habitual en la catedral de Gaudí, copando el 15 por ciento de los visitantes. Los españoles les siguieron con un 11 por ciento y, después, los chinos con cerca del 8 por ciento. La comunidad china creció un 60 por ciento de un año a otro. En el lado contrario, los visitantes franceses cayeron un 20 por ciento. «La intensa actividad que hemos vivido en los últimos 15 años simbolizan la perseverancia, el rigor, el compromiso y el trabajo constante con el que planteamos la construcción de la Sagrada Familia», señala Camps.
Este crecimiento ha hecho que la Junta Constructora se viese obligado a cambiar la imagen institucional del templo. Ahora, a las cuatro torres que servían de perfil de la Sagrada Familia se le ha añadido la torre de Jesucristo central, culminada con la gran cruz que pone el punto al ‘skyline’ de Barcelona. «Nuestra identidad visual ha cambiado y hemos tenido que cambiarla por coherencia con el momento constructivo que estamos viviendo en la actualidad», sentencia Camps.
La basílica consolida su impacto social y cultural con un crecimiento sostenido
A finales de año se iniciará la fachada de la gloriala que serviría de entrada oficial, y cuyas escalinatas romperían ahora la actual calle Mallorca, lo que obligaría a tirar abajo los edificios frontales y realojar a los vecinos a otros edificios. «Las negociaciones con el Ayuntamiento están muy avanzadas. El teniente de alcalde y regidor del distrito ya aseguró que no habría ningún vecino que se quede sin casa en el mismo distrito, así que somos optimistas, pero las negociaciones con la política nunca se saben», dice Camps.
Las previsiones, si no ocurren pandemias o desastres naturales, es que dentro de diez años la fachada estaría acabada, al menos verticalmente. Todavía quedarían su importante construcción artística, comisionada a Julián Martín, Miquel Barceló y Cristina Iglesias y que todavía no ha sido definido. De momento, los tres proyectos ya han pasado por la comisión teológica y la artística, y ahora será el patronato quien decidirá qué proyectos se realizarán o si se ha de ampliar el concurso a más artistas. «El anuncio se hará después de la visita del Papa. Todavía no sabemos quién lo hará. Puede que se hagan los tres o puede que ninguno y habrá que pedir más proyectos», añade el presidente delegado de la Junta Constructora.
Avances en la construcción
Los gastos totales de la Sagrada Familia fueron 113,5 millones de eurosde los que la mitad se utilizaron para las obras y el resto para diferentes partidas. Un 31,8 por ciento se utilizó para la gestión ordinaria del templo, un 8 por ciento para servicios generales y un 6,4 por ciento para la aportación de un fondo común para la diócesis. Dentro de los gastos también hay que incluye la acción social de la basílica, que creció en 2025 un 40 por ciento. En total, se financiaron 286 proyectos de los 639 presentados, con una importación de 4,5 millones de euros. Además, este año se amplió el territorio con donaciones a las diócesis de Tarrasa y Sant Feliu. Además, la basílica realizó 103 misas internacionales, con 84.000 asistentes y 343.276 personas asistieron a la capilla del Santísimo.
La próxima gran cita del tempo de la Sagrada Familia será la visita del Papa el próximo 10 de junio. Presidirá la misa de bendición de la Torre de Jesucristo, que habrá quitado por completo los andamios que todavía cubren su base. El día conmemora el centenario de la muerte de Gaudí, que en vida sólo pudo ver terminada la torre de Bernabé. A partir de aquí, comenzará la unión de esfuerzos para plantear la fachada de la Gloria, que será la puerta de entrada de la basílica y último gran reto antes de su conclusión.