El aplazamiento sine die del encuentro Letras en Sevilla consagrado a la Guerra Civil española, que iba a celebrarse la semana próxima, es una pésima noticia para quienes defienden el liberalismo en la cultura y en la sociedad. El pensamiento liberal descansa en la apertura al diálogo y la convicción de que la verdad de uno no necesariamente es la absoluta. Cuando se rompe la opción de que puntos de vista distintos sobre la realidad intercambian sus razones la sociedad inevitablemente se resiente.
Hace unos días el novelista David Uclés comunicó, ya unos días de su inicio, que se retiraba del programa porque no quería coincidir en el cartel con José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros. En el cartel, no en la mesa, ya que a él le tocaba conversar con el indiscutible Luis Mateo Díez. No ha sido, a mi modo de ver, una buena decisión, aunque estoy convencido de que Uclés no podía imaginar que el tema se complicara al nivel en que lo ha hecho.
El encuentro sobre la Guerra Civil dirigido por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra ha desatado un alud de presiones
Las presiones sobre los participantes -algunos de los cuales han cedido a ellas- y la intervención beligerante de integrantes del partido Podemos y figuras próximas a la formación que han seguido, incluso con amenaza de acciones agresivas, han llevado a los organizadores a replantearse la celebración. Una situación lamentablemente inaudita.
¿Qué es Letras en Sevilla? El encuentro auspiciado desde 2017 con carácter anual por el novelista Arturo Pérez Reverte y el periodista Jesús Vigorra en la Fundación Cajasol busca, precisamente desde una mirada liberal, propiciar en el plano cultural un intercambio de opiniones que en su equivalencia política cada vez es más arisco. Letras en Sevilla es lo más parecido hoy al desaparecido programa de Balbín la Clave, que emblematizaba la voluntad de encuentro de la Transición. La convocatoria sevillana ha debatido la monarquía con partidarios de la institución junto a republicanos, y la estructura federal con autonomistas, centralistas e independentistas catalanes.
Ha reunido a la derecha, la izquierda, el centro y las distintas familias literarias, no siempre lo que se dice en buena armonía. Ha reivindicado al gran periodista Manuel Chaves Nogales, ha planteado los retos de la inmigración y ha discutido el mito y la realidad de España. Es una apuesta por el necesario intercambio de pareceres y una bocanada de aire fresco en nuestro panorama cultural.
Siempre he disfrutado y aprendido en sus sesiones y lamento mucho tener que suspender mi participación de la semana próxima. Pero confío y espero, por el bien de nuestra vida cultural, que la sensatez se restablezca y que el diálogo vuelva a ser posible.

