Después de protagonizar tantas polémicas que ya es imposible seguir la cuenta, Kanye West vuelve a estar en el ojo del hucarán por el concierto único que ha anunciado en España este año, en el estadio Civitas Metropolitano de Madrid el próximo 30 de … julio, cuya venta de entradas está siendo, cuanto menos, bastante extraña.
Para empezar, es raro que un concierto de esas dimensiones no esté gestionado por una gran promotora ni tampoco por una gran ticketera. De hecho, en otros países europeos lo están gestionando marcas tan potentes como Live Nation y Ticketmaster. Pero en el caso español, los organizadores del concierto son tres empresas poco conocidas en el sector, Roller Group, 515 Entertainment y Vibra Music, y para comprar las entradas hay que acudir a una página web habilitada ad hoc, llamada Yemadrid.com.
Sin embargo, cuando se entra en el portal tampoco se pueden adquirir ahí directamente, ya que hay que pinchar en otro enlace que lleva a una plataforma de venta que tampoco es habitual, Weezevent.
El lío gordo ha llegado cuando a los dos días de ponerse a la venta las entradas, después de que miles de fans hayan comprado la suya, los precios han bajado misteriosamente. Lo cual ha indignado a los que se dieron prisa por adquirirla, que ahora ven cómo sus mismas localidades cuestan mucho menos dinero.
Las entradas de Grada Alta nivel2, que valían 225 euros originalmente, ahora cuestan 150. Las de Grada Alta nivel1 han bajado de 250 a 180 euros; las de Grada Media de 275 a 175 euros; las de Grada Baja de 295 a 185. Solo las VIP se han mantenido al mismo precio, 400 euros, y las de Grada Alta nivel3, que costaban 190 euros, son las únicas que parecen haberse agotado.
Las promotoras aseguraron en una nota de prensa que se había vendido el 85 por ciento del aforo
¿Cómo puede explicarse esta súbita bajada de precios, sin dar explicaciones? Todo podría deberse a que no se están vendiendo al ritmo esperado. Cosa que incluso habría llevado a los promotores a mentir acerca de la cantidad de entradas vendidas para generar prisa por comprar a los fans, según informa El Confidencial.
En una nota de prensa, las tres empresas promotoras informaron de que se había conseguido vender el 85 por ciento de las entradas en pocas horas. Pero el citado medio comprobó que en realidad se habían despachado un total de 28.259 localidades de un aforo de 69.805 asientos, es decir, un 46 por ciento. «Una cifra muy lejana de la difundida por los agentes encargados de promocionar el evento, que la elevan por encima de las 40.000. Si descontamos los 8.663 boletos que están reservados por la organización (es decir, que no están a la venta), aún están disponibles casi la mitad de las entradas», dice la información firmada por los periodistas Enrique Zamorano y Miguel Ángel Gavilanes.
Vibra Music, la promotora española del evento, no ha contestado a ABC acerca del número real de entradas vendidas, pero sí ha respondido a la acusación de haber inflado las ventas apuntada por El Confidencial, afirmando que suelen bloquear cierto número de entradas por «necesidades de producción, invitados y para personas con movilidad reducida», lo que restaría varias entradas disponibles del total. «Aun así, si descontamos los asientos que no están a la venta de todo el estadio (los 8.663, que no son pocos), seguiría quedando más de la mitad sin vender», apunta el medio digital.
Mientras tanto, Kanye…
Respecto a las variaciones de precios, la empresa alega que «no se ponen al azar, sino que se hace un estudio estimado según las demandas de producción, y esta va a ser una producción muy grande y espectacular. El precio no lo determina el promotor, sino los gastos de producción».
Al otro lado del océano, es probable que Kanye West no esté al tanto de la polémica y de la indignación que cunde entre sus fans españoles. Y es que tiene otros asuntos de los que se preocupan. Este mismo jueves se ha sabido que el rapero ha perdido una demanda interpuesta por Tony Saxon, que acusó al rapero, de 48 años, de incumplir un contrato y despedirlo injustamente tras sufrir una lesión mientras trabajaba en su mansión de Malibú (California). Además, Saxon alegó haber sufrido represalias por denunciar las condiciones del lugar.
Según información citada por NBC, el artista acordó pagarle 20,000 dólares semanales al empleado en virtud de un contrato de 2021, pero solo entregó un pago inicial y 100,000 dólares por los gastos de construcción. La defensa de West alegó que los registros bancarios muestran que se le había pagado a Saxon 240.000 dólares por su trabajo y que este no buscó un tratamiento adecuado para su lesión.
Pero el Tribunal Superior de Los Ángeles ha ordenado que además del pago de 140.000 dólares, el artista también deberá pagar los honorarios de los abogados de su demandante y los costos judiciales derivados del proceso.
