Lucas Cueto es otorrino en un gran hospital de Madrid. Nacido en Gijón hace 36 años, este médico ha hecho compatible su profesión con disciplinas que no están en un quirófano ni en una camilla ni ocultas tras un fonendo, como la música y el arte. Aunque ha sido la escritura lo que le ha dado la calma que necesitaba, en un momento personal de saturación y de enfermedad. PACTO es su primera novela(Octubre Negro Ediciones), una intriga que gira en torno a un grupo de amigos desde la infancia que en un viaje a Menorca ven cómo un suceso inesperado da un vuelco a esa relación que parecía indestructible. La verdad, catorce años después, los pondrá en un escenario en el que deberán elegir entre lealtad y la justicia, todo ello bajo la bandera del silencio acusador.
¿Cómo surge esta novela escrita por un médico?
Surgió de una manera muy natural, llevaba con esta idea en la cabeza hace muchos años. Pero por el ritmo de vida que llevaba en Madrid era imposible poder darle forma. Era un ritmo de vida muy intenso y frenético. Tras pisar un poco de freno y disponer de más tiempo, fue fácil poder materializar esta historia, simplemente era plasmar lo que estaba en la cabeza guardada. Siempre me ha gustado el mundo de la literatura y enfrentarme a cosas nuevas, que me motivan, me construyen y me sumen. Te cuento como algo anecdótico que en los atascos de Madrid, solía divagar a la historia, a darle forma, y así se me pasaban más amenos.
Recibí el diagnóstico de una afectación neurológica que hizo que durante estos meses no haya podido disfrutar de publicar
¿Cuál fue el motivo de tener que parar? ¿Escribir le sirvió de terapia?
Durante el proceso de escritura y publicación del libro hubo dos momentos de pausa o de apoyar. Uno fue una decisión personal y el otro, de cierto modo, impuesto por las circunstancias. Justo cuando empecé a escribir, mi pareja y yo decidimos cambiar de ritmo de vida y trasladarnos a un entorno más calmado y más acorde con lo que buscábamos en ese momento. Elegimos Menorca y ese cambio de escenario también influyó mucho en el proceso creativo. En la parte final de esta aventura llegó el segundo parón: recibir el diagnóstico de una afectación neurológica que hizo que durante estos últimos meses no haya podido disfrutar tanto como me habría gustado de algo tan especial como es publicar un libro. Un susto médico, sí, pero que me ha hecho valorar aún más la suerte que tengo.
Los secretos y la culpa van muy de la mano en este libro, donde pasa algo que marca a un grupo de amigos de manera crucial. ¿Son conceptos indivisibles uno y otro?
Creo que los secretos y la culpa están íntimamente ligados, sí. Aunque no siempre de forma inmediata. Un secreto nace muchas veces para proteger algo: una amistad, una relación o incluso a uno mismo. Pero con el paso del tiempo ese silencio empieza a pesar, y es ahí donde aparece la culpa. es PACTOlos personajes descubren que lo que se calla no desaparece; al contrario, permanece latente y termina condicionando sus vidas y sus decisiones. Por eso, diría que no son conceptos inseparables, pero sí cercanos. Un secreto puede ser solo silencio, pero cuando ese silencio afecta a otros o cambia el rumbo de una vida.
Su protagonista también es médico. ¿Es un trasunto del autor? ¿Tiene sus rasgos, sus impulsos, sus misterios?
Es cierto que Pablo es médico, sí, pero prometo que no es mi alter ego. Lo prometo. Es verdad que compartimos algunos rasgos: profesión, momentos de estrés, el quemarse que puede producir la profesión e incluso el hecho de haber estudiado en Cataluña. Pero más allá de eso, no soy yo. Lo que sí ocurre es que, inevitablemente, cuando uno escribe siempre deja algo de sí mismo en los personajes. Me gusta mucho de Pablo su honestidad y su manera de entender la amistad, casi como un valor irrenunciable. Ojalá los lectores se conecten también con esa parte del personaje, pero he de decir que tengo otro personaje favorito.
Lo que se calla no desaparece: se queda dentro, convive contigo y con el tiempo pesa cada vez más.
Ir por delante con la verdad, ¿siempre es mejor que esconderla por si puede hacer sufrir a quien la escucha o la lee?
Creo que esto es algo que se aprende con la edad, o, al menos, así ha sido en mi caso. Cuando eres más joven o más inmaduro, puedes pensar que ocultar la verdad es lo más fácil o, incluso, lo más sano. Quizás lo sea para quien no la conoce, pero no para uno mismo. Lo que se calla no desaparece: se queda dentro, convive contigo y con el tiempo pesa cada vez más. Al final, la verdad puede doler en un primer momento, pero esconderla suele provocar un dolor más profundo, duradero e incluso irreparable.
Menorca, un paraíso convertido en escenario de un crimen. ¿Ha tenido algún problema allí?
No, no. Ha sido desde los últimos cuatro años un sitio donde he estado pasando cada vez más y más tiempo, hasta ponerlo como base principal. Mi pareja es de allí y la vida es muy fácil, cómoda y con un paisaje increíble. Creo que al lector le gustará recorrer parte del verano menorquín mientras descubre qué fue lo que ocurrió.
El suicidio es un tema muy doloroso. Como médico, ¿qué se puede hacer para intentar frenarlo? Y como escritor en ciernes, ¿cree que cuanto más se explora el drama más se puede nutrir la imaginación? ¿No es contradictorio?
El libro tiene una carga emotiva importante que va creciendo a medida que avanza la historia. El suicidio es un tema muy doloroso, pero también es una realidad social que no podemos ignorar. Como médico, creo que lo primero es ser conscientes de que existe un problema grave que afecta a personas de todas las edades y que necesita atención, escucha y apoyo. Hablar, pedir ayuda o sentirse acompañado puede marcar una gran diferencia. La literatura siempre ha servido para poner luz sobre aquello que nos duele o que preferimos no mirar. A veces una historia puede ayudar a abrir que conversaciones en la vida real resultan muy difíciles. Ojalá que este libro pueda llegar también a lectores jóvenes y que, de alguna manera, les anime a comunicarse más, a compartir lo que sienten ya no guardar ciertos temas en silencio. Porque ocultarlo, igual que ocurre con la verdad o con los secretos, no es la solución.
Cuando alguien no quiere oír la verdad y se hace el sordo… eso se llama ‘sordera selectiva’
Sus amigos de toda la vida, que cita al principio, ¿han leído su novela? ¿Qué opinan?
Pues hay de todo: algunos ya la han leído y otros todavía no, así que espero que, si leen también esta entrevista, los que están rezagados se animen a hacerlo. La verdad es que a los que la han leído les ha gustado mucho y también les ha sorprendido bastante que haya sido capaz de crear algo así.
Además, durante todo el proceso lo llevé bastante en secreto. Solo lo sabían tres personas hasta el momento en que dije: “Voy a publicar un libro”. Así que para muchos fue una sorpresa doble.
Es usted especialista en oído y nariz. ¿Qué pasa cuando no queremos oír la verdad, nos hacemos los sordos?
(Risas). Eso tiene un nombre y es orden selectiva. Hay mucha prevalencia en la sociedad aunque creemos que no.
Ha tenido mucho éxito en su tierra, Asturias. ¿Se plantea ubicar allí alguna otra novela posterior?
Me gustaría mucho. es PACTO Hay alguna pequeña referencia a Gijón, pero es muy mínima. Sí me gustaría que mi próxima novela discurriera aquí. Creo que Gijón es una ciudad muy inspiradora para contar historias: abierta al mar, con mucha historia y con ese toque clásico que la hace tan especial. Tiene escenarios y atmósferas que invitan a personajes y tramas imaginarios.
Quién sabe, quizás ya haya empezado.
