Todo comenzó por un tuit de Rosalía, que recomendaba un tema que acabaría convirtiéndose en la banda sonora del verano, La vida del cañónsencillo que disparó literalmente al éxito a Alcalá Norte. Podría haber quedado en una anécdota de Internet, un simple meme, pero aquella mezcla de post punk guitarrero con letras bizarras de influencias inclasificables se extendió por docenas de salas y festivales de todo el país durante el pasado año. Su enésimo reto será este 24 de enero en el Sant Jordi Club dentro del festival Banco Mediolanum Guitar BCN, el mayor espacio que se han propuesto llenar en solitario, como despedida de un primer álbum para el que ya preparan relevo, por lo que esta cita será la última donde se les podrá escuchar tocar algunas de sus canciones. “Con dos discos ya tienes que ir cortando”, comenta Álvaro Rivas, “por eso estas antiguas las voy a cantar con gusto”.
“Hemos tenido que hacer muchas cosas nuevas, me he profesionalizado, hasta he ido al logopeda” explica sobre su último año Álvaro Rivas, cantante, letrista y conversador imparable. “Cuando terminamos la gira de festivales llegamos a tener la ilusión de alcanzar una meseta, una estabilidad”, recuerda. “Pero fue eso, una ilusión, hemos seguido creciendo al mismo ritmo prácticamente”.
Rivas habla desde la redacción de La Vanguardia la redacción enfundada en una sudadera del Mallorca FC, una de tantas que le han regalado este año en reconocimiento a su pasión futbolera y que le han despertado el interés por coleccionar zamarras. Susotros polos de atracción en la actualidad son la gravedad cuántica y Heidegger, “son las dos caras de la misma moneda, la pregunta por el tiempo”. La música, en cambio, no le apasiona al mismo nivel, “pero la vida me está diciendo en la puta cara que estudia música”. De ahí que haya comenzado a recibir clases, aunque le de pereza aprender guitarra y prefiere adentrarse en las reflexiones sobre el ser y el tiempo del filósofo alemán. “Habré leído cinco o seis libros suyos, es con el que más conectado por cómo trata de aniquilar la relación sujeto-objeto”.
Heidegger es uno de los temas de inspiración del próximo disco, como Antonio Jünger, Escohotado o las confesiones de fe de Westminster lo fueron del primero. En lo musical, y tras publicar la personalísima versión de 10.000de Los Planetas, que marca el rumbo, Rivas anuncia continuidad, “troncos comunes muy parecidos” para los que el guitarrista Carlos Elías ya ha aportado ideas instrumentales. La fecha límite para su publicación será febrero del 2027, cuando actúe en el Movistar Arena de Madrid, “de aquí a entonces hay un disco por desgranar, ahora tenemos cosas grabadas, por grabar y otras por componer todavía”.
El barrio de Ciudad Lineal y la filosofía volverán a ser dos de los ejes prioritarios, unidos por el insospecchado vínculo entre Pitágoras y el barrio madrileño. “Arturo Soria, el fundador de nuestro barrio, se consideraba descendiente de Pitágoras, se llamaba a sí mismo neopitagórico”, desgrana Rivas, que explica cómo el titular de una conocida calle de la capital defendía la vía pitagórica en oposición a la darwiniana para comprender la evolución, “creía a muerte esas movidas de que los números explican la química, y la química da lugar a las relaciones sociales y la evolución”. Tres temas girarán en torno al filósofo griego, con especial atención a su aversión por las habas “desde una perspectiva de cómic, divertida”.
El creador del famoso teorema no estará solo en el nuevo disco, donde le acompañarán además de los mencionados Heidegger clásicos como Pushkin o John Milton y El paraíso perdidolas Noches florentinas del poeta Heinrich Heine o el compositor y violinista romántico Paganini además del filósofo Enrique Ocaña, presentan ya como influencia en el primer álbum. Queda en el aire otro tema nacido de un sueño de Rivas durante la anestesia para su operación de apendicitis, la misma que le llevó a cancelar el mismo día el concierto de noviembre del 2024 en la sala Razzmatazz. “Me desperté y le pedí a mi mujer que pusiera la grabadora para recitar una movida”, propuesta onírica que seguramente no aparecerá porque, como dice el batería del grupo, Jaime Barbosa, “es poco Alcalá Norte”.
Habrá que aguardar al verano para comenzar a escuchar estas propuestas porque antes la banda quiere despedirse de unos temas que, reconoce Rivas, “ahora me da menos pereza cantar porque sé que hay gente que las disfruta, antes pensaba a veces que debería ahorrarle estos minutos a la gente”. Con la sentencia del público a su favor, el objetivo es emular a bandas como sus convecinos Carolina Durante para alcanzar su mismo éxito, “son ejemplos de éxitos empresariales como el que quiero para Alcalá Norte, lo necesito porque si no, se acaba la tontería”.

