Laponiala obra teatral de los catalanes Cristina Clemente y Marc Angelet, quienes firman asimismo el guion de la versión cinematográfica, salta de los escenarios a las pantallas bajo la dirección de David Serrano, que la ha presentado este lunes en el festival de Málaga junto al cuarteto protagonista, Julián López, Natalia Verbeque, Ángela Cervantes y Vebjørn Enger.
“Laponia (que en el cine lleva diéresis en la o, Laponia) fue un grandísimo éxito teatral desde su estreno en Barcelona, que en Madrid estuvo tres temporadas y que se ha vendido en países como Argentina, México, Perú o Estados Unidos”, explica el director a La Vanguardia en la terraza del hotel donde se hospedan los artistas que participan en este maratoniano festival de cine español e iberoamericano.
El productor vio que había en ese texto una película y fue quien le ofreció el proyecto, recuerda el guionista de comedias como El otro lado de la cama y director de Voy a pasarmelo bien y dias de futbol. “Me encantó, me pareció que era una oportunidad para hacer una obra interesante, rica y diferente”, ensalza.
“Es una comedia divertida pero que al mismo tiempo habla de cosas muy interesantes”, reflexiona sobre el trasfondo existencial del argumento, en el que los protagonistas debaten hasta qué punto es lícito engañar a los niños con fantasías como Papá Noel o los Reyes Magos o decirles que la abuela está en el cielo cuando se muere. “Ahora mismo eso me toca mucho, porque soy padre de un niño de cuatro años”, apunta.
“Mi forma de ver la vida y de tratar a los demás está cambiando casi diariamente por mi relación con mi hijo. Hace unos años jamás hubiera pensado que defendería esconder la verdad, sino que habría apostado por afrontarla. Pero cuando tienes hijos, como se ve en el monólogo final, quieres hacerles creer que el mundo es un sitio maravilloso y vas modificando tus ideas para que ellos intuyan que es un poquito mejor de lo que es”, afirma.
En cuanto a los referentes del cine clásico que ha podido tener en mente para realizar su película, que hace pensar en obras como ¿Quién teme a Virginia Woolf?en la que Elizabeth Taylor y Richard Burton se despedazan encerrados entre cuatro paredes durante la cena a la que invitan a una joven pareja, Serrano reconoce que ha revisitado esa cinta, basada en una obra de Edward Albee que llevó al cine Mike Nichols, y otras parecidas como Un dios salvajeque dirigió Roman Polanski a partir de la obra teatral de Yasmina Reza: “Casi es un género en sí mismo”, reflexiona sobre este tipo de dramas.
Sobre la elección de los actores para esos cuatro personajes, cuyas conversaciones trascienden el conflicto familiar y se adentran en temas universales, por lo que la trama no se ve reducida a una comedia “banal y tontorrona”, argumenta Serrano, la única sorpresa fue la del noruego Vebjørn Enger, que fue descubierta por el equipo de casting y que interpreta a Olavi, el finlandés que encarna la racionalidad cartesiana absoluta.
“Lo interesante de la vida es que a lo mejor no tenemos que posicionarnos de una manera tan clara como si perteneciéramos a un equipo, sino que podemos apreciar y compartir los puntos de vista de los demás. La película invita a la escucha, a que la gente cambie de opinión, que ahora mismo eso es imposible. Estamos en un mundo en el que nadie escucha al otro ni está dispuesto a aceptar que tenga razón y tú no”, concluye.
Los demás protagonistas los tenían claros: “A Julián López le apetece mucho hacer drama desde hace años. Es un actor descomunal y puede hacer cualquier cosa. En los próximos años va a hacer grandes papeles dramáticos, estoy seguro”, lo elogia el director, que, en el caso de Natalia Verbeque, repite: “La conozco hace 25 años, cuando hicimos El otro lado de la cama. Ha sido una maravilla reencontrarnos”, apunta, ya que no coincidían en un proyecto cinematográfico desde el 2002. Por último, la barcelonesa Ángela Cervantes, con la que no había trabajado pero a la que había visto en chavalas y Maternoa David Serrano le parece “una actriz increíble”.

