Stephen William Hawking fue uno de los científicos más influyentes de la física moderna. Diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en su juventud, convivió con la enfermedad durante más de medio siglo mientras realizaba aportes clave a la cosmología y la comprensión del universo.
Stephen William Hawking nació el 8 de enero de 1942 en Oxford, Inglaterra, y falleció el 14 de marzo de 2018 en Cambridge, Reino Unido.
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Físico teórico y cosmólogo, es considerada una figura central de la ciencia de finales del siglo XX. y comienzos del XXI por sus contribuciones a la física fundamental.
Realizó sus estudios de pregrado en University College, Oxford, donde obtuvo una licenciatura en física, y continuó su formación académica en Trinity Hall, Cambridge, especializándose en relatividad general y cosmología, según indicó el diario ‘As’.
En esta universidad desarrolló la mayor parte de su carrera, y entre 1979 y 2009 se incorporó la cátedra lucasiana de matemáticasuna de las más prestigiosas del ámbito científico.
Fue diagnosticado ELA, una enfermedad neurodegenerativa progresiva. Foto:EFE.
La enfermedad no paró su curiosidad.
A los 21 años fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva que con el tiempo le provocó una parálisis casi total y la necesidad de comunicarse mediante un sintetizador de voz.
A pesar de ello, continuó con su labor investigadora y académica durante décadas, viviendo 55 años más de lo que los pronósticos médicos iniciales anticipaban.
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Además de su trabajo científico, Hawking reflexionó sobre la mente, la creatividad y la introspección.
La frase “Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas.” ha sido interpretada como una síntesis de su experiencia personal, marcada por el contraste entre sus limitaciones físicas y su intensa actividad intelectual.
Sus contribuciones más relevantes
En 1974, Hawking formuló la teoría de que los agujeros negros no son completamente negrossino que emiten una radiación térmica debido a efectos cuánticos, fenómeno conocido como radiación de Hawking.
De acuerdo con lo mencionado por el medio, esta propuesta integró conceptos de la mecánica cuántica y la relatividad general, modificando la comprensión científica de estos objetos cósmicos.
Formuló la teoría de que los agujeros negros no son negros, sino que emiten radiación térmica. Foto:iStock
Fue también un destacado divulgador científico. su libro ‘Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros’, publicado en 1988, se convirtió en un éxito editorial internacional y acercó conceptos complejos de la cosmología a un público amplio.
A lo largo de su trayectoria recibió múltiples reconocimientos, entre ellos la membresía en la Royal Society, la Copley Medal y la Presidential Medal of Freedom de Estados Unidos en 2009.
Asimismo, tuvo presencia en la cultura popular mediante apariciones en series de televisión y representaciones cinematográficas de su vida.
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El legado de Stephen Hawking permanece vigente tanto en la investigación científica como en la divulgación, consolidándolo como una figura clave en la historia contemporánea de la ciencia.
Hawking y la advertencia final: por qué la humanidad no puede darse cuenta del lujo de vivir en un solo planeta
En una de sus advertencias más contundentes, el científico afirmó que no creía que la especie humana pudiera sobrevivir. los próximos mil años si no lograba propagarse más allá de la Tierra.
Su planteamiento partía de una idea central: una civilización confinada a un solo planeta es extremadamente vulnerable.
En la escala del universo, mil años representan apenas un instante, pero un periodo suficiente para que ocurra un evento catastrófico capaz de poner fin a toda la especie.
Hawking no hablaba de una amenaza inmediata ni de un destino inevitable a corto plazo. Su preocupación se basaba en la probabilidad acumulada con el paso del tiempo.
Entre esos riesgos, mencionaba guerras nucleares, pandemias creadas o mal gestionadas, el colapso climático y el impacto de un asteroide. Todos, en mayor o menor medida, con capacidad de provocar una extinción global.
Entre esos riesgos, mencionaba guerras nucleares, pandemias creadas o mal gestionadas. Foto:Archivo El Tiempo
A diferencia de las grandes desapariciones del pasado, el astrofísico subrayaba que los principales peligros actuales no provienen del cosmos, sino de la propia humanidad.
En ese desequilibrio vi una señal clara: la especie humana es altamente inteligente, pero aún inmadura. El poder destructivo crece con rapidez, mientras la cooperación global y la sabiduría para gestionar ese poder avanzan más lentamente.
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Para Hawking, el verdadero problema no era la Tierra en sí, sino la dependencia absoluta de un único hogar. Si toda la humanidad vive en un solo planeta, basta un desastre para acabar con todo.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOSÉ GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
