Faltan apenas unos días para la preselección final de las ciudades españolas que optarán a la Capital Europea de la Cultura, una iniciativa de la Unión Europea creada en 1985. El objetivo es reforzar la identidad europea, impulsar el turismo y fomentar el desarrollo. … La última ciudad española en ser Capital Europea de la Cultura fue San Sebastián, en 2016. Antes lo fueron Madrid (1992), Santiago de Compostela (2000) y Salamanca (2002).
Granada compite en esta ocasión con Burgos, Cáceres, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Oviedo, Palma de Mallorca, Potries (un pequeño municipio de Valencia) y Toledo. Cada una está enraizada en la pulpa de lo europeo; sin embargo, puede que sea Granada la que más hondamente lo manifiesta. Juan Ramón Jiménez la descrita como bola de sol que llena todo el universo. El argentino Roberto Arlt vio en ella «un rayo de siete mil colores». Y si el mexicano Francisco de Icaza escribió «Dale limosna mujer, / que no hay en la vida nada / como la pena de ser / ciego en Granada», Jorge Luis Borges compuso, tras visitar palacios nazaríes: «Grata la voz del agua / a quien abrumaron negras arenas».
No hay forma de belleza que no se manifieste en Granada. Ya en la aleya del trono de Comares la poesía se mostró sultana en época nazarí y, en el siglo XVI, Carlos V despachaba con los embajadores del Sacro Imperio de los Habsburgo, la Italia papal, las colonias mediterráneas y la América recién hallada. Un joven Federico García Lorca engatusó a Manuel de Falla para llevárselo a la plaza de Toqueros. Y como ellos, románticos como Washington Irving o vanguardistas como Henri Matisse cayeron rendidos ante su empedrado de azahar y jazmín.
lo granaino europeo es aquello que conforma su propia naturaleza. La ciudad, como la fruta que le da nombre, tiene una piel dura por fuera y en su interior hay muchas semillas jugosas, los arilos, de su potente mezcla. Granada aspira a la Capitalidad Cultural Europea 2031 y ejerce desde hace una década como miembro de la Red de Ciudades Creativas de la Unesco. No existe una centralidad cultural, pero no por ello puede negarse que está ahí, en la Garnata, donde se concentra.
