“¡Esto es un milagro!”, exclamó, bromeando, Alauda Ruiz de Azúa, mientras sostenía el último de los cinco premios –mejor película, dirección, guion, actriz y secundaria (Nagore Aramburu)–, con los que triunfó los domingos en los premios Feroz de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España, que volvieron a entregarse el sábado en Pontevedra. En un tono más grave, citó a la escritora Leila Guerriero, que analizó su película considerando que “todos actúan convencidos de hacer lo correcto, nadie escucha a nadie, nadie comprende a nadie. Ese es el corazón del daño, esa es la época en la que vivimos”. La cita da buena cuenta del hondo calado social de esta inapelable Concha de Oro donostiarra que, sin renunciar al rigor, ni a la excelencia, ha devuelto el cine al centro de la conversación.
Sobre esta desgarradora historia en la que un padre es capaz de ceder a su hija a la Iglesia porque ya no encaja, ni afectiva, ni económicamente, en su plan de reestructuración familiar, Patricia López Arnaiz, la más grande de nuestras actrices desde hace ya un par de temporadas, también comentó, con lágrimas en los ojos, que, si el cine ayuda al espectador a “conocerse mejor”, ella ya sería muy feliz si una sola persona, después de ver la película, fuese capaz de “ver sus propias dinámicas de maltrato a un menor y que esa criatura pueda ser acompañada sin ser manipulada para tener el espacio de ser ella misma”.
Sin renunciar al rigor, ni a la excelencia, ‘Los domingos’ ha devuelto el cine al centro de la conversación
Los Feroz nacieron hace tres ediciones con la voluntad de corregir, o complementar, a los Goya, imponiendo un criterio alternativo al compadreo gremial. La pasada edición, donde triunfó la arriesgada Salve María de Mar Coll, antes de que los Goya se saldaran con un histórico ex aequo para las más comerciales el 47 y La infiltradailustra perfectamente esa idea. Pero en esta ocasión, como ya ocurrió en el pasado, va a ser complicado no quedar como la antesala de los Goya. No por falta de alternativas. La Academia podría encumbrar a su elegida para los Oscar, sirat que el sábado tuvo que conformarse con un par de trofeos (a la música rave de Kangding Ray y al mejor tráiler), y Maspalomas , Sorda oh la cena Podría dar la sorpresa, pero todo apunta a que la gala más larga –la de los Feroz se quedó en dos horas y media, que no es poco– volverá a pillarnos endomingadísimos.
mejor película
los domingos
Mejor película de comedia
la cena
Mejor dirección
Alauda Ruiz de Azúa,
por los domingos
mejor actriz
Patricia López Arnáiz,
por los domingos
mejor actor
José Ramón Soroiz,
por Maspalomas
mejor guion
Alauda Ruiz de Azúa,
por los domingos
Mejor musica
Kangding Ray, por Sirat
Mejor serie dramática
Yakarta
Mejor serie de comedia
poquita fe
Aunque siempre va de punta en blanco, Albert Serra podría sin embargo no revalidar su feroz triunfo en los Goya por su no menos inapelable Concha donostiarra. Tardes de soledad . Como siempre, fue el más divertido. Se presentó como antítesis de la Inteligencia Artificial: “Ahora lo que se lleva es ‘collect data’, y yo soy ‘delete data’, hago tabula rasa. Afronté la película con inocencia y curiosidad, sin molestar a nadie, esperando a que la película fuese apareciendo”, recordó en alusión a su método de trabajo, que volvió a consistir en acumular horas de material, en este caso de su seguimiento al torero Andrés Roca Rey, para luego seleccionar, en la sala de montaje, esos momentos privilegiados que compondrán un mosaico vivo y virtuoso. “Las máquinas nunca podrán ser inocentes”, proclamó, antes de reconocer, con su proverbial modestia, que su película es “mejor que muchas películas de ficción, con un vestuario fantástico, sonido fantástico, actores fantásticos y dirección de actores fantásticos, porque no hice nada”. Los trajes de luces, los toreros ocupados en ser ellos mismos, y tres cámaras que registran todo lo que pasa. Es el clásico discurso que encanta a la prensa, con la que Serra siempre se muestra agradecido, pues es un cineasta aupado por la crítica, pero disgusta a los académicos, que son muy susceptibles, sobre todo cuando se ironiza con sus actores.

Finalmente, los Feroz, que se pensaron una imagen y semejanza de los Globos de Oro de la Asociación de la prensa extranjera de Hollywood, también encumbraron como Mejor comedia, un premio para la cena saludable vacuna contra la nostalgia franquista, y las mejores series para plataformas, no ya de televisión, con premios para Yakarta , Poquita Fe y Superestrella que nos recuerdan que, aunque lo que más se necesitan son espectadores en las salas –nunca faltan buenas películas–, a veces también puede haber razones para quedarse apoltronado en el sofá de casa. Pero sólo unas poquitas.
