Los Lobos
Lugar y fecha: Apolo (5/II/2026)
Puntuación: ★★★✩✩
El emblemático grupo angelino Los Lobos celebra cincuenta años de carrera con una gira en la que se reafirman en sus valores, a sable, por un lado el dominio del sonido americano, del rock and roll clásico y de los desarrollos que conectan con las jam bands, y por otro ese orgullo hispano que les lleva a recoger la antorcha de sus ancestros, tanto de los mexicanos como de los chicanos.
En el quinteto destacan dos fundadores: David Hidalgo a la voz, guitarra y acordeón y César Rosas a la voz, guitarra y maracas. Otros dos veteranos son el bajista y corista Conrad Lozano, que por desgracia viaja sin el guitarrón mariachi, y un Steve Berlin encargado de los adornos al saxo y teclados. Los ingredientes de su pócima mestiza incluyen rock, tex-mex, country, zydeco, corrido, ritmo y blues, doo-wop, blues, cumbia, bolero y ‘blue eyed soul’.
Y tienen un repertorio tan extenso que nunca repiten el mismo concierto. Llegaban muy rodados, después de girar de manera constante desde su último álbum ‘Native sons’. Aún y así no son en absoluto unos perfeccionistas ya que desde la inicial ‘La venganza de los pelaos’ -que grabaron con Café Tacuba y dice “nosotros somos los de abajo…como perros en la noche sin una luna a ladrar”- ya muestran las costuras de unas canciones llenas de guitarras hirientes y acidas, turnándose a los solos y los ritmos.
Incluso suenan garajeros, como al abordar ‘Love special delivery’, un tributo a Thee Midniters pioneros del rock chicano en los años sesenta. Luego con ‘Angel dance’ demuestra su conexión con las armonías vocales y la sabiduría de Buffalo Springfield y otras leyendas del rock californiano. Incluso en la sabrosa ‘Cucho’s cumbia’ las guitarras suenan tersas y afiladas, en una rugosidad potenciada por la gravedad del saxo barítono.
Cuando enseñan todo su potencial rockero alcanzan su mejor momento”
Hubo versiones de The Blasters, el anterior grupo de Berlín, con un ‘Flat top joint’ lleno de boogie, o temas propios infaltables como ‘Will the Wolf sobrevivir’, con un sonido americano a lo The Band. En esta fase del concierto es cuando enseñan todo su potencial rockero, el mejor para el que esto se suscribe, antes de agenciarse un acordeón diatónico para mostrar orgullo hispano con versiones de Flaco Jiménez, el tex-mex ‘Ay te dejo en San Antonio’, la clásica ranchera de ‘Volver, volver’ o un bis homenaje a Ritchie Valens con la rockanrolera ‘Ooh, my head’, la balada ‘Donna’ o la esperada ‘La bamba’, en la que intercalaron el ‘Good lovin’ de The Young Rascals, de ritmo muy parecido, para mostrar que su ADN es latino y anglo.
