Carlos Marqués-Marcet será el encargado de trasladar a la gran pantalla La muerte y la primaverasegún ha podido saber en exclusiva La Vanguardia. Se trata de la novela inacabada y más enigmática de Mercè Rodoreda, publicada en 1986, tres años después del fallecimiento de la célebre escritora catalana. Con producción de Oriol Maymó (Sirât, Quien a hierro mata) y Toño Folguera, (Balandrau, salvamento de respiraderos; Alcarrás), el proyecto surge justo después de Polvo seráncuando el director catalán se involucró en otra iniciativa que no acababa de arrancar. “Tenía varias lecturas pendientes y la primera era La muerte y la primavera. Fue empezar a leerla y pensar que en sus páginas estaba todo de lo que quería hablar”.
Marqués-Marcet cuenta que enseguida pensó en Agustí Villaronga, “porque era su proyecto soñado y yo siempre le animaba”. El director de pa negroconsciente de que no podría asumirlo al final, le dijo: “Os toca a vosotros, la nueva generación”. Por un lado era algo “que me daba respeto”, pero Marqués-Marcet está seguro de que Villaronga estaría “contento” de que la hiciese. “De alguna forma es también un homenaje a su memoria, aunque no será la película que tenía pensada, será muy diferente”, admite el realizador de 10.000 kilometrosquien ha aprovechado que la novela ha pasado al dominio público para llevarla ahora al cine en un momento que también coincide con la reciente y exitosa versión escénica de la obra, a cargo del coreógrafo Marcos Morau y la compañía de danza La Veronal. Precisamente, Morau, Marqués-Marcet y el cineasta Manel Raga conversaron ayer en el CCCB sobre cómo el universo radical y poético de Rodoreda sigue inspirando la creación contemporánea.
El director toma el relevo del proyecto soñado de Agustí Villaronga: “Será un homenaje a su memoria”
Marqués-Marcet lleva ya un tiempo enfrascado escribiendo varias versiones del guion y le gusta revisar los manuscritos de Rodoreda en el archivo del Institut d’Estudis Catalans (IEC), desde donde habla por teléfono con este diario.
La muerte y la primavera traslada al lector a un lugar indeterminado con un pueblo sometido a una ley que vela por destruir toda forma de deseo. “Hay una lectura existencial y política muy ligada a través de la mirada de ese joven que observa el mundo hasta que pasa a la acción”, esgrime el cineasta, que pone el foco en la falta de deseo de la juventud actual. “Estamos en una sociedad que mata de alguna manera el deseo y es algo que me parecía interesante explorar. Obviamente también está la parte de los rituales del universo de Rodoreda, algo muy cinematográfico”. El director apunta que la película “no será un musical” pero sí continuará la parte coreográfica que reflexionó en Polvo serán. Incide en la “fantasía de imágenes” que hay en la novela y avanza que la película, ambientada en un pueblo aislado en un espacio y tiempo sin definir, será “compleja y ambiciosa”. Y agradece que al tratarse de una obra inacabada, “me ofrece mucha libertad”.
La idea es rodarla en el 2027. “Queremos hacerla bien –añade–, financiarla bien porque es uno de los relatos más importantes de la cultura catalana”, dice Marqués-Marcet, que acaba de estrenar en el festival de Málaga el documental Un árbol es un árboly estará presente también en el D’A. “Tanto Un árbol es un árbol como Polvo serán me han llevado extrañamente hacia La muerte y la primavera”, un proyecto que supone una serie de retos, “a nivel personal, de producción y de cómo combinar mis inquietudes con el respeto a una obra tan destacada”. “Cómo, sin traicionar el espíritu de la obra, puedo darle mi interpretación”, concluye.

