Una de las mejores series españolas del año, reciente ganadora del premio Feroz, Yakartaha conquistado a los espectadores por colocar su mirada en los perdedores. Esos seres grises en los que el cine no se puede fijar a no ser que sea para reírse de ellos o provocar pena. es Yakartael bádminton era el macguffin Perfecto, porque, como dice en un momento la ficción creada por Diego San José, “nadie feliz juega al bádminton”. Pero imaginan al Joserra que borda Javier Cámara de joven y en EEUU. En un país donde le han dicho que si quieres, lo logras. Que el éxito depende de uno mismo, de lo que te esfuerces y de lo bueno que seas en lo que haces. Hubiera sido un ser despreciable y que se merece un bofetón.
De alguna forma, el Marty Reisman al que da vida de forma brillante Timothée Chalamet (en una interpretación que merece el Oscar) en marty supremo es ese reverso del Joserra de Yakarta. Un jugador de ping-pong que cree que está destinado a grandes cosas en los EEUU de los 50, en un contexto histórico que todavía tiene las heridas abiertas (económicas y raciales) de la Segunda Guerra Mundial, pero donde términos como la meritocracia y el individualismo son potenciados y vistos como algo bueno.
