Emocionado y feliz, Gustavo Dudamel tras su debut con la ‘Señorita Solemnis’ de Beethoven tomó la palabra en un cóctel organizado con el Orfeó Catalán en una sala del Walt Disney Concert Hall. “Me siento parte de la familia del Palau desde que era un muchacho pero él esperaba tener cañas para hacer esta obra”, dijo en un discurso el aclamado maestro venezolano. Y destacó su conexión con la formación catalana integrada por cantantes aficionados, muchos de los cuales estaban presentes.
Recordó que la ‘Missa Solemnis’ “implica un reto casi sobrehumano por esa fantasía que Beethoven nos regala con esta música”. Por eso algunos directores evitan esta pieza y otros las dejan hasta alcanzar cierta madurez. El intrépido músico, que ha ganado infinidad de Grammys y ha llevado a la LA Phil al festival de Coachela, la había estudiado desde muy joven y había hablado con sus maestros, como Abbado. “Caí en la fascinación, en ese hipnotismo que Beethoven logra con esta obra que es un misterio: es tan normal y tan anormal que lo eleva a uno”, destacó. Dudamel comparó el esfuerzo, concentración que requiere con los de un deportista de élite y añadió: “Es una responsabilidad hermosa porque es un viaje que compartimos todos y hacer esta obra por primera vez con ustedes es un infinito honor”.
“Hacer esta obra por primera vez con ustedes es un infinito honor”
Dudamel recordó que su admiración por el Orfeó Català y su historia llegó a través del maestro venezolano José Antonio Abreu.fundador de El Sistema, como se conoce popularmente en su país el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles donde se formó Dudamel. Una institución que acerca la música a todo el mundo para disfrutar con ella transmitir con ella valores que ayudan a mejorar la sociedad. Tanto el Orfeó Català, fundado hace 130 años, como El Sistema, creado en 1975, creen en el poder transformador de la música.
Dudamel ha desarrollado proyectos como YOLA, la Orquesta Juvenil de Los Ángeles e impulsado su propia fundación para promover el acceso a la música y al arte a la gente joven. Ambas iniciativas conectan con el espíritu de Palau Vinclesel proyecto social y coral desarrollado por la Fundació Orfeó-Palau en el Palau de la Música Catalana.
“Superlujo”
“Hacer esta obra en mi última temporada es muy especial para mí”, ha reconocido al maestro que el próximo curso debutó oficialmente como titular nada menos que de la Filarmónica de Nueva York. “Y hacerla con la Filarmónica de Los Ángeles y el Orfeó Català es un superlujo”. Y para un coro aficionado como el Orfeó este reto es todo un reconocimiento. “Es como correr en la Fórmula 1 sin haber pasado por los kartings”, señaló, una comparación que hizo reír a los asistentes. Dudamel agradeció el enorme trabajo e implicación de los cantantes y en especial a Xavier Puig, director del Orfeó Català con el que estuvo siguiendo los ensayos en Barcelona a distancia.
“Lo mejor es no hablar de política pero Beethoven aboga por la paz interna y externa”
“Lo mejor es no hablar de política pero Beethoven aboga por la paz interna y externa. Eso no es simple. En un mundo tan dividido tenemos un poder enorme con lo que hacemos: un poder transformador que permite encontrarnos a través de lo sublime, de lo bello, de la más elevada expresión del ser humano que es la música”. Más allá de culturas y maneras de pensar distintas, “la música una”, recordó. “¡Qué hermoso sería que todo funcionara de esa manera! Pero no es ninguna utopía porque lo estamos haciendo con este encuentro a través de lo sublime para lograr un abrazo de paz, de encuentro, de integración y de amor”. Su mensaje no está alejado del que Bad Bunny transmitió con su espectacular actuación en la final de la Super Bowl.
Dudamel dejará la LA Phil tras 17 años como director artístico y musical el próximo agosto pero su huella perdurará. Su sucesor será elegido por primera vez contando con los músicos de la formación que serán clave en su nombramiento.
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