Hans van Manen, uno de los nombres fundamentales de la danza europea de las últimas décadas, falleció ayer en Amsterdam a los 93 años. Coreógrafo prolífico -además de influyente-, creó más de ciento cincuenta obras, incluidos sus ballets para televisión, que han bailado y … bailan más de un centenar de compañías en todo el mundo. Víctor Ullate fue quien introdujo sus obras en España -aunque el Ballet Nacional Holandés ya bailó en la Zarzuela en 1973 una coreografía suya, ‘Crepúsculo’-, e inclusión en sus primeros espectáculos trabajos como ‘Cinco tangos’, ‘Adagio Hammerklavier’ o ‘In and out’. También la Compañía Nacional de Danza baile coreografías del holandés: ‘Grosse Fuge’, ‘Fantasía’ o ‘Bits & Pieces’.
Hans van Manen nació en 1932 en Nieuwer-Amstel, ahora llamada Amstelveen, cerca de Ámsterdam. En 1941, tras la muerte de su padre a causa de la tuberculosis, se mudó junto a su madre y su hermano a la Marnixstraat, en Ámsterdam y entró en contacto con el mundo de la escena. Empezó a tomar clases de ballet con Sonia Gaskellcon quien también se convirtió en profesional en 1951 en el Recital de Ballet.
Un año más tarde, entró en el Ballet de la Ópera de los Países Bajos y allí creó su primera coreografía: ‘Olé, Olé, la Margarita’, en 1955. Vinieron después ‘Swing’ y ‘Feestgericht’, que recibió el Premio Estatal de Coreografía en su país.
En 1959 se trasladó a París y entró como bailarín en Los Ballets de París de Roland Petitdonde conoció a su gran amor, y posterior musa, Gerard Lemaître. Con ella volvió un año después a los Países Bajos y se unió al recién fundado Nederlands Dans Theatre, para el que ya había coreografiado alguna pieza. Fue nombrado codirector artístico de la compañía, junto con Benjamín Harkarvycargo que ocupó durante más de diez años.
En 1973 se incorporó al Ballet Nacional Holandésdonde fue coreógrafo residente hasta 1987. Entre 1988 y 2003 regresó al Nederlands Dans Theatre y, en 2005, de nuevo al Ballet Nacional Holandés, donde ocupó el cargo de coreógrafo senior hasta su muerte.
«Alternar entre las dos compañías -se puede leer en el obituario que le dedica Astrid van Leeuwen en la web del Ballet Nacional Holandés- y, por lo tanto, alternar el uso de zapatillas de punta y zapatillas planas en sus obras, tuvo, según dijo en una ocasión, una enorme influencia en su vocabulario de danza y le llevó a una sucesión lógica de diferentes períodos de crecimiento artístico».
En este mismo texto se destacan los elementos clave de sus creaciones: «la claridad en la estructura, la simplicidad refinada y la aversión a los adornos decorativos innecesarios». Él mismo decía que en sus ballets se esforzaba «por reducir cada vez más el movimiento. Hay que eliminar todos los pasos superfluos». El crítico de danza alemana. Jochen Schmidt descritos en una ocasión los ballets de Van Manen como «obras de arte coreográficas reducidas a su esencia, pero impregnadas de emociones, conflictos y tensiones de la actualidad».
Sus obras forman parte del repertorio de las tres principales compañías holandesas –un país imprescindible en la historia reciente del ballet neoclásico-: el Ballet Nacional Holandés, el Nederlands Dans Theatre y el Introdans, así como más de un centenar de compañías internacionales. En 2014, Van Manen creó sus últimas obras completamente nuevas: ‘Dances with Harp’, para el Ballet Nacional Holandés, y ‘Alltag’, para el Ballett am Rhein, en Alemania.
Van Manen recibió numerosos premios, entre ellos el Premio Erasmus, el Prix Benois de la Danse Life Achievement Award, el Grand Prix à la Carrière, el VSCD Oeuvre Prize, el Lifetime Achievement Award de la revista alemana tanz y el Musikpreis alemán.
