Cada cineasta tiene sus momentos. Delaware Rob Reiner Nos quedamos sin duda con tres películas: ‘This is Spinal Tap’ (1984), ‘La princesa prometida’ (1987) y ‘Cuando Harry encontró a Sally’ (1989). El director, asesinado este domingo junto a su segunda esposa en su casa de Los Ángeles, la productora michelle cantante –la principal hipótesis que baraja la policía es la de que uno de sus hijos, Nick, es el autor del crimen–, se movió de manera cómoda por el terreno de la comedia, sin asumir muchos riesgos –como su primera esposa, la directora Penny Marshall–, pero procurando un estilo conciso, elegante aunque no siempre educado: abundan en sus mejores películas las escenas de incorrección política. No es de extrañar teniendo en cuenta que su padre, Carlos Reinerrealizó mano a mano con Steve Martin cintas disconformes como ‘Cliente muerto no paga’ y ‘Un genio con dos cerebros’.
De ‘This is Spinal Tap’ destaca el concepto: Reiner no inventó el ‘fake’ cinematográfico ni el rockumental’, pero dotó a ambos de sus más ingeniosas señas de identidad con la banda ficticia que protagoniza la película. Tan convincente resultaron los actores (con el también guionista Christopher Guest como líder) que el grupo acabo tocando en directo como si se tratara de una banda de heavy metal real.
‘La princesa prometida’ es un auténtico ‘hype’ intergeneracional. Desde su estreno en 1987, esta historia que reflexiona sobre el cuento, la ficción, la leyenda y la realidad en el género de aventuras, muy bien interpretada por Robin Wright, Cary Elwes y Mandy Patinkin, continúa funcionando entre públicos diversos como un preciso mecanismo de relojería. El guion lo escribió William Goldman, quien dijo que al espectador siempre hay que darle lo que desea, pero no de la forma en que lo espera. El desarrollo y final de ‘La princesa prometida’ lo demuestra.
‘Cuando Harry encontró a Sally’, escrita por Nora Ephron, es una buena comedia con Meg Ryanquien en los 90 polarizó el género, aunque en este caso se distancia del toque más romántico de sus trabajos con Tom Hanks (‘Joe contra el volcán’, ‘Algo para recordar’, ‘Tienes un correo electrónico’). Es una inteligente reelaboración de la ‘romcom’, pero siendo una película muy equilibrada, tiene una de esas secuencias que ensombrece a todas las demás: el intenso orgasmo que Ryan finge ante un asombrado Billy Crystal en una cafetería.
Desde la independencia
Tres películas importantes, dos de ellos pertenecientes al ‘mainstream’ hollywoodiense; el primero de ellos se coció desde la independencia. Pero no son los únicos por los que Reiner dejó su muesca, discreta, quizás, pero sutil, en el cine estadounidense de las cinco últimas décadas. Está también ‘Misery’ (1990), una aproximación al Stephen King más tortuoso y claustrofóbico, con el novelista James Caan atrapado en la casa de la obsesiva fan que encarna Kathy Bates. No fue el único encuentro con King. Cuatro años antes, Reiner realizó ‘Cuenta conmigo’ (1986), que corresponde a la prosa más amable y juguetona del autor de ‘Carrie’, con cuatro jóvenes buscando a un muchacho desaparecido. Ahí estaban River Phoenix, Kiefer Sutherland, Will Wheaton y Corey Feldman, entre otros actores de carreras prometedoras pero dispares.
Reiner interpretó al romance presidencial (‘El presidente y Miss Wade’), al drama judicial y militar (‘Algunos hombres buenos’), la comedia romántica (‘Historia de lo nuestro’, con la desconcertante pareja formada por Michelle Pfeiffer y Bruce Willis) o el metalenguaje cinematográfico (‘Dicen por ahí…’, una fabulación en torno a los personajes del filme ‘El graduado’). Tuvo a sus órdenes a Willis, Pfeiffer, Ryan, Crystal, Michael Douglas, Jack Nicholson, Demi Moore, Tom Cruise, Diane Keaton, Morgan Freeman, Kevin Costner, Jennifer Aniston, Annette Bening y Woody Harrelson. Parecía un buen tipo que caía bien a todo el mundo. Trágico final. Tenía 78 años y seguía sacándole jugo a su banda inexistente de heavy metal con la secuela ‘Spinal Tap II: El final continúa’ y el aún inédito documental ‘Spinal Tap at Stonehenge: The final finale’.
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