El estadounidense Scott Adamsautor y viñetista famoso por la creación de la tira diaria del cómic Dilbertoha muerto a los 68 años. Su exmujer ha sido la encargada de dar la noticia en el videopodcast que presentaba el propio dibujante. … en su canal de Youtube.
Adams llevaba varios años luchando contra el cáncer de próstata que, finalmente, le ha costado la vida. Tal es así que el día 1 de enero dejó escrita la carta que ha leído su exmujer Shelly y que ha supuesto el epílogo de la vida de un autor considerado un vanguardista en el humor gráfico de este siglo XXI.
Durante los últimos meses ya había dejado de salir de casa, debido a la metástasis que se había extendido de su cáncer. La enfermedad le había dejado paralizado de cintura para abajo desde el pasado mes de mayo. Fue entonces cuando le dijo a la audiencia de su podcast que creía que tal vez no sobreviviría al verano, pero sin embargo resistió unos meses más.
En los últimos días, su estado de salud empeoró mucho más hasta el punto de que apenas 24 horas antes de su fallecimiento su exmujer había confesado que ya estaba recibiendo cuidados paliativos porque se temia que le quedaba poco de vida.
En sus redes sociales dejó una carta también para despedirse. «Si estás leyendo esto, es que las cosas no han ido bien», comienza.
El fenómeno Dilbert
Scott Adams Fue un dibujante y escritor estadounidense que retrató como pocas las rutinas, absurdos y jerarquías del mundo corporativo contemporáneo. Antes de convertirse en una de las firmas más influyentes del humor gráfico en la prensa, su trayectoria estuvo marcada por una larga convivencia con la empresa, la tecnología y la burocracia que acabarían dando forma al universo de Dilbert.
Trabajó entre 1979 y 1986 en el Crocker National Bank de San Francisco, donde empezó como cajero. Tras apenas cuatro meses —en los que fue atracado dos veces a punta de pistola— accedió a un programa de formación directiva que le permitió recorrer distintos puestos: analista presupuestario, programador informático, gestor de producto, prestamista comercial o supervisor. Aquella experiencia directa con la cultura corporativa sería decisiva en su obra posterior.
En 1986 se incorporó Pacific Bell. Decidido a reinventarse, se levantaba cada día a las cuatro de la mañana para explorar nuevas salidas profesionales. Entre ellas, el dibujo de viñetas fue la que prosperó. En ese periodo creé Dilbertocuyo nombre le sugiere un antiguo jefe, y perrobertoinspirado libremente en el beagle familiar. Tras varios rechazos editoriales, una carta de ánimo de un lector le empujó a perseverar. En 1989 lanzó la tira con United Media, mientras seguía trabajando en Pacific Bell y dibujando de madrugada para no perder ingresos.
Dado que Scott Adams se acerca al final de su vida y la gente habla de su vida y su trabajo, pensé en dejar mi Dilbert favorito nuevamente.
Me río. Cada. Soltero. Tiempo. pic.twitter.com/f9eaBpUlEO
—Michael F Kane (@MichaelFKane) 10 de enero de 2026
El crecimiento fue constante. En 1991 Dilbert se publicó en 100 periódicos; en 1994 ya eran 400. Adams atribuía parte del éxito a una decisión entonces poco habitual: incluir su dirección de correo electrónico en las viñetas para recibir sugerencias de los lectores. En 1995 dejó definitivamente su empleo y pasó a dedicarse en exclusiva al cómic. A finales de la década, Dilbert se publicó en unos 2.000 periódicos de 57 países y en 19 idiomas.
periódicos publicaban Dilbert a finales del siglo XX
En apenas diez años pasó de publicar la tira en 100 periódicos de Estados Unidos a hacerlo en más de 2.000 en 57 países y 19 idiomas.
El fenómeno se extiende a otros formatos. En 1996 se publicó El principio de Dilbertun ensayo satírico sobre la incompetencia en la gestión empresarial. Un año después recibió el premio Rubén de la Sociedad Nacional de Caricaturistas. En 1999 la tira fue adaptada a una series de television emitida por UPN durante dos temporadas, con Adams como productor ejecutivo y showrunner, y que obtuvo un premio emmy.
Scott Adams se basó en su propia experiencia en el mundo empresarial para crear a Dilbert.
Paralelamente, desarrolló una extensa obra ensayística en campos como la autoayuda o la religión. En títulos como Los escombros de Dios oh La guerra de religión expuso ideas controvertidas sobre la fe y el origen del universo, llegando a afirmar que esos libros —y no Dilbert— constituían el legado por el que le gustaría ser recordado.
Su apoyo a Trump y su guerra al ‘wokismo’
En la última etapa de su carrera, Adams ganó notoriedad por su podcast diario. Café de verdad con Scott Adamsdesde el que comentaba política, persuasión y actualidad. Defensor temprano de las posibilidades electorales de Donald Trump —en 2015 llegó a darle un 98% de probabilidades de convertirse en presidente de Estados Unidos— el espacio acumuló una audiencia fiel y una lista diversa de invitados.
También fue una fuente creciente de polémica, lo que a la postre, en febrero de 2023, le costó caro en términos económicos. Unas declaraciones muy controvertidas sobre un sondeo relacionado con las diferencias raciales en Estados Unidos provocaron la ruptura de numerosos contratos editoriales y varios periódicos dejaron de publicar la tira de Dilbert. Adams se declaró víctima del ‘wokismo’ y defendió que sus palabras habían sido sacadas de contexto. Relanzó la tira por suscripción en internet y gozó de relativo éxito.
Su afilado carácter se resume en cómo declaró públicamente que padecía cáncer: lo hizo el mismo día que Joe Biden, sucesor y predecesor de Trump en la Casa Blanca. «Tengo el mismo cáncer que Joe Biden. También tengo cáncer de próstata que se ha extendido a los huesos, pero lo tengo desde hace más tiempo que él; bueno, desde hace más tiempo que él mismo ha admitido tenerlo», lanzó públicamente.
«Tengo el mismo cáncer que Joe Biden, pero lo tengo desde hace más tiempo que él. Bueno, lo tengo desde hace más tiempo que él mismo ha admitido tenerlo»
Scott Adams
Autor de Dilbert
En noviembre de 2025 anunció que dejaría de dibujar por una distonía focal en la mano derecha y una semiparálisis en la izquierdaconsecuencia de la enfermedad que ya se le había extendido por todo el cuerpo, aunque continuaría escribiendo los guiones.
La carrera de Scott Adams quedó así marcada por un contraste persistente: el enorme impacto cultural de una obra que definió la sátira del trabajo moderno y una deriva pública y política que acabó eclipsando, para sus detractores, el ingenio con el que supo convertir la vida de oficina en un arquetipo.
