Todo debería ir bien para un gigante tecnológico que ha reducido el mercado de la música a su propio catálogo, sin embargo, el idílico liderazgo de Spotify tiene algunas grietas que sus ejecutivos desean sellar.
Desde que se fundara la compañía allá por 2006la empresa tecnológica sueca ha protagonizado un ascenso imparable; su por aquel entonces novedosa propuesta llegó en un momento que hacía tiritar el barco del negocio de la música ante el tsunami de la piratería y la emergente digitalización mundial, por eso su modelo, pese a las primeras reticencias de los viejos actores del mercado, no tardó en encandilar a ejecutivos y trajeados que vieron en la propuesta de la nueva compañía una novedosa forma de hacer negocio.
Ha llovido mucho desde aquel 2006 y también desde el 2013, momento en que se consolidó como la plataforma líder del mundo en el streaming; Sin embargo, no todo ha sido un camino entre parras de las que han recogido los frutos del éxito y el dinero.sino que la compañía liderada por Daniel Ek ha tenido que enfrentarse a decenas de polémicas, intentos de sabotaje y críticas de muchos músicos.
Desde que lograron asentar el modelo freemium, las críticas de los artistas hacia la compañía han sido constantes por el poco rédito económico que sacan de sus trabajos. Mientras que los discos físicos les permitían unos ingresos realistas por la venta de cada CD, el pago por cada escucha en Spotify es ridículo, irrisorio; las cifras exactas no son públicas y varían muchísimo dependiendo del país y el acuerdo firmado entre artista, distribuidora, sello y plataforma, pero ronda la fracción de céntimo.
La fórmula del negocio de Spotify es entonces la del volumen.; cuantas más escuchas, mayor tasa de retención de sus usuarios en la plataforma y mayor rentabilidad; Spotify es una tecnología más, no una empresa cultural. A la compañía le interesa que los artistas reciban millones de reproducciones pese a que muchas de ellas no puedan ser legítimas.
El rapero estadounidense RBX, primo del archiconocido Snoop Dogg, ha presentado una demanda en un tribunal de California contra la compañía por permitir durante tres años reproducciones fraudulentas en el catálogo del también rapero Drake.reza el texto acusatorio.
Según el documento, la compañía habría permitido que “millas de millones” de escuchas ilegítimas Habrían aupado el catálogo de Drake, aunque no señala exactamente al rapero como culpable, sino solo como beneficiario.
La demanda habla de movimientos singulares de tráfico, como el producido por una red extraña de VPNs que intentaba enmascarar las escuchas desde países de Oriente Medio como si fueran de clientes británicoso que millas de cuentas reprodujeran durante más de veinte horas diarias sus canciones, algo a todas luces imposible.
En este caso, la acusación tampoco señala directamente a Spotify como promotor de estas actividades sospechosas que atentan contra sus propias políticas de uso, pero sí subraya que la compañía las habría permitido para beneficiar al entender el volumen como el principal medidor de su negocio.
El texto hace hincapié en los millones de dólares que otros artistas habrían perdido por el reparto de regalías en beneficio de Drake y exigen una indemnización a una lista no muy bien matizada de perjudicados; Además, pone en el punto de mira ese supuesto algoritmo de Spotify que se encarga de luchar contra los bots y las reproducciones fraudulentas – el denunciante no habla de error involuntario, sino de permisión –.
El rapero canadiense no ha dicho nada al respecto, sin embargo, la opinión pública en Estados Unidos sí ha hablado de Spotify más por un tema relacionado con el bolsillo que por este caso: Todo parece indicar que la empresa va a volver a subir el precio de sus suscripciones.
Según varios informes de iniciados de la industria que cita Billboard, la compañía podría preparar una nueva subida de cuotas en Estados Unidos para principios de 2026 – en España, esta subida ya se produjo a mediados del año anterior –. La empresa es predominante en el mercado americano, sin embargo, el poco margen de beneficio le estaría empujando a reajustar sus tarifas alza para colorear la hoja de resultados.
Mientras esto pasa en los USA, la empresa sigue expandiéndose por el mundo con algunos descalabros en el llamado Sur Global: según explica el analista tecnológico Marcos Mulligan en su medio especializado Midia Research, la empresa crece en estos mercados sin obtener mayores beneficios. ¿La explicación? Sencilla: en publicidad, no vale lo mismo una audiencia norteamericana o europea que la de países en vías de desarrollopor lo que el precio de los anuncios en esos mercados se desploma. Además, la cuota de las suscripciones debe ser ajustada a los precios de estos países, por lo que los usuarios crecen en estos mercados todavía por colonizar para la tecnológica sueca sin que haya una relación de beneficios al cerrar el año – de hecho, Spotify ha batido un nuevo récord de usuarios en 2025 –.
A esto debe añadirse que, aunque todavía con mucha distancia, Spotify empieza a ver en su retrovisor algunas alternativas serias y competentes a su servicio como Apple Music y, más importante todavía, Youtube Music. Esta última, propiedad del entramado de Google y hermana de la famosa plataforma de reproducción de vídeos, empieza a crecer gracias al estancamiento de sus precios ya una suscripción conjunta. con YouTube Premium; en este sentido, Youtube ofrece una opción de reproducción gratuita de música con la que Spotify tendrá muy complicado competir en los países del Sur Global por los que debe expandirse – en Europa y Estados Unidos no hay mucho más mercado que conquistar; las servicios de reproducción musical deben mirar hacia esos países en busca de nuevos clientes –.
De momento, la situación sigue siendo de hegemonía privilegiada para una empresa que ha redefinido los lanzamientos musicales y su industria, sin embargo, el camino para seguir dominando el mundo puede estar más enfangado de lo que le gustaría.
