El sevillano Alejandro Sawa (1862-1909), escritor, poeta y periodista español de origen griego, inspiró a Valle-Inclán uno de sus más deslumbrantes -y al tiempo descarnados- personajes. Bohemio y anticlerical, representante del Naturalismo español. murió en la miseria y ciego. No es raro. … por tanto, que Eduardo Vascodirector del Teatro Español, le haya querido tener cerca y ha acompañado la reposición de ‘luces de bohemia‘ (del 23 de enero al 7 de marzo) con la adaptación de ‘noche‘, una de sus más representativas -ya la vez ásperas- novelas. La puesta en escena, dirigida por Mariano Llorentee interpretada por Alberto Jiménez, Astrid Janer y Roser Pujolestará en la Sala Margarita Xirgu del coliseo madrileño del 8 de enero al 1 de febrero.
«’Noche’, escrita en 1888, es una novela febril que produce desasosiego y asfixia -escribe Mariano Llorente-, retrato envenenado de la condición humana, radiografía implacable de las tinieblas morales de toda una familia que sufre y paga muy caro su viaje por esa oscuridaden la que algunos son más culpables que otros y finalmente todas víctimas. Más víctimas las mujeres, desde luego, presentaciones casi como animales aterrados en su condición de siervas sexuales y domésticas del varón, teniendo como única vía de escape de ese su destino cierto la prostitución, el adulterio o la alcahuetería».
«Cuesta encontrar hasta donde uno conoce -continúa Llorente- en toda la literatura española una postura más feroz y descarnadamente contraria a la religión católica y, afinando el cuchillo, contra sus representantes terrestres, es decir, todo tipo de religiosos, preferentemente masculinos. Max Estrellael inabarcable personaje que Valle-Inclán creó en homenaje póstumo a este bohemio sevillano y genial, se queda tibio frente a la virulencia anticlerical que late en todas las novelas de Sawa».
La obra habla de una familia en la que el patriarca, don franciscoautoritario y fanático religioso, impone una educación represiva a su mujer ya sus hijos; las consecuencias en ellos de esta educación son terribles: prostitución, infidelidades, hijos ilegítimos, abortos, miseria y ruina moral.
«De alguna manera -sigue el director y adaptador de la novela-, el esperanto está en sus páginas. Sawa se adscribe al Naturalismo y trata los asuntos humanos con una crudeza brutal -yo no he leído la extracción de un feto de un vientre como la ha descrito Sawa en ‘Crimen legal’, que casi no se puede ni soportar la lectura-. Él va más allá de ese naturalismo y lo hace en lo que luego Valle-Inclán llamará ‘deformación sistemática y grotesca de la realidad’, el esperpento. Está en sus obras, especialmente en ‘Noche’».
«La noche -dice Llorente- está en la cabeza de Don Francisco; Está en sus tinieblas morales, en su dogmatismo, en su fanatismo, en su oscuridad mental. Él es gran parte de esa noche. A su lado está su mujer, doña Dolores, una mujer sojuzgada, que vive aterrorizada al lado de su marido, que la considera una paridera de niños hasta que considera que con cinco tiene suficiente. Dolores es la sierva de su maridosu esclava y está en una dificilísima posición de ternura y de humor. Y finalmente está la única hija viva del matrimonio -todos los demás hijos han ido cayendo en desgracia y desapareciendo-, ya a través de ella yy de sus visiones vamos a ir recuperando, trayendo como en un vórtice todo lo que hemos creído esencial de la novela».
