Con casi 500 metros de diámetro y construido con toneladas de mármol procedente de la isla de Tasos, el túmulo de Anfípolis —también conocido como túmulo de Kastá— es un complejo funerario sin parangón en Grecia. Según investigaciones recientes, el túmulo estuvo coronado … por el León de Anfípolisuna impresionante escultura de casi cinco metros de altura que dominaba el paisaje y subrayaba el carácter excepcional de la tumba.
Sus dimensiones y sus características constructivas hicieron pensar en un primer momento que podría tratarse de la tumba de Alejandro Magno. En 2015, tras nuevos hallazgos, el equipo investigador anunció que el túmulo fue mandado construir por el rey macedonio para su compañero de armas y amigo Hefestiónquien estaría enterrado en el mismo.
Aunque el túmulo había sido localizado y excavado parcialmente el siglo pasado por el arqueólogo Dimitris Lazaridis, no fue hasta 2014 cuando se descubrió la entrada al complejo funerario. La tumba, excavada bajo tierra, se articula en torno a una escalinata que conduce a tres cámaras ricamente decoradas con mosaicos, esculturas y pintura mural.
Esfinges, cariátides y mitología
Como forma de protegerlo, el interior del monumento había sido sellado en la Antigüedad con toneladas de tierra y piedra. Así lo encontraron los arqueólogos en 2014 y tuvieron que retirar todo ese material para poder acceder a la puerta monumental coronada con dos esfingos —que habían perdido sus cabezas, alas y pechos—. Una operación similar fue necesaria en la segunda cámara. Allí, entre los restos de tierra acumulados durante siglos, los arqueólogos recuperaron la cabeza de una de las esfinges y los restos óseos del profanador que, en su intento de llevarse un codiciado botón, quedó sepultado bajo el derrumbe de parte del techo del monumento.
Escaneando los restos de Anfípolis
Una vez retirada la tierra de esta sala, los arqueólogos encontraron nuevas sorpresas: un refinado mosaico que representa el rapto de perséfone cubría el suelo de la cámara, mientras que dos monumentales cariátides custodiaban el acceso a la cripta. En la cámara funeraria se hallaron los restos óseos de cinco individuos —cuatro adultos y un menor—junto a un ajuar sorprendentemente modesto. Las placas de mármol que recubren los muros conservan aún vestigios de decoración pictórica, testimonio de un programa iconográfico complejo, concebido para subrayar el estatus del difunto.
Sin embargo, el paso del tiempo, la erosión y las condiciones ambientales del interior de la tumba han hecho que gran parte de la decoración original del monumento haya desaparecido y que apenas se conservan restos de la policromía en las esfinges y las cariátides. Para devolver al túmulo parte de su esplendor perdido y comprender mejor su compleja iconografía, el ministerio de Cultura, junto con la Fundación Nacional Helénica de Investigación y el Centro Nacional de Investigación en Ciencias Naturales ‘Demócritos’, ha puesto en marcha el ambicioso proyecto AmphiPoly.
Reconstrucción virtual de una figura de Anfípolis
La iniciativa cuenta con un presupuesto de 660.000 euros y un equipo interdisciplinar que aspira a devolver al monumento parte de su aspecto original con métodos no invasivos como el uso de herramientas digitales, mediciones arqueométricas y una exhaustiva investigación histórico-arqueológica de todos los elementos decorativos conservados.
Para la restauración y reconstrucción de los elementos iconográficos y la policromía desaparecida o inteligible, se empleará de la inteligencia artificial. En el caso del mosaico de ‘El rapto de Perséfone’, se han comparado los datos del estudio espectroscópico y las imágenes de alta resolución con la iconografía, el estilo y la técnica pictórica de otras obras funerarias de época macedónica, entre ellas, el fresco del rapto de Perséfone de la Tumba I del complejo funerario de Vergina, que los expertos creen que utilizó como modelo para el mosaico de Anfípolis.
La restauración de la policromía del túmulo de Anfípolis se integra en un proyecto de gran envergadura que contempla varias fases de intervención y que culminará con la apertura del monumento al público a finales de 2027. Como ha explicado la ministra de Cultura de Grecia, Lina Mendoni el túmulo es «un monumento emblemático, de enorme valor histórico y arqueológico que requiere un enfoque holístico unificado —tumba, recinto circular y monumento funerario— para garantizar su protección integral».
El plan se articula en dos grandes etapas. La primera se centra en la restauración y acondicionamiento del recinto exterior de la tumba, la adecuación del corredor exterior y la protección de la zanja de la caja funeraria, así como la compleja reinstalación de la puerta monumental de mármol de doble hoja, dañada ya en la Antigüedad. La segunda fase prevé la construcción del museo y del espacio expositivo y la organización de los recorridos dentro del yacimiento arqueológico.
Conservación y tecnología
Además de la reconstrucción de la decoración y la policromía, se realizarán copias físicas de parte de los elementos más emblemáticos del monumento, como la fachada de las esfinges, el mosaico del Rapto de Perséfone o el pedestal del León de Anfípolis. También se crearán maquetas digitales y contenidos audiovisualess basado en tecnología de escaneo 3D y realidad virtual, como parte de una denominada «restauración estética», que no sustituye a los restos originales, sino que los complementa mediante visualizaciones tridimensionales rigurosamente documentadas.
Concebido para dominar el paisaje y transmitir un mensaje de poder y memoria, el túmulo de Anfípolis fue uno de los monumentos funerarios más ambiciosos de su tiempo. Hoy, gracias a la aplicación de nuevas tecnologías y métodos no invasivos, este mensaje puede ser leído de nuevo. No para sustituir lo perdido, sino para comprender cómo el color, la imagen y la arquitectura contribuyeron a construir uno de los grandes relatos monumentales de la época de Alejandro Magno.
