Después de convertirse en la cuarta mujer laureada con un goya a la mejor dirección en 40 años de premios de la Academia, Alauda Ruiz de Azua (Baracaldo, 1978) está comprensiblemente exultante. Su película ‘Los domingos’ consiguió el sábado, además, el raro prodigio de salir triunfadora de la gala pese a no ser el filme con más estatuillas; consiguió cinco frente a las seis de ‘Sirat’, pero entre esos cinco estaban la de mejor película, la ya citada de mejor dirección y la de mejor guion original (también para Ruiz de Azúa). Lo gordo, vaya. “Estamos muy felices -afirma la cineasta vizcaína-. Felices de una manera especial porque desde que nació el proyecto sentimos que esta era una propuesta arriesgada”.
Lo era. De hecho, cuando Ruiz de Azúa expuso a sus productores que quería hacer una película sobre una chica que decidió tomar los hábitos e ingresar en un conventola reacción no fue de gran entusiasmo. “Nos quedamos sorprendidos, porque al principio no veíamos el tema -admite Manu Calvo-. Pero confiamos en la mirada de Alauda y el proyecto se convirtió para nosotros en un aprendizaje”. La también productora Sandra Hermida relata que en las primeras sinopsis de la historia se evitaba que apareciera la palabra ‘monja’. “Desde el prejuicio, nos daba miedo cómo se lo iba a tomar la gentequé iban a pensar de que en 2026 saliéramos con una historia así -explica-. Todo parecía muy difícil hasta que en un punto del proceso nos decidimos a abrazarlo. Ha sido un viaje muy intenso”.
No solo los premios -Concha de Oro en San Sebastián y Goya a la mejor película- le han dado la razón a la apuesta de la directora. También la taquilla: ‘Los domingos’ está a punto de alcanzar los 700.000 espectadores en España y hace dos semanas se estrenó en Francia. “Nunca había vivido una película que creciera tanto -señala Ruiz de Azúa-. En espectadores, pero también en artículos y en conversación social”.
Momento incómodo
En esa conversación, ‘Los domingos’ ha pretendido ser capitalizada tanto por quienes consideran que es una denuncia de los métodos de captación de la Iglesia como por los que han querido ver en ella una defensa de las vocaciones religiosas frente a la postura intransigente de unos familiares agnósticos. “Quizá hubo (durante la promoción de la película) algún momento un poco incómodo -comenta Ruiz de Azúa cuando se le plantea esta cuestión-, pero la reflexión que me hice fue que si abres una conversación incómoda, quizás la promoción tiene que serlo tambiény no pasa nada”.
Aunque la película mantiene aparentemente una calculada ambigüedad, Patricia López Arnáizganadora del goya a la mejor actriz protagonista por su papel de Maite, la tía de la adolescente que quiere hacerse monja, da una importante clave de interpretación cuando apunta que en la fase de preparación del personaje repasó “testimonios de jóvenes involucradas en temas de captación por parte de sectas”. “A mí me resulta muy reconocible y supercomprensible la lucha de Maite por conseguir sus objetivos -añade-, porque ella sin duda de que lo que está viendo es un caso de manipulación de una chica vulnerable, con importantes vacíos emocionales”.
Lo religioso como metáfora
Alauda Ruiz de Azúa, por su parte, insiste en que lo que buscaba era “una conversación adulta y reflexiva” y se muestra entre satisfecha y sorprendida por el modo en que las generaciones más jóvenes se han acercado también a la película. “Entre el público más adulto, el debate ha girado sobre todo en torno a la religión, para la gente más joven ha utilizado lo religioso como una metáfora para reflexionar sobre otras cosas, como la libertad individual o lo difícil que es sentirse juzgado en la familia”.
Cuando se le pregunta a la directora si le gustaría aprovechar la próxima visita del papa León XIV a España (en la segunda semana de junio) para hacerle llegar ‘Los domingos’, sus productores sugieren que “quizá ya le ha llegado” y alguien recuerda que las fechas de la estancia del Pontífice coincidirán con las de los conciertos de bad bunny en Madrid y Barcelona. “Ojalá la película le llegue tanto a Bad Bunny como al Papa”, dice Ruiz de Azúa. “Benito sí sabe de la película, lo puedo asegurar”, remata la productora Marisa Fernández Armenteros.
Suscríbete para seguir leyendo
