Por José Carlos Cueto, corresponsal de BBC Mundo en Colombia
Los gobiernos de Estados Unidos y Colombia parecen en tensión constante por dos presidentes, Donald Trump y Gustavo Petro, que rivalizan en política con un estilo vehemente e impredecible.
Durante más de un año, ambos han protagonizado una pugna inédita en la que por décadas ha sido una relación estrecha y estratégica en economía y seguridad.
A principios de 2000, con el llamado Plan Colombia, Washington aprobó un gran aumento del gasto militar para combatir a grupos narcotraficantes, reducir el flujo de drogas hacia EE.UU. y empoderar a la Fuerza Pública colombiana.
Aunque los resultados de esta política no convencen a la totalidad de los colombianos, sí se le atribuye en parte el debilitamiento de la guerrilla de las FARC que posteriormente llevó a su desmovilización en 2016.
Desde entonces la ayuda estadounidense a Colombia ha disminuido, pero ambos países continuarán cooperando estrechamente en seguridad.
Para Bogotá, Washington es también aliado clave en economía, siendo EE. UU. UU. el primer destino de exportaciones colombianas.
Tanto la relación económica como en seguridad ha quedado en entredicho con la rivalidad entre Petro y Trump.
Muchos en Colombia esperan que su reunión devuelva la estabilidad a una alianza necesaria para ambos países.
