La experiencia de una resaca es altamente subjetiva y varía significativamente entre individuosal punto que se estima que el 5% de la población podría ser resistente a sus efectos.
Mientras que en investigaciones científicas este estado se mide en una escala de 0 a 10, los mecanismos que explican por qué algunas personas reportan niveles de gravedad mucho mayores que otras van más allá de la cantidad de alcohol ingerida. Factores que incluyen desde la genética y la edad hasta la forma en que el cerebro procesa las emociones negativas juegan un papel crucial en este fenómeno.
Los expertos recomiendan que la persona se mantenga hidratada. Foto:iStock
Mecanismos biológicos y genéticos
La gravedad de los síntomas está estrechamente ligada a cómo el cuerpo metaboliza el alcohol. Una La variante específica del gen ALDH2 limita el procesamiento del acetaldehído, una proteína derivada del alcohol que, al acumularse, intensifica el malestar.
Además de la genética, la demografía influye en la experiencia:
- Edad: la gravedad de la resaca tiende a disminuir con el paso de los años, incluso si se consume la misma cantidad de alcohol.
- Sexo: las diferencias son más marcadas en jóvenes de 18 a 25 años, donde los hombres suelen reportar síntomas más severos que las mujeres.
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El impacto de la psicología y la personalidad.
Los estados emocionales y los rasgos psicológicos también predicen qué tan mal se sentirá una persona al día siguiente. La ansiedad, la depresión y el estrés están vinculados a resacas más fuertes debido a un “sesgo negativo”, que inclina al individuo a interpretar su entorno y sus sensaciones físicas de forma más pesimista.
Respecto a la personalidad, se han observado dinámicas particulares:
- Extroversión: aunque se asocia con un mayor consumo de alcohol, no parece estar directamente relacionado con experimentar peores resacas.
- Catastrofización: las personas que enfatizan o amplifican la experiencia negativa del dolor reportan síntomas más graves.
- Estrategias de evasión: aquellos que enfrentan sus problemas mediante la negación o el aislamiento suelen experimentar un malestar más intenso.
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Estrategias de afrontamiento y alivio
La regulación de las emociones es fundamental para lidiar con el impacto psicológico de la resaca. Investigaciones sugieren que, durante este estado, las personas suelen elegir estrategias poco efectivas, como evitar sentimientos de culpa o vergüenza, en lugar de gestionar activamente su respuesta emocional.
Para mitigar los efectos, los especialistas sugieren buscar mejores mecanismos de adaptación al estrés y cuidar el bienestar personal. Una estrategia social común entre estudiantes, consistente en compartir la experiencia de “sufrimiento” con otros, ha demostrado ser útil para aliviar parte de la carga emocional negativa del día después.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de (Craig Gunn / Universidad de Bristol).*
