La palabra “guayabo” representa uno de los pocos colombianos que goza de absoluta uniformidad en su uso y significado en el país.
A pesar de ser una expresión cotidiana, su etimología exacta permanece en el terreno de la especulación y la cultura popular. Mientras que el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) reconoce el término como una exclusividad colombiana para referirse a la resaca, el origen de por qué se utiliza el nombre del árbol de la guayaba (*Psidium guajava*) para describir el malestar etílico o la melancolía sigue siendo un misterio lingüístico.
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La teoría de “las gallinas enguayabadas”
Una de las explicaciones más difundidas sobre la procedencia de este vocablo fue registrado en 1943 por el médico y filólogo Roberto Restrepo Ramírez en sus ‘Apuntaciones idiomáticas’. Según el relato de un campesino consultado por el investigador, el guayabo es el árbol preferido por las gallinas para dormir.
La hipótesis sostiene que cuando una gallina amanece enferma o “triste”, permanece inmóvil en la rama del árbol sin querer bajar.* Los campesinos acuñaron el término “enguayabada” para describir este estado de letargo.
Por extensión, la palabra se trasladó al ser humano para describir el decaimiento y la pesadez física que sigue a una noche de exceso de alcohol.
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El guayabo en el arte y la cultura popular.
La antigüedad del término en el léxico colombiano queda demostrada por su presencia en la literatura y la música de principios del siglo XX. El escritor antioqueño Efe Gómez tituló uno de sus relatos ‘Guayabo negro’, mismo nombre que lleva una canción llanera.
En la región Caribe, el porro ‘El guayabo de la Ye’, del autor Luis Felipe Herrán, consolidó la palabra en el imaginario festivo del país.
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Además del malestar físico, Colombia es el único país que otorga a la palabra una connotación sentimental. El “guayabo” es también sinónimo de nostalgia, añoranza o ‘saudade’, describiendo el vacío que dejan las personas ausentes o los tiempos pasados.
El término es una marca de identidad nacional frente a otras naciones de habla hispana, donde el mismo fenómeno recibe nombres distribuidos distintos:
- México y Centroamérica: cruda o goma
- Venezuela: mouse
- Ecuador: chucaqui
- Chile: caña o guatero
- Bolivia: chaqui
- Perú: la perseguidora
A pesar de las consultas en lexicones históricos y diccionarios especializados como el del Instituto Caro y Cuervo, no existe una evidencia científica definitiva sobre su nacimiento.
Sin embargo, su persistencia en todas las regiones del país confirma que el “guayabo” es, más que una palabra, un componente esencial del patrimonio oral y emocional de los colombianos.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de (Juan Gossaín / El Tiempo).*
