Exposición en la Virreina, La fraternidad de las metáforas, comisariada por Manuel Asín y nueva edición de Pensar entre imágenes (Contra), de Nuria Aidelman y Gonzalo de Lucas, que suman doce años más de “fragmentos escogidos” al volumen original hasta llegar a ese último aliento creativo en el que, exhausto, Godard se quitó la vida. Doble motivo de alborozo para los godardianos, que es mejor celebrar con discreción para no atraer la ira de sus muchos detractores, pues el suizo siempre fue una figura polarizadora, sobre todo en nuestro país, donde la inquina que se le tiene ha sido la recurrente cantinela de nuestra crítica más reaccionaria.
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