‘Yo soy la luz del mundo‘, de Daniel Gómez Visedo, es un ensayo histórico que intenta desmontar los pilares sobre los que se levantó la figura de Jesús y demostrar su carácter mitológico. “Se puede ser cristiano perfectamente y creer en una figura de Jesucristo mitológica”, afirma el autor en una entrevista con EFE.
“Mi objetivo al escribir este libro es demostrar que Jesús nunca existió. Fue un personaje mítico, como tantos otros de aquellos tiempos”, subraya el escritor, que asegura que “no hay ni una sola prueba” de su existencia salvo “textos tardíos” de la Iglesia, que son “puras copias, cuando no invenciones”.
Lejos del tono académico y un tanto sarcástico, Gómez Visedo hace una revisión crítica de los orígenes del cristianismo e invita al lector a “atreverse a saber” ya mirar con ojos críticos lo que durante siglos se ha presentado como “verdad indiscutible”.
Daniel Gómez Visedo, autor de ‘Yo soy la luz del mundo’ / Daniel Gómez Visedo / EFE
La tesis central del libro, publicada por la editorial Alcaraz, plantea la naturaleza legendaria de Jesucristo y el papel de Pablo de Tarso en la construcción de la nueva fe cristiana a partir del análisis de textos antiguos, omisiones históricas y paralelismos con otros mitos religiosos.
Gómez Visedo señala el papel fundamental de Pablo de Tarso en “inventar” esta figura legendaria ya que a mediados del siglo creé la religión cristiana “como una secta nueva” proveniente de los esenios (una secta judía que surgió en el siglo II aC) y fue el primero en hablar en sus cartas de Jesucristo.
“Pablo nunca conoció a Jesús. Nadie que lo conociera ha dejado nada escrito”, remarca el autor, que señala que la información que ofrece “es muy escueta” y sin citar aspectos que luego resultaron “esenciales” para crear la doctrina cristiana, como su nacimiento, la Virgen María, el bautismo por parte de Juan o los milagros.
Una prueba de difícil refutación para Gómez Visedo son los restos arqueológicos de Pompeya y Herculano, sepultados por el Vesubio en el 79 dC, donde no se halló “ningún vestigio de cristianismo en ese momento, cuando en teoría ya todo se había expandido por el Imperio Romano”. En esa época aún no se habían escrito los evangelios y, por lo tanto, “no se conoció la leyenda de Jesús”.
Una copia vulgar de otros mitos religiosos.
Entre los 42 autores coetáneos e inmediatamente posteriores a la “legendaria” vida de Jesucristo de los que se han conservado sus obras, ninguno dijo nada sobre esta figura. No obstante, precisa el autor, en la obra. del historiador judío Flavio Josefo Aparecen dos citas sobre Jesús, aunque “todas las pruebas” indican que es una “falsificación incorporada por Eusebio Delaware cesárea“.
“los autores romanos mencionan a los cristianos y No a Jesucristonadie discute que el cristianismo nació y creció, eso es obvio, estamos aquí y lo vemos, pero otra cosa es la figura de Jesucristo, que seguramente fue creada por Pablo de Tarso”, asevera.
Pablo de Tarso”cogió aquello que más le gustaba o mejor le encajaba” “y creó el cristianismo con retazos, pero con la esencia teológica del mitraísmo y del judaísmo esenio”.
La historia que nos han contado no cuadra”
La vida de Jesús es una “copia confusa” de las de otros dioses y personajes. notables de la época cuyo carácter fantástico nadie dudaañade Gómez Visedo, que apunta que en los evangelios es imposible encontrar alguna referencia “que no sea falsa, contradictora, especulativa o una vulgar copia de otros competidores en el mercado de la espiritualidad”.
Apolonio de Tiana es uno de los “modelos” en los que está inspirado el personaje de Jesúsuna figura “prácticamente idéntica”, que vivió en el siglo I ya la que se la conoce muy poco porque “la Iglesia siempre ha querido ocultarla”.
“Su madre Recibió la visita de un ángel para decirle que iba a tener un hijo de Dios.curaba enfermos, tenía apóstoles, se enfrentó a Roma… Es la misma historia que la de Jesucristo y eso tiene que poner muy nervioso a la Iglesia”, defiende el escritor.
Se puede ser cristiano perfectamente y creer en una figura de Jesucristo mitológica aunque sea indemostrable”
Insiste en que “la historia que nos han contado no cuadra” y hace hincapié en preguntarse por qué en el siglo I nadie escribió nada sobre la figura de Jesucristo “si era una persona que ascendió a los cielos, que multiplicó paneles y peces, qué caminó sobre las aguas, que congregaba multitudes…”.
Gómez Visedo quiere dejar claro que su intención no es cuestionar el tema de la fe y defiende que “se puede ser cristiano perfectamente y creer en una figura de Jesucristo mitológica aunque sea indemostrable”.
