Investigadores de la Universidad de Nagoya, en Japón, identifican un circuito neuronal que se activa cuando un individuo se enfrenta a un entorno desconocidolo que ayuda a explicar por qué el sueño Suele ser más ligero durante la primera noche fuera de casa y mejora en las siguientes.
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Dormir mal la primera noche en un hotel o en una vivienda distinta a la habitual es una experiencia común. La ciencia ha observado que, ante un entorno nuevo, el cerebro mantiene un estado de vigilancia que retrasa el descanso profundo hasta confirmar que no existen amenazas.
Un equipo de científicos japoneses estudió este fenómeno mediante experimentos con ratones. El trabajo permitió identificar neuronas que se activan al ingresar en un espacio desconocido y que liberan una molécula denominada neurotensinaasociada al mantenimiento de la vigilia. Los resultados fueron publicados en la revista ‘Actas de la Academia Nacional de Ciencias’.
Las neuronas liberan neurotensina y sostienen la vigilia como respuesta evolutiva al riesgo. Foto:iStock
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Neurociencia del llamado efecto de la primera noche
La investigación se centra en explicar por qué la mayoría de las personas duerme peor durante la primera noche en un lugar nuevo, pero mejora su descanso a partir de la segunda. Aunque este patrón, conocido como “efecto de la primera noche”había sido descrito desde hace décadas, hasta ahora no se había identificado con claridad el mecanismo cerebral involucrado.
Según el estudio, las neuronas responsables se localizan en la amígdala extendida, una región relacionada con el procesamiento de emociones y estrés. Estas neuronas específicas, llamadas IPACL FRCproducen neurotensina y se activan cuando el animal percibe un entorno desconocido.
“La amigdala extendida es una región cerebral que procesa las emociones y el estrés en los mamíferos. Dentro de esta región, neuronas específicas llamadas neuronas IPACL CRF producen neurotensina y se activan al percibir un nuevo entorno –argumenta Daisuke Ono, autor principal y profesor del Instituto de Investigación de Medicina Ambiental de la Universidad de Nagoya-. La neurotensina afecta entonces a la sustancia negra, un área cerebral que controla el movimiento y el estado de alerta”.
Los resultados aportan bases biológicas para investigar el insomnio y la ansiedad en contextos clínicos. Foto:iStock.
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Implicaciones del hallazgo y posibles aplicaciones clínicas.
Durante los experimentos, los ratones fueron colocados en jaulas nuevas mientras se registraba su actividad cerebral. En esos contextos, las neuronas IPACL CRF mostraron una activación intensa. Cuando los científicos inhibieron artificialmente estas neuronas, los animales se durmieron con rapidez incluso en ambientes desconocidos. En cambio, al estimularlas, permanecieron despiertos por más tiempo.
El equipo comprobó además que estas neuronas utilizan la neurotensina para comunicarse con la sustancia negra. Dado que tanto la amígdala extendida como la sustancia negra están presentes en todos los mamíferos, los autores consideran probable que existan circuitos similares en humanos.
Los investigadores señalan que estos hallazgos podrían servir como base para desarrollar nuevos tratamientos contra el insomnio y los trastornos de ansiedad. Las personas con trastorno de estrés postraumático o estrés crónico suelen experimentar una vigilancia nocturna persistente, y los fármacos dirigidos a la vía de la neurotensina podrían contribuir a mejorar el inicio del sueño.
Prensa Europa
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en la información publicada por Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.
