En Los Archivos Nacionales, los Archivos Nacionales del Reino Unidomuchos de los once millones de documentos que se conservan en sus más de 170 kilómetros de estanterías acreditan un hecho administrativo, sustentan una decisión judicial o fijan una responsabilidad ante el Estado. … Pero allí también se han acumulado, por caminos menos previsibles, cartas que no nacieron para permanecer, ni para ser públicas, sino para alcanzar a una persona concreta, en un momento concreto, con el propósito elemental de mantener un vínculo. ‘Cartas de amor‘, la exposición que abre este 24 de enero y que estará abierta hasta el 12 de abril, se construye precisamente sobre ese desajuste entre el origen íntimo de muchos textos y el destino institucional que los convertidos en patrimonio consultable, con un recorrido que abarca quinientos años y que reúne cartas, testamentos y documentos formales en los que el amor aparece como un conjunto de experiencias que incluyen relaciones románticas, apego familiar, amistad, deseo y censura.
Oliver Finneganexperto en los Prize Papers, una colección de cartas y documentos que fueron confiscados en barcos capturados por los británicos durante diferentes guerras, sobre todo entre mediados del siglo XVII y comienzos del XIX, describió, durante un recorrido con ABC por la exposición antes de su apertura, que «es inusual pensar que un archivo estatal tenga mucho material que abarque el amor, en cualquier forma». Pero existen, dijo, «razones raras, peculiares, por las que el material personal aparece aquí», como por ejemplo una carta que es prueba en un proceso o correspondencia que se incorpora al fondo de un personaje de poder.
Uno de los documentos de la exposición.
La comisaria principal, Victoria Iglikowski-Broadexplicó que el proyecto surgió de un proceso acumulativo que se fue formando en los márgenes del trabajo ordinario, cuando diferentes especialistas, al examinar materiales por razones históricas o administrativas, encontraron piezas que hablaban de afectos de una forma inesperada. «A lo largo de muchas investigaciones, nos encontramos con estos objetos que hablaban del amor», y unos hallazgos «sorprendentes» que hicieron que resultara «lógico» buscar una forma de reunirlos y mostrarlos.
«Intentamos de manera deliberada ser muy abiertos e inclusivos en el tipo de amor que registramos», señaló Iglikowski-Broad, al precisar que la exposición no se limita a la relación de pareja, porque incorpora «amor familiar y amistad», al mismo tiempo que muestra «las barreras del amor, el desconsuelo que trae el amor, y, a veces, el hecho de que cierto amor puede ser peligroso o difícil e incluso pone a la gente en riesgo». Así, el recorrido incluye materiales muy distintos, dado que «tenemos documentos legales muy formales, junto a cartas personales escritas a mano», aunque todos, desde sus géneros respectivos, «expresan sentimientos de amor», condicionados, eso sí, por su contexto.
Detalle del ‘Instrumento de Abdicación’ de Eduardo VIII, fechado en 1936. El documento certifica, en términos legales, el final voluntario de un breve reinado y la reconfiguración inmediata de la monarquía británica
En ese cruce entre lo privado y lo público se mezclan la presencia de cartas de reyes, de nobles y de figuras de gobierno con papeles de personas sin nombre conocido. Finnegan señaló además que «el amor puede influir no solo en la vida privada, sino en la vida pública, en la vida del país», como cuando «algún rey decide apartarse porque está enamorado de alguien».
«El amor puede influir no solo en la vida privada, sino en la vida pública, en la vida del país»
En ese eje se inscribe el caso de Eduardo VIII, cuyo ‘Instrument of Abdication’, fechado en 1936, se incluye en la muestra, porque el documento certificado, en términos legales, el final voluntario de un breve reinado y la reconfiguración inmediata de la monarquía británica, al formalizar la renuncia de una monarca que eligió abandonar el trono antes que separarse de Wallis Simpsonuna estadounidense divorciada cuya situación matrimonial resultaba incompatible, para el sistema político y religioso de la época, con la figura del soberano como cabeza de la Iglesia de Inglaterra. De no haber sido por esto, Isabel II, y ahora su hijo Carlos III, no habrían llegado al trono. Finnegan citó también el ejemplo de Enrique VIII como una muestra de cómo el amor, esa elección personal con efectos políticos, puede cambiar el marco institucional. «La elección de a quién decidió amar cambió la naturaleza de cómo se moldearon las instituciones del gobierno», y llevaron incluso a la Reforma.
Más allá de los ‘royals’, otros documentos que ilustran la llegada de la intimidad al archivo estatal se encuentran los Papeles de premio. «Cada vez que los británicos incautaban barcos durante las guerras, tomaban cartas y papeles de ese barco y los conservaban como prueba de la legalidad de la captura», explicó, y añadió que, en ese proceso, «muchas cartas, incluidas muchísimas de amor, terminaron como parte de la colección del tribunal». Y con una consecuencia directa y también triste, que es que esa correspondencia nunca llegó a las manos de sus destinatarios.
Detalle del testamento de Jane Austen
En ese fondo se encuentra una carta en español que Finnegan señaló como especialmente útil para entender cómo la muestra aborda el amor familiar. Se trata de un texto enviado por Baltasar Moreno, sacerdote español destinado en Lima en la década de 1770, dirigido a su madre, dentro de «un número muy grande, de millas y millas de cartas en español» conservadas en la colección.
Carta enviada por Balthazar Moreno, sacerdote español destinado en Lima en la década de 1770, dirigida a su madre
Finnegan precisó que, en la misiva, Moreno habla de que ya ha sido ordenado, de cuánto la echa de menos, y de que teme no volver a verla. La dimensión material de esa carta resulta determinante porque cuando el equipo abrió la carta durante el trabajo de investigación «cayó una pieza de tela», que se identificó como un manitugio, un paño utilizado en la ordenación sacerdotal. «Al parecer, en este período, los sacerdotes enviaban ese paño a su madre», explicó Finnegan, y añadió que Moreno lo incluía como gesto de protección, ya que en la carta expresa que espera que el objeto «la proteja del mal». El barco que transportaba esta carta, La Perla, salió de Perú rumbo a Cádiz en 1779 y fue incautado por la Marina británica cuando España y Reino Unido entraron en guerra en el contexto de la guerra de independencia americana. «Así que su madre nunca la recibió».
En ese mismo conjunto, Finnegan mencionó otra carta, escrita en neerlandés, enviada por Meentje Meendertz desde Ámsterdam en 1672 a su marido, marinero de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales destinado en Batavia, la actual Yakarta, en el año que en Países Bajos se recuerda como el «año del desastre». Según su relato, el texto comienza como carta conyugal y se apoya en la referencia a una carta anterior del esposo, en la que él había escrito que, por la noche, abrazaba su almohada en la literatura imaginando que era su mujer, y luego pasa a convertirse en una relación de acontecimientos políticos, con el objetivo de tranquilizarlo y asegurarle que ella estaba viva en medio de la invasión.
Un dato particular llama la atención, y es que «la carta no la escribió ella, la escribió un escribiente callejero, ya que ella no sabía escribir», señaló Finnegan, y explicó que ese recurso, utilizado por una mujer que no tenía alfabetización, muestra su intención de mantener el vínculo de cualquier manera.
Historia de una traición
Estas cartas no entregadas conviven en ‘Love Letters’ con otras piezas destacadas, como una carta atribuida a Catherine Howard, quinta esposa de Enrique VIII, dirigida al cortesano Thomas Culpeper en 1541, que se utilizó para probar una relación considerada traición y tras la cual ambos fueron ejecutados, y aparece también un hallazgo relacionado con la Segunda Guerra Mundial, una carta de John Cairncross a su novia Gloria Barraclough, escrita mientras él transmitía secretos a la Unión Soviética sin que ella lo supiera.
En el recorrido se muestra también la última misiva de Robert Dudley, conde de Leicester, enviada a Isabel I el 29 de agosto de 1588 y conservada por la reina junto a su cama con la inscripción «su última carta». También aparece la carta en la que María II escribe a Guillermo III en 1690 diciéndole: «Anhelo volver a saber de ti, cómo te sienta el aire de Irlanda, porque debo admitir que no estoy libre de temores».
Un indulto para Oscar Wilde
El recorrido incluye misivas donde el amor se formula como una súplica ante el Estado que castiga. En 1895, Lord Alfred Douglas, amante de Oscar Wildeescribió a la reina Victoria para pedir que ejerciera su «poder de indulto» a favor del escritor, cuando Wilde ya enfrentaba una condena de dos años de trabajos forzados por «indecencia grave», impuesta en el contexto legal que castigaba las relaciones homosexuales.
Detalle de la carta que Lord Alfred Douglas, amante de Oscar Wilde, escribió a la reina Victoria para pedir que ejerciera su «poder de indulto» a favor del escritor.
En otros documentos, el amor familiar aparece bajo presión colonial o institucional, como en la carta de 1841 de Dalrymple Johnstonmujer aborigen de Tasmania, que pidió a las autoridades británicas la liberación de su madre de un campo de internamiento en Flinders Island, y en la protesta de un hombre llamado Daniel Rush, que se opuso a la separación de su esposa en el workhouse del East End londinense, una institución para personas pobres donde la asistencia implicaba disciplina y separación de familias, al escribir que preferían morir antes que ser separados después de 49 años juntos.
En otro punto del espectro, aparece el testamento de Jane Austenescrito el 27 de abril de 1817, que muestra un tipo de afecto hacia familiares y amigos, entre ellos su hermana Cassandra, que se expresa mediante disposiciones y legados.
La exposición incorpora también materiales vinculados a Anne Lister y Ann Walker, en los que el amor lésbico se lee a través de diarios y documentos legales, como una frase que aparece en una entrada de 1821: «Amo, y solo amo, al sexo más bello»escribió Lister, en un contexto sin posibilidad de reconocimiento formal para la relación.
‘Love Letters’ incluye además el conjunto documental relacionado con el caso de Plaza Fitzroy, en 1927cuando la vigilancia policial sobre reuniones privadas de hombres que se relacionaban con otros hombres derivó en incautaciones de cartas que muestran con claridad el riesgo de aquellas relaciones: «Quise gritarle a toda la oficina que estaba enamorado de ti».
