Si hubiera que buscar un ejemplo de algo bueno que se extrae de una desgracia, ese podría ser el nuevo libro de Pol Guasch. reliquia (en catalán y traducido al castellano por Unai Velasco). Acaba de llegar a las librerías de la mano de Anagrama, como sus dos obras anteriores. Napalm en el corazón (2021) y En las manos, el paraíso quema (2024), pero en este caso no se trata de una novela, sino de una narrativa de no ficción sobre el suicidio de su padre el 13 de enero de 2013, cuando el escritor tenía 15 años.
El volumen comienza con una frase tan sencilla como demoledora: “Habría agradecido una nota”. Porque el progenitor del autor, con el que guarda un parecido físico notable (el retrato de la cubierta del libro es del ascendiente y es fácil confundirles), se quitó la vida sin dejar unas palabras de despedida (“Te quiero”, “Cuida de tu madre y tus hermanos” o “Hijo, intenta olvidarme”, sugiere Guasch en el libro). Pero no, no hubo nada más que una desaparición silenciosa y dramática.
