Por la pasarela que atravesaba la estación de cercanías de Villalba, Ricardo Gómez pasaba para ir y volver del colegio. La cruzó mientras se hacía mayor delante de millones de espectadores, como protagonista de una de las series más importantes de la televisión española, Cuéntame. Ese crecer delante de nuestros ojos creó la sensación de que Ricardo era, de alguna forma, parte de todos nosotros. Como si nos perteneciera por ser parte de un imaginario colectivo nacional forjado en el hora de máxima audiencia de la televisión pública.
Y, sin embargo, de aquel chaval solo vimos su cambio físico evidente, pero poco más. Ricardo Gómez siempre ha mantenido todo lo demás fuera, en un celo sobre su intimidad normal en alguien que sufre desde tan temprano una exposición pública tan explosiva. Su crecimiento como actor ha sido, por eso, tan estimulante, enfocando su carrera tanto al teatro como a papeles donde ha querido mostrar mucho más que lo que todos esperaban de él.
