¿Quién duda que? Ignacio Sánchez Mejías ¿Fue uno de los nombres más importantes de y para la Generación del 27? La polémica surgida cuando se empezaron a conocer detalles del aniversario por parte de las instituciones públicas ha reabierto un debate que muchos consideran tan anacrónico como injusto: si puede o no ser reconocido plenamente como integrante de este grupo.
Frente a esa postura, tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento de Sevilla han reivindicado su figura como una de las más singulares y decisivas de la Edad de Plata española. Parece que ese supuesto veto no fue tal o, como poco, que se ha sabido enmendar a tiempo. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, negó que desde su departamento se haya dado instrucciones para no incluir esta figura entre la programación que se prepara desde el Gobierno de España con motivo de los cien años de esa icónica imagen impulsada por el Ateneo. “Por supuesto va a estar Sánchez Mejías y van a estar figuras relevantes del 27”, dijo cuando se celebró la última Conferencia Sectorial de la Cultura con las comunidades autónomas. El ministro ha manifestado, de hecho, que Llanto por Ignacio Sánchez Mejías es una de sus obras favoritas.
Y para dejar claro que en Sevilla decir Sánchez Mejías es hablar de uno de los más grandes creadores, el Ayuntamiento de Sevilla anunció a finales de año que la calle Tetuán se convertirá en una suerte del paseo de la fama de la Generación del 27, una “figura esencial como padre espiritual y aglutinador del grupo, torero, dramaturgo y mecenas”, defendieron fuentes municipales. Un reconocimiento que subraya su papel vertebrador en un movimiento que fue mucho más que poesía. En las próximas semanas, el Consistorio tiene previsto colocar esta primera placa de una serie de nombres que quedarán ya para la historia en una de las vías por excelencia para los sevillanos.
Eva Díaz Pérez: “Sirvió como argamasa para unirlos a todos”
Como recuerda la escritora y comisaria del Centenario de la Generación del 27 Por la Junta de Andalucía, Eva Díaz Pérez, la polémica resulta a estas alturas “un poco absurda” si se atiende a la dimensión intelectual y creativa de Sánchez Mejías. Más allá del ruedo, recuerda Díaz Pérez, Fue dramaturgo, animado periodista, conferenciante y un verdaderor cultural del grupo.comparable en ese sentido a Pepín Bello. “Sirvió como argamasa para unirlos a todos”, señala la escritora que recuerda cómo tejió redes de amistad y complicidad que “hicieron posible buena parte del estallido creativo del 27”.
Portada de la obra ‘Sin razón’, de Ignacio Sánchez Mejías. / Espuela de Plata
Su obra teatral Sin razón -rescatada por el sello Espuela de Plata con prólogo de Alberto Romero Ferrer- constituye uno de los argumentos más sólidos para desmontar cualquier intento de exclusión. Estrenada en 1928, la pieza se sorprendió profundamente en su tiempo: lejos de abordar el universo taurino, se desarrolla en un manicomio y explora el tema de la locura desde una perspectiva innovadora.. “Probablemente, es la primera vez que se introduce el psicoanálisis freudiano en el teatro español“, afirma Díaz Pérez, apuntando también su cercanía a Pirandello ya las corrientes europeas más avanzadas. “Que un torero escribiera una obra así desconcertó al público, pero hoy la sitúa como una rareza valiosísima del teatro de vanguardia.“, opina.
“La tauromaquia, guste más o menos, fue para muchos de sus integrantes -Lorca, Alberti, Gerardo Diego, Bergamín- un potente motor simbólico, del mismo modo que lo fueron el deporte, el jazz o el cine”
Sánchez Mejías (Sevilla, 1891-Manzanares, 1934) encarna, además, una de las claves esenciales del 27: la fusión entre tradición popular y modernidad estética. “La tauromaquia, guste más o menos, fue para muchos de sus integrantes -Lorca, Alberti, Gerardo Diego, Bergamín- un potente motor simbólicodel mismo modo que lo fueron el deporte, el jazz o el cine”, opina la autora. En su caso, esa reflexión alcanzó incluso el ámbito académico. “Basta recordar la conferencia que impartió en la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde abordó el toreo desde una perspectiva filosófica” que, según Díaz Pérez, recuerda a los planteamientos de Juan de Mairena de Antonio Machado.
Rafael Alberti, el poeta amigo al que vistió de luces
Su relación con Rafael Alberti Fue especialmente estrecha y reveladora. Compartieron experiencias taurinas -Alberti llegó a vestirse de luces- y también episodios literarios decisivos. Fue Sánchez Mejías quien encerró literalmente al poeta en un hotel sevillano hasta que escribió las Coplas a Joselitoconvencido de que la literatura era el único camino contra el olvido. Finalmente, fue Lorca el que inmortalizó con Llanto por Ignacio Sánchez Mejías lo que invocaba el torero a su paso: “A las cinco de la tarde/Eran las cinco en punto de la tarde/Un niño trajo la blanca sábana/a las cinco de la tarde/ Una espuerta de cal ya prevenida/a las cinco de la tarde./Lo demás era muerte y sólo muerte/a las cinco de la tarde”.
Polifacético y moderno, amante de los deportes de riesgo, cronista de sus propias corridas en el diario. La Unióncolaborador artístico de La Argentinita en el espectáculo Las calles de Cádiz“Sánchez Mejías simboliza como pocos el espíritu abierto y plural de su generación. Resulta por ello especialmente llamativo que se cuestione su pertenencia justo cuando el centenario del 27 aspira a ampliar el foco del relato: incorporar a las creadoras olvidadas, las llamadas Sinsombrero que hace mucho que trasciende ese enfoque, a músicos, cineastas, artistas plásticos y dramaturgos…”, opina Díaz Pérez.
El centenario del 27 aspira a ampliar el foco del relato: incorporar a las creadoras olvidadas, las llamadas Sinsombrero que hace mucho que trasciende ese enfoque, a músicos, cineastas, artistas plásticos y dramaturgos…
Quien quiera profundizar en su figura puede hacerlo también en el Museo Ignacio Sánchez Mejías de Manzanaresciudad donde murió tras la cogida mortal del toro Granadino. Un espacio de referencia, con diseño museográfico de la empresa sevillana Tannhauser, que ya fue la creadora del recorrido de la recordad exposición dedicada a Los Machado, que testimonia la vigencia de un personaje complejo y fascinante.
A la vista de todo ello, la pregunta parece tener una sola respuesta posible: ¿quién duda, a estas alturas, de que Ignacio Sánchez Mejías fue un icono indiscutible de la Generación del 27?
