Un día, mientras se resuelven procesos jurídicos en una oficina de abogados en Turquía, Can Yaman decidió que tomaría clases de actuación. Su físico y carisma impactaron los castings. de varias agencias de talentos locales que lo ficharon de inmediato. El turco es enorme, corpulento, de piel bronceada y sonrisa perfecta. Su presencia intimida, pero solo hace falta que abra la boca para quedar rendidos ante el hombre dulce e inteligente que es. El derecho perdió a uno de sus estudiantes ejemplares, que llegó a esa carrera becada, gracias a sus habilidades deportivas más que por su propia convicción.
Tras varios años protagonizando series y telenovelas turcas, Can –que se pronuncia Yan- se cansó de ser galán en la pantalla y abandonó Estambul para probar suerte en Italia. Su fama fue en ascenso y su habilidad para aprender idiomas le ayudó para hacer casting en producciones de diferentes países. Hasta que en 2025 llegaron a su vida ‘El turco’ y ‘Sandokan’, las series que lo pusieron en la boca del entretenimiento mundial. Así, el que fuera solamente un actor turco guapo e histriónico, que dominaba el inglés, el italiano y el español, es hoy el responsable del colapso generalizado en los lugares que visita. Con 36 años, Can Yaman disfruta de su fama.
“La gente dice que me parezco a Sandokan, pero él es mucho mejor que yo”, asegura con risa Yaman en una charla con EL TIEMPO, a propósito del estreno en Netflix de la serie inspirada en el aventurero protagonista de la saga literaria del italiano Emilio Salgari.
Can Yamán es Sandokán. Foto:Erika Kuenka
La superproducción de Italia, Francia y Reino Unido, relata en ocho episodios las aventuras del pirata malayo, que busca vengarse de las fuerzas británicas invasoras del sudeste asiático, apoyadas por su fiel amigo Yáñez y su tripulación. En su recorrido enfrentará batallas al tiempo que conocerá el amor, con la aristócrata de alma aventurera Lady Marianna Guillonk, la hija de su peor enemigo. Ella pondrá a prueba sus principios en busca de la libertad. ‘Sandokan’ cuenta también con las actuaciones de Alanah Bloor, Ed Westwick, Alessandro Preziosi, John Hannah y Owen Teale, y ya fue renovada para una segunda temporada.
Can Yaman conversó con nosotros sobre los retos de este personajeque ha sido llevada en varias oportunidades al cine y que tuvo una resonada serie, producida en Italia, en los 70.
¿Cómo es la evolución de su personaje en la historia?
Cada vez que avanza la historia, Sandokan se va convirtiendo en otra persona, en otra cosa. El drama es profundo y el personaje tiene una evolución perpetua. Él empieza como una pieza única, como un héroe, con un gran sentido del humor. Luego resulta ser como Jesucristo y se convierte así en el salvador de una nación, de una tribu. Y en ese viaje es donde descubre quién es en realidad, su identidad, quiénes son sus padres, su pasado. Estamos cómo viendo Sandokan se convirtió en Sandokan. Es un gran viaje para el personaje y para mí como actor también, que me dio la oportunidad de interpretarlo con tres dimensiones.
La actriz Alanah Bloor interpreta a una aristócrata que no encaja en su sociedad. Foto:Erika Kuenka
Una de las cosas llamativas de la serie es cómo fusiona el humor ácido con un relato de venganza.
Es una gran mezcla. Por eso fue difícil, porque cuando metes todo dentro, es complejo de manejar. En italiano decimos que no es ni carne ni pescado. Cuando intentas hacer algo bueno y simplemente no sabes a nada, ¿sabes? Así que es un gran riesgo ponerlo todo dentro. Pero creo que éramos como un acróbata, muy cuidadosos al caminar por ese hilo delgado. E hicimos un buen trabajo al manejar todo tipo de emociones. Puedes encontrar muchos géneros, algo arriesgado, pero creo que lo hicimos bien.
¿Cuáles fueron los retos más grandes al interpretar a este aventurero?
No hace falta decir que tuve muchos desafíos físicos porque es algo que viene con la acción del papel. Tuve que perder peso, tenía que pesar 85 kilos. Antes pesaba 95. Además, está la coreografía, la lucha, el baile. Tuve que estudiar los guiones primero en italiano, con los directores, y luego en inglés. Había mucha responsabilidad y estrés. Físicamente hablando fue un reto enorme. Pero la productora, los directores y todos a mi alrededor me advirtieron sobre eso. Así que me concentré en el desafío emocional del personaje. Hubo momentos en los que decía que prefería lo físico en lugar de lo emocional. Porque lo emocional te drena. Creo que 10 horas de llanto son mucho más difíciles que 10 horas de lucha, si los comparas. A eso súmale que si lloras, tienes que hacerlo en el momento adecuado. Fue desafiante, pero me hizo crecer como actor y como persona. Aprende mucho del personaje también. Creo que me convertí en una mejor persona y en un mejor actor luego de interpretar a Sandokan.
El actor británico John Hannah, grabado por la película ‘La momia’. Foto:Erika Kuenka
¿Crees que se parece a Sandokán de alguna manera? En principio puede proyectarse como alguien serio, intimidante; pero en el fondo es una persona amable y encantadora.
Si. La gente simplemente dice que soy parecido. Con el paso del tiempo, me convertí en una mejor persona. Ahora que tengo 36 años, no soy como era cuando tenía 30. Aprendí de mis errores. Siempre estoy en proceso de evolución como persona. Sandokan me enseñó que necesito mantener mi sonrisa todo el tiempo, también en las dificultades. Cada vez que sucede algo malo, él mantiene la calma y sigue sonriendo, no pierde el sentido del humor. Y siempre intenta hacer lo correcto. Eso era algo que yo sabía, pero saber es una cosa y aplicar, otra.
Por ahora, en su carrera ha hecho solamente series y ninguna película. ¿Es una elección?
Es una coincidencia. Estamos viviendo en una era donde las plataformas están por todas partes. Y las plataformas, las productoras, están buscando más series porque son más comerciales. En un futuro podría elegir hacer películas. Ya lo veremos. Además, las series le dan una oportunidad al actor, porque cuando solo tienes dos horas de una película, no puedes desarrollar el personaje de forma tridimensional como lo hacemos en las series. Los espectadores pueden seguir viendo cada episodio y será la misma emoción. Pero si fuera una película, sería muy corta para ellos y para nosotros.
Finalmente, ¿con qué quisiera que se quedara la gente al ver ‘Sandokan’?
No estoy seguro de que sea una buena comparación, pero esto resulta como una buena comida, preparada por un gran chef. Cada comensal se queda con algo que le gusta. Con Sandokan, por ejemplo, un hombre podría verla y simplemente enfocarse en mis escenas de lucha y apreciarlas. Una mujer que la está mirando puede fijarse en algo sentimental, emocional, el llanto, los besos. Es un programa con el que todo el mundo se puede identificar. Puede resonar en la vida de todos de diferentes maneras. Creo que hay muchas cosas con las que pueden ser felices, todo el mundo puede identificarse con este programa y esa es la mejor parte, sin importar la edad que tengas o si eres hombre o mujer. Pueden verlo todos juntos en familia. No tienes nada que decir al respecto, la producción habla por sí misma.
SOFÍA GÓMEZ G.- REDACCIÓN CULTURA
LEA TAMBIÉN
