Durante muchos años, varias décadas en realidad, lo más cerca que estuvimos los colombianos de la excelencia del rock fue ser el país de adopción de Andrew Loog Oldham, el famoso mánager de los Rolling Stones, el que los obligó a dejar de hacer covers para escribir canciones propias, el que vio nacer clásicos del rock como Satisfaction.
En los años ochenta, el turno fue para el gran Chucho Merchán, quien logró formar parte de la banda de acompañamiento de figuras como Annie Lennox y The Pretenders y, sobre todo, de Pete Townshend, el líder creativo de The Who.
Pero eso fue todo; en otras palabras, siempre estuvimos lejos, muy lejos de ser un país roquero. La música tropical es nuestro sello, la marca país. Pero los tiempos cambian y la vida te da sorpresas; en los años noventa surgió en Barranquilla una adolescente prodigio que comenzó cantando y componiendo música de plancha, con nombre y apellido proveniente del Oriente Medio: Shakira Mebarak.
Nada ni nadie llegaría a pensar que tres décadas después de que la autora de Pies descalzos pueda ser la primera cantante y compositora en español que se pueda sentar a la misma mesa de gigantes como los antes mencionados, además de otros como los Beatles, U2, Led Zeppelin, The Eagles, The Cure y un largo etcétera.
La oportunidad se presentó hace cerca de un mes cuando el Rock and Roll Hall of Fame anunció los candidatos a formar parte de este exclusivo museo, que rinde homenaje a los grandes de la música. Para este 2026, los candidatos son: Phil Collins, New Edition, Pink, Luther Vandross, INXS, Billy Idol, Sade, Wu-Tang Clan, Mariah Carey, Lauryn Hill, Iron Maiden, Melissa Etheridge, Oasis, The Black Crowes, Joy Division y New Order y Jeff Buckley.
Para la ortodoxia del rock, lo cual es un oxímoron ya que no puede haber fanatismo e intolerancia en un movimiento que promueve precisamente la irreverencia y la rebeldía, es una herejía que en un listado de roqueros aparecen nombres como Mariah Carey, New Edition o Pink. Para mencionar solo algunos de los que están nominados este año. Y esa es una discusión vieja que tuvo su punto culminante hace cuatro años. En 2022 en el listado apareció la cantante de country Dolly Parton.
Autora de clásicos como “I Will Always Love You” o “Jolene”, Parton, en un arranque de sinceridad, lo que habla muy bien de ella, rechazó la nominación. Se sabía fuera de contexto. “Me siento muy halagada por estar nominada, pero no siento haberme ganado ese derecho, no quiero que los votos se dividan”, declaró. La academia le informó que lo sentía, que entendía su rechazo, pero que seguía como candidata. Entonces, como el rock es rebelde y está para desobedecer y alterar las convenciones, Parton se ganó su lugar entre los inducidos ese año: Eminem, Duran Duran, Lionel Richie, Eurythmics, Carly Simon, Judas Priest y Pat Benatar.
Más allá de la música
Lo cierto es que, como a todo el mundo y cualquier entidad, al Rock and Roll Hall of Fame le ha tocado renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos, entender que el rock hace rato dejó de ser la música dominante y que comparte espacio con otros ritmos como el rap, el country, el pop, la electrónica y los que vengan después, de pronto el mismo reguetón, porque en el fondo el rock no es un ritmo, es una actitud.
Shakira durante su gira Las mujeres no lloran. Foto: Juan Pablo Rueda. Foto:Korrine Murphy. Autor: JUAN PABLO RUEDA
El Rock and Roll Hall of Fame lo creó el legendario ejecutivo de la industria disquera Ahmet Ertegun, el 20 de abril de 1983, cuando creó la fundación que responde por todo el proyecto. Doce años después, en 1995, se abrió en Cleveland, el primero de septiembre, el museo que es hoy un lugar de peregrinación para todos aquellos que disfrutan con ese tipo de música porque allí pueden encontrar toda suerte de memorabilia del tema, desde los manuscritos de canciones históricas, instrumentos musicales, trajes famosos, portadas de revistas y todo lo que tenga que ver con uno de los movimientos más importantes de la cultura popular. Ertegun, fundador del sello Atlantic Records, buscaba con su idea reconocer y archivar la historia de los artistas, productores e ingenieros más influyentes del género. No en vano este ejecutivo turco-estadounidense estuvo detrás de las carreras de Led Zeppelin, Phil Collins y Ray Charles, para mencionar solo algunos.
Pero como dice Alejandro Marín, el director de la emisora La X, y una de las personas que más sabe del rock en Colombia. “Durante años, el Rock and Roll Hall of Fame ha sido bastante miope con la música hecha en español, a pesar de que el rock latino existe desde hace décadas y ha tenido impacto cultural real. Shakira no solo es una estrella global: es una artista que atravesó varias etapas de la industria –del rock en español de los noventa al pop global del streaming– y en cada una dejó canciones que marcaron época”.
En la misma línea habla Manolo Bellón, otro de los grandes expertos del rock en el país, autor de los libros como Surcos del pop y El abc del rock, para citar solo algunos: “Esto es un reconocimiento realmente histórico; el pop rock que ha hecho Shakira es una fuerza musical que ha roto barreras. Es el sello de que finalmente el mercado anglo ha reconocido el talento latino, no como un género aparte, no como eso de los Grammy latinos, sino que hace parte de la gran historia de la música y, por supuesto, es un orgullo para nosotros como latinos, pero más como colombianos”.
Se pueden contar con los dedos de las manos los pocos artistas de origen hispano o latinoamericano que forman parte de este selecto grupo. La primera camada de artistas incluidos en el listado estaba integrada por Chuck Berry, Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Ray Charles, James Brown, Sam Cooke, Fats Domino, Buddy Holly y The Everly Brothers. Es decir, los pioneros.
Los latinos en el Hall
El primer artista de origen hispano en entrar fue el guitarrista Jerry García, de ascendencia española y líder de una de las bandas más populares en la historia de Estados Unidos, Grateful Dead. Ese grupo, que encarnaba la filosofía del hipismo y sus seguidores eran una verdadera legión, entró en 1994.
El siguiente fue el mexicano Carlos Santana, en 1998, uno de los guitarristas más influyentes del rock y quien introdujo los sonidos caribeños al rock, en canciones como Oye cómo va, una versión electrificada del clásico de Tito Puente.
En el 2001, el turno fue para Ritchie Valens, el músico chicano que se hizo célebre por su versión rock del clásico de la música mexicana, La bamba. Algo más de una década después, en 2014, entró Linda Ronstadt, de origen mexicana. Ella, además de su portentosa voz, es importante decir que la banda que la acompañaba fue la génesis del supergrupo The Eagles.
Las votaciones se cierran el 3 de abril. CEET. Fotógrafo: VANEXA ROMERO Foto:CEET
En 2017 le tocó el turno a Joan Baez, de origen mexicano, una leyenda de la música folk y del activismo contra la guerra de Vietnam. Báez ya era famosa cuando Bob Dylan comenzó a incursionar en el circuito musical estadounidense. De hecho, luego fueron pareja, como se ve en la película Un completo desconocido. En 1974, Báez grabó un disco en español con composiciones de lo que en ese entonces se llamaba canción protesta, como Gracias a la vida, de Violeta Parra; y Te recuerdo Amanda, del malogrado Víctor Jara.
Otros dos latinos que pertenecen al Salón de la Fama son Tico Torres, baterista de la banda Bon Jovi que ingresó en 2018, y Rob Trujillo, bajista de Metallica, que fueron admitidos en 2009.
¿Cómo entrar?
El proceso de inducción al Rock & Roll Hall of Fame consiste en la nominación por un comité de expertos, seguida de una votación internacional de más de 1.200 historiadores, miembros de la industria y artistas, sumado al voto de los fans que se puede hacer vía internet en: https://vote.rockhall.com/es. Para ser candidato, deben haber pasado 25 años desde su primer lanzamiento musical.
En el capítulo del voto de los fans se pueden elegir hasta siete candidatos del listado de 17. El plazo para votar se cierra el próximo 3 de abril; a finales de ese mes se anuncian los inducidos y luego se realiza una ceremonia tipo premios Óscar, que tiene fecha por definir.
Los fanáticos de Shakira tienen dos semanas para emitir su voto; a la fecha, la votación va de la siguiente manera: el grupo de pop New Edition encabeza, con casi 600.000 votos; le sigue Phil Collins, con 536.000. Los otros inducidos, si la votación se cerrara hoy, serán, además de los dos mencionados, Pink, Luther Vandross, INXS, Sade y Billy Idol. Shakira está en el puesto once, con 277.340 votos.
Es importante decir que, para los que somos devotos del rock, la cosa no pinta bien. Los cuatro últimos lugares son para Oasis, The Black Crowes, Joy Division + New Order y Jeff Buckley; Tampoco está entrando en Iron Maiden. Y si de ortodoxia roquera se trata, puedo medir la mano al fuego de Shakira, que con sus primeros dos discos clasifica como roquera.
Pero sucede que el Rock and Roll Hall of Fame puede estar un poco ‘engalletado’ con el nombre, como lo destaca Manolo Bellón: “Hay que tener en cuenta que se llama Rock and Roll Hall of Fame porque cuando se creó, en los años ochenta, era el estilo que dominaba, pero no solamente premia las guitarras eléctricas, es un tema de actitud y en ese sentido, cuando llegaron los primeros artistas de hiphop y de música urbana dijeron: ‘Es que eso hace parte de las influencias en los tiempos más recientes’ ”.
La inclusión de Shakira en este listado y la posibilidad de que sea inducida cambiaría la narrativa, aunque la verdad es que la barranquillera hace rato la cambió con su talento. Porque, como señala con acierto Bellón: “Su candidatura significa que de alguna forma el pop cantado en español se integra a todo el fenómeno anglo universal del pop. El Hall de la Fama no solo es un reconocimiento a los éxitos y lo popular, sino que reconoce la influencia de los artistas y, sin duda alguna, Shakira representa a toda una generación de artistas latinos que ha ido aprendiendo que se puede hacer música global sin necesidad de perder su esencia. El hecho de que su nominación sea para un artista de pop rock nacido en Colombia es un hecho histórico”.
