A estas alturas, la jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº2 de Huesca que lleva el caso del traslado de las pinturas murales de Sijena tiene informes de más de 4.000 páginas para poder dar respuesta al incidente de ejecución presentado … por el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). En este último recurso judicial, el museo aseguraba ser técnicamente incapaz de poder trasladar las punturas sin dañarlas. 4.000 hojas de informes parecen suficientes para tomar una decisión. Aún así, parece que todavía hay espacio para más y la última petición de la jueza es la creación de una comisión de peritos de todas las partes aceptadas para dar respuesta definitiva al gran enigma que envuelve el caso, ¿pueden o no pueden trasladarse las pinturas murales sin riesgo?
Pepe Serra, director del MNACha comparado hoy en la Comisión de Cultura del Parlamento de la Generalitat para responder a las preguntas de los diferentes representantes de los partidos políticos que conforman el pleno y su discurso sigue siendo el mismo. «Custodiamos más de 400.000 obras.. Somos el museo más prestador del Estado, más incluso que el Prado o el Reina Sofía. Conozco a los técnicos de Aragón, son colegas, pero todavía no he visto ninguno de sus informes técnicos donde explican cómo hacer el traslado sin riesgo. No tienen por qué hacerlo, es cierto, nos corresponde a nosotros, pero no existe informe alguno que apoye el traslado», afirmó Serra.
Lo cierto es que las llamadas pinturas murales son obras de una capa de pintura calcinada de un grosor de 4 micrases decir menor que una hoja de papel convencional. Además están unidas con tornillos de punta serrada que, a la hora de retirarlos, podrían rasgarlas. «Lo más complicado, más allá de su traslado, es el desmontaje. Tenemos las pinturas profanas de Sijena, que están en otras salas, dispuestas para el traslado, que podríamos mover en su disposición actual si fuera necesario. Pero la fragilidad de las pinturas murales es extrema», añadió Serra.
La decisión final sobre las pinturas se acerca. Los márgenes son cada vez más estrechos. La jueza ha de valorar el informe del caso, pero todavía hay la posibilidad de crear esta nueva comisión de peritos, petición original de la jueza, que desde la consejería de Cultura de la Generalitat quiere que sea internacional. Además del Centro de Restauración de Bienes e Inmuebles de la Generalitat, el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) y el Servicio de Conservación-Restauración del Ayuntamiento de Barcelonala comisión estaría formada por expertos de la Unesco, el Centro Internacional de Estudios para la Conservación y la Restauración de Bienes Culturales (Iccrom), el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), el Courtauld Institute, el Getty Conservation Institute de Nueva York, el Instituto Superiore per la Conservazione e il Restauro, y la Scuola Universitaria professionale della Svizzera italina. «La sentencia es firme, y claro que hay que cumplirla, no hay otra, pero el problema es que no hay forma de hacerla sin riesgo. Nadie conduce de aquí a Figueres todo el rato a 200 kilómetros por hora, y no lo hace porque no pueda hacerlo, sino porque el riesgo es demasiado grande», afirmó Sonia Hernández, consejera de Cultura de la Generalitat.
Serra insistió en la excepcionalidad y la nulidad de precedentes a la hora de poder valorar la situación de las pinturas murales de Sijena. Hablo del Guernicacuyos informes técnicos han avalado que no se vuelva a mover más de su posición actual por los riesgos que ocasionaría el traslado. Hablo del Teatro Romano de Saguntoque un informe técnico impidió la resolución de un juez de desmontar una grada por riesgo a destrozos mayores. Pero insistió en que el caso de los mal llamados murales de Sijena es completamente diferente. «El problema es técnico y es una pena que se haya judicializado. Podríamos compararlo con un problema médico, así de frágiles son las pinturas, que ni siquiera son murales, son obras calcinadas recuperadas con la técnica del Strappo. Estamos pidiendo a una juez que actúe como médico», sentenció Serra.
El director del MNAC asegura que desde la institución han respetado todas las peticiones de la jueza. han creado un nuevo cronogramaen contraposición del presentado por Aragón, a pesar de decir a priori que serían incapaces de conducir acabo sin riesgo. Ahora se espera un tercer cronograma de los responsables de la titularidad de la obra. «No sabemos cómo colocarán las obras en el monasterio de Sijena. Hemos pedido ir allí con nuestros técnicos, pero no nos lo han permitido. Hemos ido como visitantes, pero así no podemos trabajar», afirmó Serra.
Tanto Serra como Hernández no aceptaron que se hablase de expolio y criticaron a todos aquellos que hayan puesto en duda la custodia y conservación que ha hecho el MNAC desde que recibieron las pinturas en 1941, como el informe presentado de 1994 en el que se hablaba que las pinturas estaban expuestas a excrementos de palomas. «No son saludables las ucronías en este caso. Por ejemplo, no sabemos dónde y cómo estaban las pinturas en 1951. Los tiempos han cambiado y los criterios de protección del patrimonio son muy escrupulosos. Hoy en día, para mover una pintura al óleo, se hace en unas cajas de madera tan gruesas que son ignífugas, que ni siquiera son sensibles al fuego», dijo el director del MNAC.
La palabra clave, para Serra, es la ‘responsabilidad’. «Los protocolos de protección de los bienes culturales son muy estrictos. No podemos trasladar las pinturas sin ponerlas en riesgo. Nuestro código deontológico nos pone en una posición muy complicada», aseguró. En comparativa con Sijena, el director del MNAC habló de la campaña de salvamento que realizó la Generalitat trasladando los ábsides de las iglesias del Pirineo al MNAC a principios del siglo XX, cuando los coleccionistas norteamericanos arrasaron con el arte románico de la zona. «Folch i Torres solía decir que nos robamos a nosotros mismos para que no nos robaran ellos y nos dejasen sin patrimonio».
