Cuatro mujeres, cuatro cócteles y una misma pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando la soledad deja de ser un secreto y se convierte en confesión pública? Soledades con M de marzo llega del 5 al 7 de marzo, a las 7:30 pm, al Teatro Centro García Márquez El Original con una propuesta que mezcla humor, poesía e ironía para explorar las múltiples formas de la soledad femenina.
La obra es la nueva creación de la Compañía de Actrices de Teatro Sin Tiempo, en coproducción con Barca a la Deriva. Bajo la dirección y dramaturgia de Gigí Cuervo, y con las actuaciones de Luisa Fernanda Martínez, Rosa Inés Otálora, Brigitte Marcela Quintero y Jennifer Argáez, el montaje se construye a partir de cuatro monólogos concebidos como “shots” que evocan cócteles. Cada uno retrata a una mujer distinta, pero todos comparten un mismo pulso emocional.
Soledades con M de marzo Foto:Juan Bedoya
La compañía surge como un acto de celebración del teatro y del trabajo colectivo. Está integrado por cinco actrices que, aunque no se dedican exclusivamente a las artes escénicas, han encontrado en el escenario un espacio de expresión profunda. En esta ocasión, los personajes de Rosa, Matilde, Carmen y Alma atraviesan el desamor, los conflictos familiares y la maternidad contemporánea desde el absurdo, la ironía y una sensibilidad que oscila entre la risa y la conmoción.
En Gin tonic dubitativo, una mujer cercana a los cincuenta años recibe un ramo de rosas anónimas. El gesto romántico abre una grieta de sospechas y recuerdos que la conducen a revisar sus relaciones pasadas. cuestionando la frontera entre el cuidado y el abandono. Mojito del adiós presenta a Matilde, quien reconstruye la historia de tres generaciones de mujeres marcadas por expectativas frustradas, revelando cómo ciertas heridas afectivas se transforman, pero no desaparecen.
El tercer momento, Cosmopolitan fugaz, sitúa a Carmen en una entrevista de admisión en el más allá. Desde los objetos que guarda en su maleta repasa su vida y descubre un asunto pendiente con su padre en el mundo de los vivos. Finalmente, Manhattan nocturno expone la experiencia del posparto a través de Alma, quien enfrenta la ausencia del marido, las presiones externas y los juicios sobre cómo debería sentirse como madre.
Soledades con M de marzo Foto:Juan Bedoya
El dispositivo escénico y sonoro crea un espacio indefinido —que puede ser un bar, una casa o cualquier lugar donde alguien se sienta a hablar— y entrelaza relaciones individuales con momentos corales.. Con objetos cargados de memoria e imágenes multimedia, la obra construye un entramado que invita al espectador a reconocerse en estas historias ya escuchar aquello quemuchas veces, se dice solo cuando nadie parece estar mirando.
Redacción Cultura
