El pasado 23 de diciembre, Billboard informó de lo que muy pronto fue conocido como «el mayor robo de música de la historia». Un grupo de hackers que trabaja con el motor de búsqueda de código abierto Archivo de Anna robó 256 millones de … archivos de metadatos de pistas y 86 millones de archivos de audio de Spotify, con el objetivo de distribuirlos en redes P2P.
El material, aproximadamente 300 terabytes, representa el 37% de las canciones del catálogo completo de Spotify, pero según Anna’s Archive. son las que acaparan el 99,6% de las escuchas en la plataforma de streaming.
Desde Anna’s Archive niegan la acusación de piratería dado que no aloja directamente ningún archivo, y aseguran que el robo de información es parte de su misión de «preservar el conocimiento y la cultura de la humanidad» y «construir un archivo de música destinado principalmente a la preservación».
La reacción de Spotify no se hizo esperar, y un portavoz del servicio de streaming declaró: «Hemos identificado y desactivado las cuentas de usuarios maliciosos que realizaban ‘scraping’ (una extracción automatizada de datos) ilegal. Hemos implementado nuevas medidas de seguridad para este tipo de ataques anti-copyright y estamos monitoreando activamente cualquier comportamiento sospechoso. Desde el primer día, hemos apoyado a la comunidad artística contra la piratería y trabajamos activamente con nuestros socios de la industria para proteger a los creadores y defender sus derechos».
La demanda exige una compensación de 150.000 dólares por cada canción robada.
Pero al parecer, eso no ha sido suficiente ya que la compañía sueca ha puesto una demanda a Anna’s Archive junto a sus tres principales socios, Universal Music, Sony Music y Warner Musicreclamando una indemnización de 13 billones de dólares, lo que supone unos 150.000 por cada canción robada.
La alianza entre las cuatro compañías afirma que «la plataforma pirata está detrás del robo descartado de millones de archivos que contienen casi todas las grabaciones de sonido comerciales del mundo», y según lo informado por medios como Music Business Worldwide, la demanda se interpuso el 26 de diciembre de 2025 y se hizo pública el 16 de enero.
Según los demandantes, los hackers ya han publicado los metadatos que extrajeron ilegalmente, presentándolos como la mayor base de datos de metadatos musicales disponibles públicamente. «Y lo que es aún más alarmante», dice la denuncia judicial, «han amenazado con publicar masivamente y distribuir gratuitamente sus copias piratas de los archivos de grabación de sonido, sin autorización ni compensación de los titulares de los derechos correspondientes».
Una demanda millonaria «para evitar un daño irreparable»
La denuncia argumenta que «esa infracción generalizada e ilegal dañaría irreparablemente a la industria musicalincluso al interferir materialmente con el derecho y la capacidad de las compañías discográficas demandantes de controlar su catálogo musical y cobrar un precio justo de mercado por su música, y al socavar los derechos de los licenciatarios de las compañías discográficas demandantes, como Spotify, para explotar sus licencias y generar ingresos a partir de las obras de las compañías discográficas demandantes».
Los sellos discográficos y el gigante del streaming han presentado cuatro causas de acción: infracción directa de los derechos de autor, incumplimiento de contrato, violación de la Ley de Abuso y Fraude Informático y violación de la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital. Además, ya han solicitado una orden de restricción temporal del acceso a Anna’s Archive, que por el momento no ha respondido a la acción legal ni se ha manifestado públicamente sobre la misma.
Anna’s Archive es un portal muy popular entre investigadores de todo el mundo
El 20 de enero, el juez Jed S. Rakoff emitió una orden judicial preliminar contra Anna’s Archive que exigió a los proveedores de alojamiento y registros de dominios que deshabilitaron el acceso a dominios como annas-archive.org, annas-archive.li, annas-archive.se y otros similares. La orden nombra específicamente a Cloudflare, Public Interest Registry y otros proveedores, exigiéndoles que dejen de alojar servicios y conserven evidencia que pueda identificar a quienes operan en sus páginas web.
Anna’s Archive es un colectivo popular entre investigadores de todo el mundo, pues tienen colgados en la red para su acceso gratuito millones de libros, estudios, tesis y artículos académicos. «Anna’s Archive normalmente se centra en texto», dijo un comunicado del colectivo publicado tras el anuncio del robo. «Pero nuestra misión (preservar el conocimiento y la cultura de la humanidad) no distingue entre tipos de medios. A veces surge una oportunidad más allá del texto. Este ha sido el caso».
El colectivo, según su manifiesto fundacional, ve necesaria la existencia de bibliotecas paralelas (‘bibliotecas en la sombra’) para que el conocimiento humano se preserve. «Lo que a menudo falta en los archivos legales es longevidad. Existen libros de los cuales solo existe un ejemplar en alguna biblioteca física. Existen registros de metadatos custodiados por una sola corporación. Existen periódicos que solo se conservan en microfilm en un solo archivo. Las bibliotecas pueden sufrir recortes de financiación, las corporaciones pueden quebrar, los archivos pueden ser bombardeados e incendiados. Esto no es hipotético; sucede constantemente».
