Carlos Zanón da inicio al BCNegra, en la Sala Paral·lel 62, con la “noticia extraordinaria de que una editorial que publica en catalán autores de aquí y clásicos llega a los 100 títulos, y lo hace recuperando la trilogía de un autor emblemático”. Se refiere a la colección. Crims.cat de la editorial Clandestina, que protagoniza el primer acto del certamen, Cent títols després, tornem a l’origen: Rafael Tasiscon el editor Ilya Pérdigo y las escritoras de novela negra Margarida Aritzeta y Teresa Solana, moderadas por Àlex Martín Escribà, director de la colección.
Martín explica “la prehistoria, cuando en el 2011 unos cuantos impulsores –entre los que estaban Paco Camarasa y Anna Maria Villalonga– nos reunimos con los editores con la idea de aglutinar contenidos de novela negra para que no quedaran dispersos, en una iniciativa que quería ser heredera de la mítica Cuá de Palla d’Ediciones 62 años La Negra de La Magrana”. Y recuerda que “cuando se acercaba el número 100 de la colección –cifra a la que no llegó ninguna de sus antecesoras– tenía un autor en la cabeza, Rafael Tasis, el padre fundacional del género en catalán, porque aunque se publicó en los años cincuenta –después de Pedrolo o Maurici Serrahima– sus dos primeras novelas las escribieron en los años cuarenta durante el exilio de París.
Indudablemente la semilla aquí de un género que entonces llamaban detectivesco o policiaco fueron los libros de Sherlock Holmes, con un éxito que pasó de los libros a llenar teatros, y los autores locales tardaron en desvincularse de ese personaje. ahora Crims.cat recuperarse en una edición omnibus Barcelona, trilogía policialcaque incluye Un crimen al paralelo; La Biblia valenciana y Es hora de plegartres historias que comparten el protagonismo absoluto de Barcelona con una pareja de investigadores de escuela sherlockiana: el comisario Jaume Vilagut y el periodista Francesc Caldes.
Para Solana, es importante que “en una época con dificultades como la dictadura de las redes y los influencers se siga animando a los lectores a seguir leyendo, ya sean autores nuevos o clásicos”.
Aritzeta reivindica la importancia que tuvieron en su momento, además de Pedrolo, Jaume Fuster y el colectivo Ofèlia Dracs, porque “había cosas que solo se podían denunciar a partir de la ficción, pensábamos que la cultura nos haría libres, aunque este siglo es más bien el de la engaño”. Y recuerda que “el mundo ha cambiado y no podemos hacer novela como hace cien años, se trata de que el lector pueda reconocer lo que estás haciendo, porque una ventaja del género es que hay unas premisas, pero hay que adaptar la literatura al juego particular que el autor tiene con su escritura y con su mundo”. Solana, de todos modos, defiende que lo que le gusta del género son justamente estas “fronteras difusas, apenas hace falta que haya un hecho criminal en el centro, porque es una manera de explicarnos”, aunque también denuncia que con el éxito comercial que ha acumulado el género las últimas décadas, “hay autores y editores que se han apuntado para ganar dinero”.
Pérdigo cree que “publicar de manera sostenida, adaptarse y evolucionar tiene mucho mérito, y más con género negro y en catalán. Hacemos un servicio público, publicando nuevas voces, también ensayos, o recuperando clásicos” como Tasis, que Martín califica como el Edgar Allan Poe catalán. Maria del Mar Moya Tasis, nieta del escritor, agradece que la obra de su abuelo vuelva a la luz justo cuando hace 60 años que murió, precisamente a los 60 años. Su obra no ha prescrito.

