Joan Arqué está en un gran momento profesional, como intérprete, como director escénico y como creador. Ahora, en un más difícil todavía, ha asumido la dirección de la Mostra Igualada, la feria de espectáculos infantiles y juveniles de referencia. Pero él quiere ir más allá y vierte toda la profesionalidad y la ilusión en este propósito. “Hemos recibido más de mil propuestas y hemos tenido que elegir 41. Lógicamente, no haré ningún espectáculo mío”.
La relación con Igualada le viene de antiguo: “A la Mostra he ido varios años como director o como actor, porque también he estado vinculado a varias compañías de teatro familiar, y siempre he participado desde la base artística activa. Este año me estreno en algo que para mí es totalmente nuevo, que es la gestión artística de un trabajo estratégico, de una importancia primordial”.
“Queremos potenciar el tiempo que estemos todas las dramaturgias catalanas y subtitularemos en inglés”, asegura
Arqué reconoce la buena herencia recibida de Ramon Giné, con este teatro que se acaba representando en todas partes, y ahora quiere dar un paso adelante: “Es necesario encontrar un equilibrio entre una forma de hacer muy consolidada y todo un teatro emergente, con otra forma de hacer que cada vez es más importante, que tiene más grosor y también tiene mucho que ver con las generaciones que están viniendo y las formas de hacer nuevas en las artes escénicas”.
El director apunta la dificultad de elegir espectáculos: “Hay aquellas cosas que detectamos que serán interesantes, que son representativas y que nos tenemos que adelantar a ver, porque serán importantes y porque también hay una tendencia que personalmente queremos marcar”.
Arqué lanza una reflexión sobre la programación: “Como dice una buena amiga periodista, Teresa Turiera, las artes escénicas quizás son el último espacio donde puedes convocar a un público una, dos, tres horas o más, con una atención absoluta hacia aquello que se está haciendo. Por lo tanto, hay una responsabilidad enorme en lo que estamos escogiendo”.
Y otra cosa que considera importante: “La proyección internacional que puedan tener las compañías catalanas, de nuestro país, y escritas en lengua catalana. Ahora, las que tienen una proyección internacional por facilidad son, evidentemente, las que no tienen palabra, las compañías de gesto, de manipulación de objetos, títulos, danza, que por naturaleza tienen un lenguaje más performático. Por eso queremos potenciar durante el tiempo que estemos todas las dramaturgias catalanas y subtitularemos en inglés”.
En esta edición, que se celebra del 16 al 19 de abril, asistirán a una treintena de programadoras internacionales, a quienes les encomiendan también este trabajo, que hay que hacer con todos los actores que intervienen en el proceso creativo. Arqué es consciente de que es una tarea “a medio ya largo plazo, para ver cómo lo tenemos que vehicular; en absoluto es una política cortoplacista”.
“Cuesta abrir la mirada, cuesta también crear nuevos públicos, pero nos lo tenemos que creer. Por eso nos reflejamos en las artes escénicas de lugares muy concretos, como Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania… Creo que si nos referenciamos en ellos, tenemos que empezar a virar hacia una forma sostenible y equilibrada”, asegura el nuevo director. “Por eso creo que es muy importante celebrar unas jornadas profesionales con todos los que somos parte de este sector”.
La programación combina teatro, danza, circo, títulos, música e instalaciones para todos los públicos, que se manifestarán en 41 espectáculos de 39 compañías, de las cuales, 27 son catalanas, 8 son del resto del Estado y 4 son internacionales. Algunas de las compañías que estarán en la Mostra son Hermanas Picohueso, Cia. Kamchàtka, Marga Socias i Thomas Roper, Toti Toronell, La Mula, SNAFU, Cia. La Corcoles, Compagnie Tea Tree, Inspira Teatre, Mambo Project, Labú & Cris Clown y un largo etcétera.
