Hacía diez años desde que Ana Belén no apareció en una película. Más de 20 desde que no le dieron un papel protagonista. No se puede decir que haya estado desaparecida, al revés. La actriz y cantante no ha parado de hacer teatro, de dar conciertos y hasta de reírse de sí misma con ese. agapimu que versionó junto a Ojete Calor para salvarnos de la tristeza en los primeros compases de la pandemia. Sin embargo, faltaba ese regreso que la llevara al medio en el que comenzó, el cine.
Porque fue ahí, en 1966, con apenas 15 años, donde comenzó en zampo y yoahora un título recordado por todos, quizás porque era la primera vez que veíamos a adolescente esa que luego se convertiría en un icono de la Transición y la democracia. Ana Belén se ríe y dice que de aquel fracaso nació su carrera, y que ahora tiene ganas de volver a coger carrera en el cine tras protagonizar. islas —ya en salas de cine—, un drama dirigido por Marina Seresesky donde su personaje, Amparo, parece un espejo de la propia actriz: una niña prodigio que ahora intenta sobrevivir en una profesión muy dura, sobre todo con las actrices de una edad.
