Siento una mezcla de pena y felicidad por terminar mi etapa como escritor”, confesó Don Winslow a La Vanguardia en 2023, con la publicación de la novela Ciudad de los sueños (Harper Collins). Su intención, explicó, era terminar esa trilogía y poner punto final a esta etapa de su vida. Algo que hizo un año después con Ciudad en ruinas. La sorpresa llega este 2026 con la publicación de un nuevo libro de relatos, resumen final. El escritor regresa cuando menos se le esperaba, para eliminar de sus lectores.
¿Qué le ha hecho cambiar de opinión?
Decidí enfocarme en las elecciones. Perdimos y decidí retirarme, pero las historias de este libro empezaron a surgir en mi cabeza. Los personajes iban creando su propio diálogo y exigiéndome que lo escribiera.
Entonces, esto puede volver a ocurrir. Seguiremos leyéndole.
Si la publicación de este libro cambia algo o no a largo plazo no lo sé. La pregunta sigue abierta. Yo ya advertí y dije: ‘Nunca digas nunca’. Sigo teniendo ese lema en mente. Me he ganado el lujo después de tanto tiempo para elegir lo que yo quiero escribir cuando quiera.
Me he ganado el lujo de elegir lo que yo quiero escribir cuando quiera hacerlo”
¿Y ahora quiere?
La verdad es que escribe cada día. Lo hago desde que tengo seis años. No tengo tan claro de que quiera seguir publicando. Tal vez si surge algo bueno o que yo considero que está acabado, sin las prisas de los editores por correr, entonces publique. El tiempo lo dirá. No tengo el control ahora.
Tampoco lo tienen sus personajes. Todos descubren que lo pierden justo cuando creen tenerlo.
Al final, es como la vida misma. Tenemos una especie de ilusión de control. Como escritor quiero saber todo el material con el que voy a trabajar, pero no siempre es fácil. El control es una necesidad humana. Sientes que lo necesitas, pero te acabas dando cuenta de que es imposible. Los pronósticos son absurdos. Siempre pasa algo que cambia el curso de las cosas por completo.
¿Y la identidad se puede controlar? Es otro de los temas fuertes de su libro.
Es difícil. Creo que escribir de ello lo hice de forma inconsciente, probablemente influenciado por la situación en Estados Unidos. Somos muchos los que no dejamos de preguntarnos… ¿Y ahora quiénes somos? ¿En quién nos estamos convirtiendo?
¿Halla respuestas?
La verdad es que no. Y no importa si eso no suena optimista. Tampoco es que sea pesimista, ¿qué voy a hacer? ¿Hacerme un ovillo en el sofá? ¿No salir de casa? Me consuela un poco saber que hay una gran mayoría muy sólida de norteamericanos que no aprueban lo que ha hecho Trump en su primer año de presidencia. Ni seguramente lo que hará porque se está volviendo cada vez más loco. Está desatado y dando rienda suelta a su actuación de lunático. Ante escenarios así, sin apenas respuestas, el thriller y la novela policíaca me ayudan, ya que tratan de resolver dudas.
La política influye entonces en su escritura.
Cuando te fijas en los temas que él eligió escribir durante los últimos 20 años, te das cuenta de que sí. Tráfico de drogas, inmigración, la epidemia de los opiáceos… cuando hablas sobre esos temas de manera realista, no puedes evitar ser político. Cuanto más escribo, más investigo y más aprendo pero, a la vez, más me enfado.
En el primero de sus relatos, un ladrón planea dar un último golpe antes de ir a la cárcel para que su mujer no se quede sin dinero. ¿El amor es una fuerza redentora o una excusa para justificar actos inmorales?
A mí me parece que el amor, aunque es una palabra muy complicada y con muchos significados, en su mayor parte es una experiencia redentora. Puede que sea la única redención verdadera.
Otra pequeña moraleja de su libro es que la ilegalidad nunca es inocente durante mucho tiempo. En el relato La lista del domingoun joven trabaja repartiendo alcohol ilegal los domingos para pagar los estudios.
Podría haber llevado esta historia en muchas direcciones. Podría haber puesto todavía todo más feo, pero no quise ya que es una historia autobiográfica. Viví una parte de eso cuando era niño, era una pieza de mi memoria. No todas las historias necesitan de un gran crimen para ser sorprendentes. Pero sí, evidentemente, por pequeños que sean los hechos, pueden escalar.
¿Vendió entonces alcohol ilegal?
Sí, cuando lo era. Pero lo puedo decir porque juraría que los hechos ya han prescrito. Es más, todo lo que ese chaval pudo haber hecho, hoy en día es legal. El sistema castiga muchas veces a quien solo intenta salir adelante.
En EE.UU. nos preguntamos quiénes somos y en quién nos estamos convirtiendo”
¿Defiende entonces la idea de que el sistema es más corrupto que los individuos?
El sistema es tan corrupto como los individuos. Creo que una de las historias de las que menos se ha hablado en los medios de comunicación en nuestra administración actual es la corrupción.
Los criminales también necesitan verso como héroes de su propia película. ¿Cuántas veces la narrativa es la que nos permite sobrevivir?
Yo crecí con la mafia y la palabra padrino no se empezó a utilizar hasta después de la película. A ese tío tú no le llamabas el padrino, le llamabas el jefe. Creo que a la gente de la mafia le gustó ese filme, y otros como Buenos amigos (Uno de los nuestros) o Los Sopranos. Les sentaron bien ese retrato que hacían de ellos. Tanto, que empezaron a imitarlo, puesto que no eran así.
¿Ha utilizado alguna vez su influencia para salvar a alguien de un problema, tal y como le sucede al protagonista de El ala norte? Este policía se propone ayudar a su primo, que ha matado a una joven en un accidente de tráfico.
En algo tan extremo no ya que eso yo lo llamo influencia incorrupta. Sí que es verdad que la he usado para cosas como ayudar a jóvenes escritores a crecer y tener visibilidad, como hicieron conmigo James Ellroy o Stephen King. Algunos han sido alumnos míos. Pero, volviendo a los extremos, hay que tener en cuenta que la corrupción empieza muchas veces por amor, no por ambición.
El sistema es tan corrupto como los individuos. Apenas se habla de corrupción”
¿Se puede salvar a alguien que no quiere salvarse, tal y como plantean algunos de sus protagonistas?
La verdad es que no. Y, sí, es una lección bastante dura de aprender. Cuando yo era investigador, conocí a menudo a gente que se metía en líos. Al principio de tu carrera siempre vives bajo una ilusión de que puedes salvar a la gente y tienes el deseo de hacerlo. Con el tiempo, te das cuenta de que algunas personas están dobladas por la autodestrucción.
La prisión está muy presente en este libro. ¿Qué papel juega como espacio físico y simbólico?
En una de las historias la describe como el lugar más triste sobre la Tierra. En Estados Unidos hemos tenido más de dos millones de personas encarceladas. Mucha gente no debe estar ahí. La gente no se da cuenta de que cuando metes a un individuo en la cárcel metes a toda su por el ciclo de la pobreza que desencadena. Por supuesto, los responsables de crímenes violentos deben estar entre rejas. Pero hay delitos que se pueden castigar de otras formas.

