Azul Klein antes de Klein. Hacia el año 1923, cuando tenía 19 años, Salvador Dalí pintó para su hermana un biombo en el que predomina esa tonalidad profunda, en contraste con el amarillo de los rostros de los personajes –claro está, de inspiración chinesca, con abanicos ellas y de luengos bigotes ellos– y los tonos anaranjados y violáceos de las demás figuras: mariposas, libélulas, pavos reales y guirnaldas de farolillos de papel…
Esta obra de juventud fue adquirida en subasta en el 2024 por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que, en colaboración con el Ayuntamiento de Figueres y la Fundació Gala-Salvador Dalí, la está restaurando y la cederá para que se exhiba en la casa natal del artista ampurdanés durante un año, desde el próximo 26 de marzo hasta el 13 de febrero del 2027.
La obra, adquirida en subasta por 50.000 euros, refleja la influencia oriental del artista ampurdanés
Presentado el jueves pasado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), este proyecto se suma a la exposición temporal de la Virgen de Portlligat en el Teatre Museu Dalí, que se inauguró en septiembre del año pasado y aún se podrá ver hasta el próximo 22 de febrero, y refuerza el papel de Figueres como “capital internacional del legado daliniano”, aseguró la directora de los Museos Dalí, Montse Aguer en su discurso.
Esta obra, una “pieza excepcional” de Dalí (1904-1989) pintada a principios de los años veinte del siglo pasado, ha sido objeto de una “profundísima” restauración en los talleres del Reina Sofía antes de ser prestada “en primicia”, ya que será la primera vez que se expone al público. Se trata de una intervención sobre los paneles de madera de un biombo antiguo que pertenecía a su padre y que decoró con motivos orientales.
Anna María Dalí, la hermana del pintor, lo conservó durante muchos años, hasta que en 1964 lo vendió al artista y coleccionista Juan Abelló, momento a partir del cual la pieza, catalogada como Biombo 1923 pasó a formar parte de otras cuatro colecciones particulares hasta que, finalmente, el Reina Sofía lo adquirió por 50.000 euros.
La jefa de relaciones institucionales del museo, Carlota Álvarez, explicó en el acto de cesión, celebrado en la sala María Zambrano y en presencia del alcalde de Figueres, Jordi Masquef, y otras autoridades, que el biombo “estaba en muy mal estado, tanto la tela y los pigmentos como la propia estructura”, por lo que, en su restauración, se ha podido hacer un estudio en profundidad de la obra.
Madrid
La ciudad que expulsó al artista
“De Figueres al mundo”. Tanto el alcalde de Figueres, Jordi Masquef, como Carlota Álvarez, jefa de relaciones institucionales del Reina Sofía, museo en el que se encuentran algunas de las obras más significativas de Dalí, como su archiconocido ‘El gran masturbador’, destacaron la importancia de la colaboración institucional “en favor de la cultura y la preservación del patrimonio”. En este sentido, que la presentación del biombo se hiciese en Madrid responde a la intensa relación que el artista catalán mantuvo con la capital de España, en la que residió en sus decisivos años de formación, hasta su expulsión definitiva de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1926. Su actitud irreverente hacia las enseñanzas que allí recibió y su carácter rebelde lo llevaron a París, donde su “método paranoico-crítico” revolucionó el surrealismo desde su llegada a 1929.
Desde el punto de vista de la historia del arte, el biombo permite aproximarse a un Dalí en plena búsqueda de un lenguaje propio, así como a un Empordà de principios del siglo XX, analizó la concejal de Cultura y Patrimonio de Figueres, Mariona Seguranyes. Así, sus colores intensos guardan notables paralelismos con los empleados en los templetes que el artista realizó en el mismo período y bajo la influencia de Mariano Fortuny y Anglada Camarassa.
Pintada en plena eclosión de las vanguardias y cuando Dalí ya había entrado en contacto con artistas como Luis Buñuel o Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes (1922-1926) de Madrid, adonde llegó para cursar estudios artísticos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una obra tan singular como este biombo muestra la “intensa experimentación” y la “apertura a influencias internacionales” del pintor catalán en la época.
