Las mujeres apenas gozaban de derechos civiles, mucho menos políticos. En plena dictadura de Primo de Rivera, varios intelectuales, artistas y políticos decidieron combatir la realidad que las constreñía de la misma forma que ya se hacía en otras latitudes. En noviembre de 1926 se creó el Lyceum Club Femenino, espacio por el que desfilarían personas de la talla de María de Maeztu, Victoria Kent y Zenobia Camprubí. Llegaron a ser medio millar. Así se desgrana de la profunda investigación realizada por Tània Balló Colell y Carmen de la Guardia Herrero para el Ministerio de Cultura con motivo de la celebración del centenario. El caso de esta experiencia iluminada llegó en 1939, cuando los sulevados ganaron la guerra iniciada tres años antes, lo que supuso que fuera la Falange quien se hiciera con su legado.
Balló, la comisaria del Centenario del Lyceum, recalca que seguramente estas mujeres ni siquiera pudieron alquilar a su nombre la Casa de las Siete Chimeneas, su primera sede, espacio actual que ocupa el Ministerio de Cultura. No fueron los únicos impedimentos que se encontraron. Incluso antes de que el Lyceum fuera de la realidad, en cuanto se conoció la idea de su creación, los sectores más conservadores y la iglesia no cejaron en sus ataques.
