Cuarenta años después de celebrar su primera exposición en España, la Fundación Juan March se sumó el año pasado al centenario del nacimiento del artista norteamericano Robert Rauschenberg (Port Arthur, Texas, 1925-Captiva, Florida, 2008), uno de los artistas más grandes de la segunda. … mitad del siglo XX. Lo hizo con un proyecto centrado en el uso de la fotografía en su trabajo durante el medio siglo. La Fundación Robert Rauschenberg se puso en contacto con instituciones de todo el mundo para poner en marcha exposiciones conmemorativas e investigaciones en torno a su obra. La Fundación Juan March optó por una muestra centrada en su papel como fotógrafo y el uso de las imágenes (propias y ajenas) en toda su producción, incluida la pictórica (fue el elemento vertebrador de su obra plástica), «un tema tan obvio como ignorado».
el Museo Thyssen se suma a la conmemoración -con algo de retraso- con una propuesta en torno a una de las obras maestras de su colección moderna: ‘Expreso’ (1963)una de las pinturas con las que Rauschenberg obtuvo en 1964 el gran premio de pintura de la Bienal de Venecia (fue el primer artista norteamericano en obtenerlo). Creador bisagra entre el expresionismo abstracto norteamericano y el pop, su legado artístico pervive hoy. Estudió Farmacia, pero lo suyo era el arte. Explica la comisaria, Marta Ruiz del Árbol, conservadora senior de pintura moderna del Thyssen, que «superó la frontera entre arte y vida, quiso estar entre el arte y la vida. No dejó de experimentar a lo largo de toda su carrera: hizo pinturas, esculturas, collages, ensamblajes con objetos que recogía de la calle…»
Una visita al estudio de Andy Warhol Fue muy revelador para Rauschenberg. Vio allí la serie dedicada a Marilyn Monroe y le fascinó la técnica de la serigrafía comercial. Esa técnica le permitiría ampliar, repetir y superponer en los lienzos imágenes fotográficas de su archivo o publicadas en los periódicos y revistas. Por entonces, la cultura norteamericana estaba saturada de imágenes de los medios de comunicación de masas. En 1962, Rauschenberg comenzó a hacer sus pinturas serigrafiadas. Entre ellas, ‘Express’. El tema central del cuadro es el movimiento. Para él, el arte es algo vivo, en constante transformación. En esa obra incluye un jinete a caballo saltando una valla, un escalador, una figura desnuda que baja una escalera… Y en el centro, un grupo de bailarines.
Dos personas transportan a pulso ‘Express’ en la Bienal de Venecia de 1964. Fotografía de Ugo Mulas
El Thyssen ha puesto en marcha un montaje especial en torno a ‘Express’, en la sala 48 de la colección permanente, hasta el 24 de mayo. El objetivo de la investigación que ha llevado a cabo Ruiz del Árbol es reconstruir el proceso creativo del artista. En una vitrina en el centro de la sala se exhiben las revistas y periódicos de donde sacaron las imágenes: ‘New York Daily News’, ‘Life’… El proceso era el siguiente: enviaba las imágenes seleccionadas a un fabricante para crear grandes pantallas serigráficas. Sobre estas aplicaba tinta serigráfica para transferir las escenas al lienzo. Y finalmente añadía trazos con pinceles, trapos o sus propias manos. Al contrario que Warhol, no renunciaba a la gestualidad. En un vídeo en la sala vemos cómo trabajaba: solía hacerlo en seis o siete obras a la vez. Incluye imágenes del artista trabajando en ‘Barcaza’, una de sus primeras pinturas serigrafiadas, y en la coreografía de ‘Pelícano’.
Se ha identificado el caballo que aparece en ‘Express’. Un jinete de los Países Bajos lo entrenó y acabó ganando premios importantes. «Era la cenicienta de los caballos». Los escaladores los toma de un anuncio de reclutamiento del Ejército norteamericano. El desnudo, una referencia a Duchamp, lo escoge de la revista ‘Life’. Reproduce el cuadro ‘La rendición del general Lee al general Grant’, del artista Louis Mathieu Didier Guillaume (cómo vencer sin humillar). Para los bailarines utilizamos una fotografía tomada por él mismo. Retrató a sus amigos y colaboradores, incluido el que fuera su amante, Steve Paxton. Artista multidisciplinar, Rauschenberg abordó la música, la ingeniería, la ciencia, pero lo que realmente le obsesionaba era la danza. En esos años trabajó como escenógrafo, figurinista e iluminador con la compañía de Merce Cunningham. En medio de la gira hacía estas pinturas serigrafiadas. Este cuadro puede entenderse como «una apoteosis, una exaltación del cuerpo en movimiento, una celebración de la danza».
Transporte en barca de ‘Express’ y otras pinturas de Robert Rauschenberg por los canales de Venecia en 1964. Fotografía de Ugo Mulas
Pintado en blanco y negro, en la parte superior del cuadro hay una franja roja. «Es una pintura muy clásica y articulada. Compositivamente -advierte Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-, es una cruz». En otra de las paredes de la sala cuelgan unas fotografías muy curiosas de las obras que el artista llevó a la Bienal de Venecia en 1964, tomadas por el fotógrafo italiano Ugo Mulas. Como el pabellón de Estados Unidos era muy pequeño, casi todas sus pinturas se exhibían fuera de los Giardini, en un palacio del Gran Canal. Pero al ganar el gran premio de pintura, algunas obras se trasladaron, sin embalar y en barca, por los canales.
