Unas obras de alcantarillado en la calle Antiga de Sant Joan, muy cerca del Born, han puesto a descubierto otro sector del que fue el antiguo barrio comercial de la Ribera de Barcelona, que da continuidad al yacimiento que se encuentra en el que fue el mercado de abastos de la ciudad y actualmente centro cultural.
Las excavaciones arqueológicas en la calle Antiga de Sant Joan han permitido documentar una parte importante de la trama urbana del barrio que desapareció tras el sitio del 1714 y la posterior destrucción de esta zona de Barcelona.
Los trabajos se llevan a cabo en torno al Born, como recuerda el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) una zona clave para entender la transformación histórica de Barcelona desde la época romana hasta la actualidad.
La apertura de la zona central de la calle Antiga de Sant Joan ha afectado a una superficie de 163 metros cuadrados y ha permitido documentar una parte del antiguo barrio de la Ribera, concretamente la zona sur de la calle Bonaire, antiguamente conocida como calle de Sant Daniel, que todavía conserva el trazado original.
Esta zona estaba configurada desde la época medieval por 14 manzanas de casas con calles estrechas y viviendas de dimensiones reducidas, especialmente si se comparan con las documentadas en la parte norte de la misma calle, la más cercana del paseo del Born.
Los restos hallados corresponden, en el estado actual de la investigación, a las últimas casas del siglo XVIII afectadas por la construcción de la Ciutadella, concretamente por la explanada que Felipe V ordenó construir entre 1714 y 1718 en torno a la fortaleza militar.
Los arqueólogos han podido documentar un tramo de unos 20 metros de longitud de la antigua calle Caldes, con una anchura aproximada de 4,5 metros. Esta calle no coincide exactamente con el trazado actual de la calle Antiga de Sant Joan, sino que presenta una orientación desviada en sentido noroeste/sudeste. Conserva un pavimento de enlosado de piedras con un canal central, donde desaguan las canalizaciones procedentes de las diferentes estancias de las viviendas.
A ambos lados de esta calle se han identificado restos de entre ocho y nueve viviendas de diversas dimensiones. En las situadas en la zona más en el sur del área excavada se han detectado afectaciones producidas por el bombardeo del asedio de 1714, con la recuperación de varias balas de cañón in situ.

En algunas viviendas situadas en la parte norte de la intervención se han localizado también grandes alicates de cerámica, posiblemente relacionados con las actividades comerciales que se desarrollan en este barrio.
La documentación histórica indica que en esta zona había tiendas de pescado fresco, de pesca salada y establecimientos dedicados al bacalao, que compartían el espacio con tabernas y hostales, probablemente situados más cerca del área portuaria.
Algunos de los muros que configuran estas viviendas podrían tener una cronología anterior, con fases constructivas que se remontarían hasta el siglo XVI.

La intervención se inició el 19 de enero de 2026 en el marco del proyecto ejecutivo de las actuaciones de obra nueva de alcantarillado del Pla Endreça en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i La Ribera, en el distrito de Ciutat Vella.
La dirección arqueológica va a cargo de la arqueóloga Anna Bordas Tissier (ATICS SL) y cuenta con la supervisión del Servicio de Arqueología de Barcelona (ICUB) y del Servicio de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de la Generalitat de Catalunya. La promotora de las obras es la empresa municipal Bimsa.
Los trabajos arqueológicos todavía no han finalizado. En algunos puntos concretos la cota de afectación de las obras es más profunda y la excavación comenzará en las próximas semanas. Esta circunstancia podría permitir documentar niveles todavía más antiguos, como una posible zona de playa fosilizada, donde otras intervenciones arqueológicas próximas han localizado restos islámicos y tardorromanos.

