La escritora mexicana cristina rivera garza cree que hoy en día su hermana habría tenido más posibilidades de salvarse. Pero insiste en que nombrarla y recordarla “a ella ya todas las mujeres asesinadas por feminicidio” es también una forma de “justicia cósmica”, de hacer frente a tantos crímenes machistas que siguen impunes, según se explica en una entrevista.
es una “sociedad con una gran tolerancia hacia el sufrimiento de las mujeres”la autora ve importante que existe “la tradición de hacer una pausa el 25 de noviembre –Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer– y de pensar críticamente sobre la existencia incontrovertible de la violencia de género, para estar juntas, para recordar e invocar a las que nos han sido arrebatadas ya la vez en el mismo proceso estar dispuestos y dispuestas a trabajar por un futuro distinto”.
Está en Madrid por el estreno mundial del Invencible verano de Lilianala adaptación teatral de la novela donde relata el feminicidio el 16 de julio de 1990 de su hermana Liliana.
“No creo que ahora haya más violencia que antes”dice Rivera Garza (Matamoros, México, 1964), pero ahora el movimiento feminista ha puesto la violencia de género “al centro de la conversación pública”, por lo que su hermana, una estudiante de arquitectura de 20 años, hubiera tenido “más oportunidad, primero, de identificar lo que estaba pasando y, segundo, mayor posibilidad de contarlo y de conectarse”.
Pero “incluso ahora con el lenguaje, con las movilizaciones, todavía es tan insidiosa esa violenciaes tan perversa esta relación entre el amor romántico y la violencia”, incide.
Añade que no cree que haya “mujer sobre la faz de la tierra que no haya sufrido y que no cuente entre sus experiencias algún incidente de violencia de género”, que está compuesta en muchos casos por pequeños episodios invisibilizados y acallados.
La historia de su hermana sigue en impunidad.. Ángel González Ramos, su feminicida, huyó y aún hoy su desfile es desconocido y el caso está “empantanado”. Y ella se pregunta qué atención será de aquellos casos que no tienen la mediática del de su hermana, cuya historia hecha libro ganó el año pasado el Pulitzer.
“Por desgracia, los niveles de impunidad llegan en México hasta más allá del 95%. El mensaje para los feminicidas en potencia es que pueden hacer lo que quieran y que sus actos criminales no van a tener consecuencia alguna”, lamenta.
Pero señala también a la sociedad civil: “El asesino de Liliana, sobre quien pende una orden de aprehensión, pudo escapar porque su mamá lo protegió, porque sus hermanas lo encubrieron, porque sus amigos y allegados lo ayudaron a huir. Cada vez que los vecinos, los amigos, los colegas, los parientes, los abuelos deciden encubrir al violentoador o no denunciar hechos, se convierten, nos convertimos, en cómplices también y somos parte de esa impunidad”.
¿Qué queda cuando no hay justicia en la justicia? La escritora habla de “otro tipo de justicia, de la justicia restaurativa que tiene que ver con la verdad y con la memoria colectiva”.
“Cuando evocamos su presencia, cuando nos referimos a estas mujeres que amamos en el presente, cuando sus nombres salen en carteles el 8 de marzo o días como hoy, el 25 de noviembre, estamos participando de una memoria colectiva que está corrigiendo la versión patriarcal”, apunta. Y a esa justicia la llama “cósmica”.
Ahora, Quizás también por esta justicia cósmica, Liliana ha vuelto a la vida, durante 1 hora y 15 minutos.en el escenario del Centro de Cultura Contemporánea CondeDuque en Madrid, en el cuerpo de la actriz Cecilia Suárez.
“El poder transportar la experiencia colectiva de estas perspectivas múltiples al teatro en un escenario aparentemente sencillo pone el peso y la responsabilidad de una manera muy específica, fuerte, pesada, sobre los hombros de Cecilia Suárez, que yo creo que hace un excelente trabajo”, dice Rivera Garza sobre el monólogo de la actriz, que califica de “sensacional”.
Se espera que, tras seis días de función en Madrid, la obra viaje próximamente a México, por Latinoamérica y de vuelta a España. El libro, tras ganar el Pulitzer a Mejores Memorias o Biografía, también se va a convertir en documental y en una película de ficción.
Emocionada, Rivera Garza aún se muestra asombrada por la trascendencia de su obra, pero confía que es “Liliana haciendo de las suyas y logrando cosas por ella misma”.
Su nombre, de hecho, salió en octubre en algunas quinielas para el Nobel de Literatura, pero ella eso lo ve de “otro universo” y dice que prefiere centrados en lo importante: “Que Liliana siga viajando por el mundo”.
