Arca es, según la RAE, “una caja, compuesta de madera sin forrar y con tapa llana, asegurada por goznes o bisagras y con candados o cerraduras para guardar objetos”. arca es, según Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) su novela más trabajosa, una suerte de contenedor de ideas, misterios, fantasmas, géneros, dudas… Un libro que a juicio de muchos es ya imprescindible para entender su obra y para tratar de desenredar la sociedad laberíntica que nos ocupa. Desde que comenzó a publicar en 2010, Menéndez Salmón combina ensayo y ficción con la maestría que le reconocen innumerables e importantes premios y sus propios colegas, para quienes ejercen de faro en esto de la literatura de denuncia. Quizás porque le define el deseo de no meterse en charcos que no sean estrictamente literarios, ahora que el tema está de moda. “Probablemente no me meto en líos porque soy prudente. Yo creo que la estrategia es hablar solo de tu obra, no entrar en jardines ajenos y procurar que lo que tengas que decir, esté en tus libros”. Y añade. “Sí me ofende que a veces tengo la sensación de que hay escritores que los buscan por cosas que no tienen que ver con la literatura y ellos responden: son escritores opinadores y eso a mí no me interesa”.
Si. Y igual escriben de la Liga de fútbol profesional, que de Pedro Sánchez, que del encaje en la Unión Europea, que del matrimonio homosexual, ¿no? Entonces, hijo, son escritores opinadores, ya mí eso no no me, no me interesa, me da.
Por eso, nada más, estamos tomando un café, para hablar de su última novela, arca (Seix Barral), un texto que comenzó a crearse en 2019 y que algunos se sitúan en la estela de grandes cineastas, como Haneke y Bergman que han hecho suyos el desconsuelo y la negativa a acomodarse.
¿De qué va? arca? El protagonista del libro puede ver qué ha sucedido en el pasado con tan solo tocar un objeto, una cualidad muy valiosa para quienes necesitan encontrar la verdad en un crimen y también para empresas que precisan de información sensible. Así, un fondo de inversión le contrata para que investigue la desaparición de un empleado en un palacio veneciano de 1550.
“arca la siento como una obra muy coherente con los lugares de escritura de los que vengo. Yo la veo como una especie de gran destilado de todo lo que he venido haciendo en estos últimos 25 añoscomo una especie de suma de todos mis intereses, de todas mis investigaciones con el lenguaje, con las voces narrativas, con los espacios, con el tiempo, condensada en una peripecia muy amplia, muy densa, muy compleja también, y que aspira de alguna manera, a ser un espejo”.
Este libro me ha permitido jugar con todos los mecanismos que la novela como género pone a tu disposición.
¿Un espejo de la realidad? “Es como un gran mosaico donde he intentado concentrar todas mis obsesiones, todas mis indagaciones, todas mis preguntas y es una novela además que yo he disfrutado muchísimo escribiendo, cosa que no siempre sucede, porque me ha permitido jugar con todos los mecanismos que la novela como género pone a tu disposición. Nunca he sido tan consciente, creo, de los poderes de la novela y del novelista por extensión.como como durante la redacción de este libro”, afirma el novelista asturiano.
Menéndez Salmón no puede evitar tocar el arco filosófico de este ‘violín’. “arca es una novela de ideas que está travestida de novela de género: hay distopía, novela de fantasmas, de investigación, hay género negro, hay una pesquisa. Pero todos estos clichés, que no dejan de ser clichés, están puestos al servicio de construir una novela, si quieres, filosófica, una novela de ideas, cuyo objetivo fundamental es ensalzar una gran reflexión sobre en qué momento histórico estamos y qué nos está sucediendo”.
La velocidad genera incertidumbre, impermanencia, malestar, desasosiego.
¿Y dónde estamos quienes no vivimos en las novelas? “Estamos en un momento de urgencia, nos están sucediendo demasiadas cosas demasiado deprisa y eso creo que genera una sospecha permanente a la hora de encontrar lugares y estrategias para contar eso que nos está sucediendo. Nos resulta difícil adherirnos a la a la realidad y nos resulta difícil encontrar mecanismos de validación de la propia realidad. Todo eso que genera incertidumbre, genera una cierta sensación de impermanencia, malestar, desasosiego, que, por otra parte, es desde donde escribe el escritor”.
“La velocidad editorial es un reflejo de la velocidad a la que vivimos ya la que todo sucede ahí fuera. Demasiadas cosas suceden al mismo tiempo, en todas partes y al mismo tiempo. Es un poco la marca de agua de nuestra de nuestra contemporaneidad y los escritores lo padecemos, porque claro, tú dedicas seis años a un libro, como ha sido mi caso, y nadie te garantiza que en dos meses ese libro se haya vuelto viejo. Hay que intentar poner orden en lo que sucede ahí fuera”.
El autor defiende la teoría de que para perdurar hay que contar, que es en sí misma la génesis de cualquier escritor. “Pronto hará 20 años que desembarqué en Seix Barral. Me doy cuenta que mi literatura se puede dividir como en etapas que vienen marcadas por los temas que tratan. Hay una primera donde se escribe una serie de novelas que miran como con mucha intensidad el tema del mal, sus encarnaciones históricas: La noche Feroz, La ofensa, El corrector.
Los escritores somos como sismógrafos, detectamos los temblores de tierra.
“Luego hay una serie de novelas que quizás sean la respuesta ante ese mal en el mundo, se buscan refugios y aparece la promesa del arte con mucha intensidad. La luz más antigua que el amor.también Medusa. Después, en este último período, están El sistema, Homo Lubitz, Horda y finalmente arca. Hay una tentación de aproximarse a la distopía como una especie de género. que diagnostica nuestros malestares y coquetea o juega con la posibilidad de que esos malestares generen diversos tipos de realidad. Todo esto sin ningún ánimo profético, por supuesto, ni pedagógico ni nada. Pero los escritores somos como como sismógrafos, que detectamos los temblores de tierra”. Y cita a Kafka, Delibes, Aldous Huxley, Celine, Camus… como medidores de esos movimientos sísmicos geográficos y literarios, sus influencias y querencias.
Como hablamos de un artificio que permite guardar muchas cosas, el arca, queremos saber qué legado dejaría Menéndez Salmón si el mundo se acabara hoy. guardarlo en ese gran cofre. “No sé qué legado podría dejar. Yo, además, no soy de guardar muchas cosas, quiero decir, tengo una gran biblioteca personal, pero no no suelo guardar los documentos relacionados con la literatura, no guardo borradores, no tengo cartas caligrafiadas, ni siquiera guardo el archivo. soy de borrar. Solo tengo mis libros. Eso es lo que podría entregar.
arca es un vasto ejercicio para habar de tiempo y espacio, los dos elementos centrales de la novela. “Los tuve muy claros desde el principio, que era trabajar con mucha intensidad como las dos categorías centrales de nuestra relación con el mundo, que son el tiempo y el espacio. Respecto al espacio, la novela a medida que penetra en ella. te das cuenta que es como una matrioskaa, se puede leer desde el punto de vista espacial como una novela; en la parte macro estaría Europa, dentro de Europa estaría Venecia, dentro de Venecia hay una casa y dentro de esta casa, hay una habitación extraña. Y por el otro lado- aborda Menéndez Salmón- está la categoría del tiempo me la regalaba el personaje. Porque al ser un hombre que es capaz de leer el pasado, me permitía que estuviera en lugares donde la acción presente no llega”.
Venecia es la ciudad más maravillosa que existe, pero a la vez es la más desdichada
Hablamos de Venecia, el lugar anacrónico donde sucede gran parte de la trama. “Me gusta mucho la idea de que no solo hay lugares de consumo, sino que lo que hacemos ahora es consumir los lugares. Y me parece que Venecia es como el ejemplo paradigmático, al menos en Europa. Yo no puedo dejar de sentir cada vez que voy a esta ciudad un estremecimiento del milagro que es esa ciudad, en todos los sentidos, desde el punto de vista de la belleza, desde su concepción, es una ciudad misteriosa, es una ciudad elegida sobre las aguas, que se sostiene sobre madera y que, además, claro, a lo largo de su peripecia, pues, lo ha sido todo, fue la capital política de Europa, fue la república más poderosa que hubo durante un siglo en Europa, es la primera ciudad oriental de Occidente, eso también es algo fascinante. Para mí la hacen, pues, la ciudad más maravillosa que existe, y al mismo tiempo, la más desdichada”.
